35 años después sigue teniendo una vigencia absoluta esta demoledora crítica al sistema educativo italiano (perfectamente comparable al español), y por ende a la sociedad en su conjunto. Las deficiencias que los alumnos de don Milani apreciaban de forma tan sangrante en su día siguen actuando hoy en día, si es que la cosa no ha empeorado.
Este librito está escrito por los alumnos de la escuela de Barbiana (remota aldea de la Toscana) dirigidos por su maestro, Lorenzo Milani, el cura que conmocionó la pedagogía y la política de su tiempo creando una escuela de obreros, hecha por ellos, para ellos y para la Revolución en un lugar perdido en la montaña, adonde había sido desterrado por díscolo.
Milani no conoció la publicación de Carta a una Maestra, ya que murió prematuramente a causa de una leucemia. No obstante el libro causó un gran escándalo en Italia, obteniendo enormes alabanzas de la gente más comprometida (p.e. Passolini).
Escrito en clave de primera persona por un grupo de alumnos "de los mayores", se hace una exposición de la vida en la escuela y del original sistema educativo puesto allí en práctica. Desde ahí se aprovecha para realizar un minucioso análisis crítico del sistema educativo "del Sistema", hecho por los opresores, para perpetuar la ignorancia y la postergación de los obreros y campesinos. "Carta a una Mestra" denuncia el hecho escandaloso y antisocial de un sistema educativo que, tal como está organizado, con estadísticas en la mano, aprueba a los ricos y suspende a los pobres, en un proceso de selección imparable del cual los maestros son cómplices.
Para Milani, los hijos de los campesinos arrastraban un desfase cultural histórico con respecto a los hijos de los burgueses, y por eso debían recuperar el tiempo perdido. La escuela debía ser la herramienta que les capacitara para competir en la vida adulta en condiciones de igualdad. Por ello no había tiempo que perder.
La enseñanza se basaba en el análisis completo de la realidad, la autoayuda de los propios alumnos entre sí, y el exquisito cultivo del espíritu crítico, y ofrecía un éxito escolar que maravilló a tod@s. Milani llegó a decir que su mayor aspiración era formar personas que cuando mirasen hacia atrás y viesen su pequeña escuela sintieran lástima por ella, a causa de su pobreza y lo poco que podía ya aportarles. Quizá por ello dejó instrucciones de que a su muerte la escuela se cerrara y no se conviertiera en una institución que se pudiera desvirtuar. Ponemos un pequeño ejemplo de la edición catalana de Eumo:
"L’hora de pati.
No hi havia pati: no es feia festa ni el diumenge. Cap de nosaltres no s’hi amoïnava gaire; perquè el treball és pitjor. Però tots els burgesos que pujaven a visitar-nos polemitzaven sobre aquest punt. Un professoràs digué: "Vostè, mossèn, no ha estudiat pedagogía. Polianski diu que l’esport és per al noi una necesitat fisiopsico..." Parlava sense mirar-nos. A qui ensenya pedagogía a la Universitat no li cal mirar els nois. Els sap tots de memòria, com nosaltres sabem les taules de multiplicar.
Finalment se’n va anar i en Lluci, que tenia trenta-sis vaques a l’establa, digué: "L’escola serà sempre millor que la merda". Aquesta frase podria ésser esculpida sobre la porta de les vostres escoles. Milions de nois de pagès estan disposats a firmar-la. Que els nois odien l’escola i són enjogassats, ho dieu vosaltres. A nosaltres, pagesos, no ens ho heu pas demanat. Però som mil noucents milions. Sis de cada deu nois pensen exactament com en Lluci. Els altres quatre no ho sabem.
Tota la vostra cultura és construïda així. Com si el món fóssiu vosalatres."
Pincha aquí para leer completa la "Carta a los Jueces", escrita por Milani con ocasión de su juicio por apoyar la Objeción de Conciencia en Italia.
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