Respondiendo a:
4 de septiembre de 2010 03:32
No olvidar:
«De aquellos hombres no se sabe casi nada; tomaron poca parte de guerra (lucha moral) alguna y, como en un invernadero, ningún conquistador los debilitó, ninguna victoria los embriagó, ninguna religión extranjera los trastornó. Los hijos de la Francia libre, sabia y experta, olvidaron el porqué lucharon sus viejos.
Y sus lágrimas no valieron nada. Fueron lágrimas gratis. El dolor no cuenta. Ni ningún íntimo dolor valdrá nada, mientras no nazcan hombres en Francia.
De ese "destino extraordinario" no nacen hombres. Los hijos de tal padre son grandes, colosales, pero seres (...)