Tortuga Pavorosa - Lunes.9 de octubre de 2006 - 1629 visitas - 7 comentario(s)

’En el momento justo en que caía la segunda torre oímos un grito en medio de la sala que decía: ¡Un moro ha dejado una mochila! ¡Un moro ha dejado una mochila! Salir corriendo’. Estas palabras de pánico relatan lo sucedido a un centenar de espectadores, una peculiar vivencia del atentado contra las Torres Gemelas cuando en la noche del miércoles se encontraban viendo la proyección de World Trade Center.

Los hechos, lejos de ser motivo de sonrisa, ponen de relieve que en la psicosis ciudadana pervive a pesar de los cinco años transcurridos desde los atentados del 11-S y los dos del 11-M, que causó 200 muertos en los trenes de Atocha.

El relato de algunas personas que acudieron a un cine de Valencia donde se proyecta la producción norteamericana sobre los atentandos contra las Torres Gemelas evidencia que la tragedia no se ha borrado con el tiempo. ’Eran sobre las once y media de la noche. Justo el momento en que estábamos viendo cómo caía la segunda torre y los policías miraban hacia arriba estupefactos’, relata Javier Sánchez, uno de los alrededor de cien espectadores que había en la sala. ’Es un momento de bastante silencio en la película. Metidos en esa situación oímos gritar en la sala: ¡Un moro ha dejado una mochila! ¡Salir corriendo! ¡Todos fuera!’, sigue relatando.

Escaleras abajo

Según Javier Sánchez, nadie se cuestionó nada, sin esperar a que los responsables del cine dieran instrucciones como una orden de desalojo ’salimos todos y echamos a correr escaleras abajo, ya que estábamos en un segundo piso’.

El espectador que relata los hechos cuenta que vio cómo cuatro vigilantes jurado del cine revisaban el vídeo que habían grabado las cámaras de seguridad internas ’ y señalaban a un individuo al que retuvieron hasta que llegó la policía nacional y entre dos miembros de las fuerzas de seguridad y una persona de la seguridad privada le interrogaron’.

Añade Javier Sánchez que la película, que había quedado interrumpida, se reanudó. ’Los que quisieron volvieron a la sala, pero yo me quedé viendo lo que pasaba en la calle’. Entonces oyó cómo el acomodador de esa sala le estaba contando a sus compañeros ’que había cogido la botella de cava que llevaba el individuo, de la que ya se había bebido media y que, al parecer, esta persona se había sentido indispuesto por lo que abandonó la sala para ir al servicio’.

’Debió de ser ese el momento en que el vecino de asiento vio una mochila y sabiendo que de allí se había levantado una persona de aspecto árabe dio el grito de alarma’, comentó. No obstante, fuentes policiales indicaron que el hombre posee nacionalidad alemana. El mismo Javier Sánchez describe a esta persona como un hombre ’alto, de alrededor de 1,90, de aspecto árabe, con vaqueros y una camiseta’.

La Policía Nacional trasladó al joven a la Jefatura Superior, pero no en calidad de detenido, sino para identificarlo, ya que iba indocumentado. Los agentes comprobaron que en la mochila no había ningún material peligroso, por lo que no se apreció ningún tipo de delito.

(Noticia aparecida en "Terra")

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