Respondiendo a:
26 de diciembre de 2011
Me escribe Nuria, una conocida de treinta años que cumple su pena de cinco en un penal del Estado. Pequeños hurtos, fraudes y estafas la han llevado a esta situación, ya que es una mala delincuente. Es decir, la pescan siempre. Tiene un hijo de quince años que sigue sus pasos. Me dice: que está desesperada, que las compañeras gritan mucho, que a su única amiga la han trasladado, que su padre no la quiere, que piensa en la muerte como en una liberación. Le han denegado la provisional porque (...)