Respondiendo a:
8 de enero de 2010 21:11
Mi padre también es un maltrador. Así, con todas sus palabras. Y me siento muy identificada con lo que dice este texto, ya que mi madre y yo también nos hemos sentido así. Gracias a él, hoy me siento una desgraciada, a mis 24 años. Es cierto que mis hermanas y mi hermano han sufrido incluso más que yo, ya que ellos han visto una y mil veces las palizas que mi padre (si es que se le puede llamar así) ha propinado a mi madre. Los maltratos físicos cesaron hace años, pero quedaron los psicológicos, y esos sí los he vivido yo, y...créanme, duele más un insulto que un bofetón. Mi padre ha (...)