Introducción

Quienes nos dedicamos a investigar y desgranar los numerosos recursos que los Estados y Empresas privadas dedican para controlar cada día nuestra enajenada existencia, nos encontramos ante una premisa desoladora: nuestra impotencia. Vemos cada año, cómo son reforzadas estas estructuras represivas (ejércitos, policías, cuerpos paramilitares, cárceles, centros de acogida de menores), que gozan de un amplio consenso social: buena parte de la sociedad las aplaude, las solicita para sí, tiene seguridad sintiéndolas cerca. Nosotr@s, sin embargo, intentamos mostrar la otra parte de esa realidad virtual acomodada por los medios de comunicación social, auténtico poder fáctico; aunque con más pena que gloria. Mientras metíamos el bisturí a los Presupuestos Generales del Estado y a diversas publicaciones, para poder mostraros el trabajo que aparece a continuación sentimos una gran desesperación: se invierte más dinero que el año pasado, que en años anteriores. Y decimos que sentimos un profundo malestar, porque no hay sensación más frustrante que trabajar sobre algo que pretendes abolir, que pretendes cambiar, y observar con detenimiento, con un trabajo metódico... que cada vez son más fuertes y nosotr@s más débiles. Esto puede sonar a desesperación, aunque os aseguramos que no es nuestra intención. Es, más bien una reflexión que lanzamos a todas las personas y/o grupos que tengan cierta sensibilidad hacia este y otros temas que tantos quebraderos de cabeza nos producen, para que reflexionemos de que nos sirve saber que se gastan tres billones, o dos, o seis, si no somos además (además, porque tener elaborado un buen discurso teórico es fundamental) capaces de frenar las numerosas acometidas que nos hacen.

El año pasado, el Mº de Industria dio 35.000 millones para el Avión de Combate Europeo (el famoso Eurofighter, que a partir de ahora se llamará Tifón o Tornado) y las Fragatas -100. Fue un amago al que no se respondió con suficiente contundencia, una toma de contacto, una forma de medir nuestras fuerzas. Este año, los 35.000 millones se han convertido en 97.000, casi el triple. ¿De que sirve, por tanto, tener un gran conocimiento, si no somos capaces de parar estas iniciativas?. Con el pretexto del Ejército Profesional, llegarán a subir el Presupuesto del Mº de "Defensa" hasta conseguir que sea el 2% del P.I.B. (Producto Interior Bruto).Esta es una vieja aspiración recogida en la Directiva de Defensa Nacional 1/92, y no una Ley, como le gustaría al actual Ministro de Defensa -Serra Rexach- que ante la sesión informativa de la Comisión de Defensa del Senado del 26 de Mayo del 97, argumentó que "hay una desperecuación (textual) notabilísima entre el imperativo legal y la realidad, ya que la situación actual es que las Leyes vigentes dicen que el Estado debe dedicar a Defensa el 2% del PIB y en la práctica sólo se destina el 1.1%". Este 1.1 % se refiere al presupuesto del 97, que como podéis ver en el libro "Gasto Militar y Alternativas Sociales 1997", es una burda mentira. Cuando esto ocurra, podremos estar content@s: habrán llegado a un nuevo record en recursos invertidos para mantener esta situación de injusticia. Mientras tanto, la pobreza sigue ahí, en las cárceles se siguen violando los Derechos Humanos, las políticas neoliberales campan a sus anchas, la vivienda es un lujo, el derecho a la sanidad será sólo para un@s poc@s, el medio ambiente será un espejismo, un holograma, la gente cada vez es más esclava de este mundo inhumano, el miedo campa a sus anchas y ante este panorama inquieto, las policías, los ejércitos, los "seguratas", los cuerpos paramilitares se encargarán de mantener el estatus, velarán que todo vaya bien.

¿Seguiremos abrumándonos ante las cifras o nos pondremos en marcha, con imaginación?