A lo Risto Mejide. Con los villanos voy, los odiados por encima de todos en los programas populistas de Tele 5. La banda de forajidos de Miguel Carcaño y los Gürtelman a quien Garzón “escuchó” en la cárcel y por lo cual ahora se encuentra sentado ante sus colegas de profesión.
Por partes. Aclaro que el título lo he puesto un poco en plan sensacionalista y por llamar vuestra atención. Me leí el manual de estilo de Tele5 y el de La Razón y me dieron ideas… Claro que Miguel Carcaño es un auténtico capullo que no contento con cargarse a su novia –no sabemos si en forma de homicidio imprudente o con la alevosía que le adjudica su sentencia por asesinato- no suelta prenda sobre dónde está el cadáver. Cosa que indigna justamente a familia y opinión pública. Y a mí. El resto de sus colegas, si colaboraron en el asunto y en su encubrimiento –cosa que según la sentencia no queda probada y por eso se les absuelve- pues también son unos capullos. Por decirlo suave.
Pero tan harto o más estoy de la familia de la pobre chica asesinada. No sé si es enajenación a causa del dolor sufrido, o puro afán de notoriedad o incluso avaricia económica (ya han abierto una cuenta bancaria para recibir donaciones). El caso es que su mediática campaña en contra de la sentencia está atentando estúpidamente –o debería de decir interesadamente- contra la línea de flotación de nuestros derechos civiles, esos que todavía nos concede el poder antes de proceder contra nosotros de forma indiscriminada según sus intereses.
El sr. Del Castillo y su esposa, no contentos con que a Miguel Carcaño le hayan caído 20 años por un delito de asesinato que a nivel jurídico ofrece dudas y que tiene bastante pinta de ser una forma de curarse en salud del propio tribunal sentenciador, encima discuten el resto de la sentencia. Denuncian, piden, reclaman, exigen que una serie de personas encausadas sean condenadas a prisión sin que en el juicio haya quedado probada fuera de dudas su culpabilidad. No solo se cargan la presunción de inocencia, sino también las más mínimas y elementales garantías procesales. Y ello con el aplauso y la aquiescencia de la mayor parte de la opinión pública absolutamente deformada por la prensa conservadora y –como no- por Tele5.
Y esos derechos civiles de los que hablamos son los que protegen nuestras libertades, las pocas que van quedando. Claro que da rabia ver que unos capullos a quienes todos estimamos como culpables, merced a una magistral estrategia defensiva en el juicio, logran penas pequeñas o absoluciones aprovechándose de esas garantías. Pero tengan claro que esas garantías, por cada culpable que dejan en libertad impiden que diez inocentes sean condenados. Como mínimo. ¿Preferiría ud. que fueran retiradas para poder encarcelar a todo el clan Carcaño so pena que el día que ud. se vea ante un juez tampoco disfrute de las mismas?
¿En España los delincuentes entran a la cárcel por una puerta y salen por la otra?
La madre de Marta del Castillo soltaba anteayer mismo la afirmación de que Miguel Carcaño va a estar en la calle en cuatro días. Eva Casanueva, según declaraciones a medios de comunicación está "segurísima de que Miguel Carcaño no cumplirá íntegros los 20 años de condena" que le ha impuesto el juez por el asesinato de su hija. Casanueva ha explicado que sabe a "ciencia cierta que le dan beneficios penitenciarios a los reclusos y que cuando en España se dicen veinte años, no se habla de condena íntegra". No sé si será ignorancia o interés pero esta señora se dedica a propagar esa idea absolutamente falsa de que en España la justicia es un cachondeo y que aquí los peores delincuentes entran a la cárcel por una puerta y salen por la otra. Y resulta que es justo al revés, que el Código Penal español es de los más duros de toda Europa dentro y fuera de la UE. Alguien debería decirle a esta señora, y de paso a todo el mundo porque parece que es tema de general desconocimiento, que en las cárceles españolas desapareció la posibilidad de que los presos rediman condena por medio del trabajo a partir de 1995. Justo cuando se modificó el viejo código penal franquista de 1973 y se sustituyó por uno nuevo llamado irónicamente “de la democracia”. Ni siquiera la libertad condicional se otorga a todas las personas presas y nunca, de todas formas, antes de haber cumplido las tres cuartas partes de la condena: en este caso, antes de quince años. Si la señora Casanueva realmente tiene la duda, puede quedar tranquila. Es más que remoto que Miguel Carcaño consiga hacer frente al pago de la responsabilidad civil que le abriría la puerta a esa posible libertad condicional a cinco años vista de liquidar su condena.
La familia Del Castillo, como antes el pintoresco padre de Mari Luz o la madre de Sandra Palo. Todos ellos familiares indignados con el crimen y la justicia unidos en una misma causa: el endurecimiento punitivo de nuestras leyes en cuantas más direcciones mejor. Más mano dura en los juicios y dejarse de contemplaciones, tratar a los menores de edad igual que a los adultos a nivel procesal, e incluso la cadena perpétua. Esta mentalidad, azuzada desde determinados medios de comunicación, cunde como los mosquitos en el verano y hoy no hay colectivo social que ante cualquier conflicto no reclame endurecimientos del código penal, esa maravillosa varita mágica que se estima capaz de resolver hasta el más pequeño de los problemas. Incuso los animalistas o los indignados con los banqueros –lo veía el otro día en el faceboock- han lanzado sendas campañas ad hoc. ¿Y sabían que a pesar de tener uno de los códigos más punitivos, y la mayor tasa de presos por habitante, España es uno de los países europeos de más bajo nivel de delincuencia? La ultracaverna española tiene que estar dando brincos de alegría. El trabajo hacia el fascismo se les hace solo.
El superjuez “de izquierdas”
Pues eso. A Garzón (ay, cuántas cosas podríamos decir sobre Garzón) lo juzgan por ordenar, siendo juez instructor, hacer unas escuchas a unos tipos chungos de la trama Gürtel que estaban en la cárcel en prisión preventiva. El juez ordenó espiar conversaciones entre presos y sus abogados. Cosa de sobra prohibida, prohibidísima por la ley ya que vulnera otra garantía procesal: el derecho de defensa. Díganme a ver cómo un encausado va a poder preparar su defensa con su abogado si tiene al juez con la oreja puesta en la conversación al respecto. Aquí la opinión pública se divide. La prensa ultraconservadora con tal de ver linchado al juez sociata y libres de culpa a sus amigos presuntos chorizos de Gürtel están porque se condene a Garzón por violar los derechos de los detenidos y sus abogados. La prensa progre y su audiencia están por la absolución de Garzón, ese juez tan majo que quería investigar los crímenes del franquismo y que trata de enchironar a los malos de la trama Gürtel. Y vean la ironía; aquí los ultraconservadores defienden los derechos y los progres izquierdosos están dispuestos a pasar por encima de ellos con tal de salvar a su superjuez y que crujan a los gürteleros.
Pues yo aquí, y sin que siente precedente, me tengo que alinear con los fachas y en contra de los extraviados progres. Porque si absuelven a Garzón eso quiere decir que a partir de ahora si yo estoy preso o simplemente en mi casa ya no voy a poder hablar con mi abogado sin ser espiado legalmente por la policía. Vaya gracia.
Por ahí hay quienes dicen que los mayores atentados a los derechos, a las libertades, a la autonomía personal vienen precisamente de esas filas socialdemócratas y reformistas de la izquierda progre, la mayor aliada hoy por hoy de las prerrogativas pretendidamente absolutas de la maquinaria estatal frente a los individuos. Estoy de acuerdo.
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