La autorreproduccion de un sistema punitivo:

la necesidad de la perpetuacion del control social

 

Queremos terminar este trabajo haciendo alusión a dos temas que a nuestro entender son fundamentales: las cárceles y la situación de l@s menores. Ambos tienen una significación importantísima en ese modelo de sociedad que se construye en base a la exclusión de los más desfavorecidos, valor de cambio de un progreso mal entendido a precio de cárcel, exclusión y muerte.

Os mostramos el presupuesto que el Estado invierte en mantener las prisiones y sus ejércitos de burócratas. El que se utiliza para desatender y desproteger a l@s menores, que son recluídos en eso que eufemísticamente se ha dado en llamar "Centros de Atención de Menores", no nos ha sido posible detectarlo, pues se encuentra inmerso en generalidades de los Servicios Sociales del Estado.

Que deberíamos haberlo incluído, en el cómputo general del presupuesto que el Estado dedica para ejercer ese control social del que tanto hemos hablado, es algo que ya sabemos. El favorecer un mayor entendimiento del denso ejercicio que os hemos mostrado ha sido la causa de no hacerlo. Sin embargo, no dudeis que bajo nuestro punto de vista se hace necesario fusionar todos estos aspectos para descubrir la magnitud real del dinero que se invierte en mantener una situación de injusticia permanente.

 

Cárceles: centros de exterminio.

Hacemos nuestro el eslógan de los colectivos que trabajan por los derechos de las personas presas, que buscan denunciar las violaciones de los Derechos Humanos que se cometen a diario en las cárceles.

Lejos de su supuesta función resocializadora, las prisiones se han convertido en Centros de Exterminio donde ocultar la vergüenza de esta sociedad reaccionaria. Si la madurez de una sociedad se mide por la aplicación de medidas no punitivas, por la resolución pacífica y respetuosa de sus conflictos, la sociedad española está totalmente podrida, ha renunciado a la dignidad.

En las cárceles de este Estado se cometen las mayores atrocidades contra las personas. Las palizas, las vejaciones, los insultos, el hacinamiento, la falta de intimidad, la negación del derecho a una vida digna y saludable, están al orden del día.

Constituidas como instituciones totales, con su propia reglamentación y códigos, ejercidos de arriba hacia abajo, como burbujas donde las gentes con inquietudes y estímulos de solidaridad no tienen cabida, con sus propios ejércitos de funcionarios y burócratas, con sus celdas de castigo (la prisión dentro de la prisión), las cárceles desempeñan una función social y política de vital importancia para la autorreproducción del sistema. De la delincuencia viven cientos de carceleros, directores de prisiones, sicólogos, asistentes sociales, educadores, que lejos de aportar soluciones reales a las necesidades de la gente presa, aprovechan la impunidad total para diseccionar a la gente, para convertirlos en cobayas humanas que sirvan al propósito de legitimar estados de excepción, medidas policiales y represión generalizada. La penalidad no regenera a los infractores del orden constituído, sino que se sirve de ell@s para sacarles el máximo provecho, para controlar y dominar los supuestos "ilegalismos", provocando una economía de ilegalismos que se traduce en un esquema de control sobre la sociedad dominada, panóptica.

No existe en ellas ninguna garantía. Perder la vida, salir reafirmado en tu rol de delincuente, deteriorar hasta el infinito tus más íntimos valores, convertirte en un reo infinito, es el fin de la cárcel. El triunfo del bien sobre el mal, sin que haya ningún control social al respecto, es lo que sale de puertas para afuera.

Los derechos son papel mojado, pisoteados por el libre albedrío de los guardianes, que deciden quien se salva y quien no. Para los adaptados, la sumisión es la salida; para los inadaptados, las celdas de aislamiento. Los Ficheros Internos de Especial Seguimiento (FIES), sufren en su piel la representación más vil de la especie humana: el regocijo del sufrimiento ajeno, la prepotencia ante la indefensión, la tortura como herramienta de disfrute, la muerte como ejercicio de la profesión.

Esto son las prisiones: los lugares donde la vida humana es pisoteada y envilecida, donde lo más oscuro de algunas "personas" sale a la luz contra otros seres humanos, el lugar donde se encuentran las miserias de nuestra especie.

 

Para estos menesteres, el Estado español dedicará en 1998 los medios económicos que aparecen a continuación.

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias recibe la siguiente dotación presupuestaria:

 

PREESUPUESTO DE LA DIRECCION GENERAL DE II.PP. EN 1998

(En millones de pesetas)

 

- Gastos de Personal 57.366

- Gastos corrientes en Bienes y Servicios 17.052

- Transferencias corrientes 160

* A corporaciones locales 88

* A la Conferencia Episcopa l 72

- Inversiones Reales 1.172

 

TOTAL 75.750

 

 

Dentro de los Organismos Autónomos, Comerciales, Industriales y Financieros, se habilita una partida para el Organismo llamado "Trabajo y Prestaciones Penitenciarias", que recibe 4.648 millones de pesetas para "potenciar el Trabajo, la Formación y asistencia a reclusos".

 

En definitivas cuentas, el rentable negocio de las prisiones supone un desembolso total de 80.400 millones de pesetas anuales. Numerosos parásitos viven de este sucio negocio, del que sin duda se benefician los Directores, Jefes de Servicio y Equipos de Tratamiento y Observación, además de los Jueces de Vigilancia Penitenciaria que hacen oídos sordos a la situación de vulneración de Derechos permanente y demás ejecutores de la Justicia, a quienes no les tiembla la mano a la hora de destrozar la vida de una persona y sus familias.

 

 

 

La situación de l@s menores desprotegid@s.

 

Pudiera parecer a alguna gente un exceso por nuestra parte analizar el fenómeno de l@s menores como un elemento indispensable del Control Social.

No pretendemos hacer aquí el trabajo de algunos colectivos que llevan tiempo intentando denunciar la actual situación de l@s niñ@s que tienen graves carencias personales y sociales, pero si vincularlo a nuestra línea argumental.

La supuesta Tutela del Estado sobre los menores, se traduce, en la mayoría de los casos en una práctica político-social-penal de graves consecuencias para l@s niñ@s. Como bien se recoge en el "Canijín" (Centro Alternativo de Información sobre niños y Jóvenes), de donde recogemos casi la totalidad de la información que aparece a continuación (algunos trozos son textuales), los problemas que afectan a la infancia desprotegida son muchos:

• La promulgación de leyes recientes están propiciando todo tipo de abusos y violaciones de derechos fundamentales. "El Derecho Penal deja ya de tener un carácter subsidiario o subordinado también en materia de menores, de manera que los problemas juveniles, de ahora en adelante, van a ser abordados en el marco de la policía, los jueces y las cárceles. La nueva legislación penal de menores es una demostración más de la preferncia actual por los controles formales sobre los informales, de la política criminal sobre la política social".(Juan Manuel Olarieta, ‘Panóptico nº 1, pg.54). Se esfuma la garantía de la inimputabilidad de los menores de 16 años para que a partir de los 12 puedan sufrir condenas de hasta 2 años de reclusión en régimen cerrado. "Las dos jurisdicciones (la de adultos y la de menores) se aproximan y se parecen cada vez más, con la única diferencia de que los Juzgados de Menores pretenden encubrir sus labores punitivas con una supuesta dosis de "pedagogía" de la que carecen totalmente…ese barniz "pedagógico es lo que les permite subsistir, legitimer su función y continuar encerrando a niños (847 niños en 1991) en cárceles rotuladas cínicamente como "colegios", "centros de acogida" y "residencias… esos ‘Centros de Acogida’ en nada difieren de ningún recinto de penas privativas de libertad: el terreno está vallado, impidiendo así el acceso o la salida salvo por los puestos de control; hay guardianes armados que patrullan ese cinturon de circunvalación, así como las dependencias interiores; se les impone un horario rígido, un modo de vida igual para todos los recluídos y la ausencia forzada de sus contactos habituales; hay imposibilidad de acceso de los reclusos y de las visitas a determinadas dependencias; hay una distribución autoritaria del tiempo y del espacio que los menores recluídos no pueden alterar; hay una organización y reglamentación de todos los actos de la vida (domir, comer, lavarse, jugar, etc.) que quedan fuera de la disposición autónoma del niño o joven; hay una disciplina que también es externa al menor recluído; hay una falta total de intimidad porque la vida es común para todos los menores encerrados y el trato carece de afectividad y no es individualizado; el niño o joven está sometido a la vigilancia de fuerzas coercitivas y también a las exploraciones de equipos técnicos de ‘expertos’ (psicólogos, pedagogos, educadores) que tatan de entrometerse en su vida, dirigirla y engrosar un expediente burocrático que permite una absoluta trasparencia de sus más resguardados secretos; se cachea su cuerpo, se indaga su mente y se anotan todas las observaciones sobre su conducta; se le clasifica, se le etiqueta y, a partir de ahí, se trata de modificar su conducta para que claudique frente a la violencia a la que ha sido sometido".(Ob.Cit. pg.55).

• Las políticas presupuestarias de gobiernos autonómicos y municipales, deboran la mayor parte de los recursos que debiendo ser destinados a atender las necesidades reales de la población infantil se dedican a mantener toda una maquinaria de servicios, internados o residencias públicas y concertadas, con el consiguiente gasto de personal, burocracia, mantenimiento, conservación… Todo esto en su conjunto constituye un verdadero sistema en beneficio de los profesionales de los entes político-administrativos o privados, a costa de los supuestos destinatarios, los niños.

• La ideología y actuación de muchos responsables políticos está basada en la institucionalización y criminalización de los problemas de la infancia, cuando los problemas de los niños son los de su propia sociedad:paro, vivienda, drogas, hiperconsumismo, violencia institucional, incomunicación, insolidaridad etc. . A esto se responde con criterios represivos.

• La actuación de muchos técnicos y equipos multiprofesionales está violando habitualmente derechos básicos: a la privacidad del domicilio, al respeto de la dignidad personal de los niños y familias, a la intimidad… Infinidad de familias están siendo sistemáticamente hostigadas por servicios sociales y equipos técnicos, en mutuo apoyo con la policía. Siendo como es un calco exacto de las normas vigentes para los adultos también los menores son protegidos por el GRUME (Grupo de Menores de la Policía Nacional), creado "ad hoc" para efectuar detenciones, tomar huellas dactilares, reseñas fotográficas, redacción de atestados y llevar a buen puerto las "órdenes de busca y captura". Con toda la información que se archiva, en razón de la pobreza de muchas familias, se crean enormes dossiers que se están utilizando para reprimir a ese sectro de la población.

• Miles de niños van deteriorándose progresivamente de un supuesto servicio a otro, de un internado a otro, de una detención en otra, sin que dichas instituciones asuman ninguna parte de responsabilidad, sino al contrario, culpabilizando a los niños y a sus padres, hasta que finalmente los entregan a las últimas instancias carcelarias, cuando no quedan en el camino.

 

Si conseguimos que salga a la luz todo el dolor y la rabia que se siente por todas estas injusticias, quizá algún día consigamos defender realmente nuestros intereses. Mientras tanto, seguiremos aportando un análisis crítico a esta situación, para que al menos, se oigan otras voces, otras formas de interpretar la realidad que nos atenaza.