Periódico Diagonal (Ver sección de enlaces) - Martes.28 de febrero de 2006 - 0 comentario(s)

Jonay Ramírez Pérez

Coincidiendo con la reciente celebración del 25 aniversario del COA-MOC de Zaragoza con los zaragozanos se juntaron personas del Colectivo Tortuga de Alacant y los MOC de los barrios madrileños de Carabanchel y Lavapiés en un debate que repasó la historia de este movimiento con más de tres décadas.

El fin del Servicio Militar Obligatorio no habría existido tal y como lo conocimos sin la existencia de todos los jóvenes insumisos que, a través de la desobediencia, se negaron a realizar tanto la mili como la Prestación Social Sustitutoria (PSS), que para ellos no era sino otra pieza más del engranaje militarista. La estructura en red y estatal del MOC logró un movimiento fuerte pero descentralizado.

Para una militante madrileña, desde que la coordinadora se fundara en 1977 se ha construido “uno de los procesos más bonitos, pero también muy costoso.

Con la insumisión, sobre todo, por la multitud de cuestiones que había que orquestar, ya que las condiciones de entrada en la cárcel de muchos de los insumisos eran diferentes entre sí”. Un movimiento que, para ellos, tiene la peculiaridad de partir de tradiciones distintas, desde lo libertario hasta un cristianismo de base, que ha conformado “un espacio plural y vacunado contra el dogmatismo”. Y no faltaron comentarios críticos sobre la incomprensión que recibieron de ciertos sectores de la izquierda que mantenían viva “la vieja idea del Ejército popular”.

De hecho, estos activistas representan una de las máximas expresiones de los llamados nuevos movimientos sociales. Su trayectoria ha estado siempre entrelazada al movimiento feminista y al ecologista. Desde el MOC de Lavapiés se destaca que la influencia en otros movimientos sociales ha sido notable en cuanto al uso de determinadas estrategias como “la del colchón social -el apoyo a los insumisos por parte de familias y amigos- y, por otro lado, la de las autoinculpaciones, que si no es una creación del MOC en sí, en todo caso es éste quién las establece”.

A estas estrategias habría que sumar los principios de desobediencia civil y no cooperación. En esta lucha pacífica del MOC el saldo de presos insumisos durante los años de resistencia a la mili y al a PSS ha sido enorme.

Un militante del COA.MOC hacía hincapié en cómo la labor antirrepresiva perjudicó al resto de las tareas: “Provocó que la guerra de los Balcanes, cuando yo empecé a militar, estuviese a mi parecer desatendida”.

Los presos y las detenciones provocadas por las acciones de desobediencia fueron, precisamente, las que hicieron trasladar el antimilitarismo a los grandes medios de comunicación de masas. Para otro miembro del AA.MOC esto se debe a que “todo lo que fue la primera campaña de insumisión era un mensaje ‘antimili’ más digerible”.

La ‘nueva’ situación que supuso el fin de la mili facilitó que se diversificasen los campos de trabajo, como el de desenmascarar un falso discurso humanitarista o ecologista: “En Zaragoza nos hemos enterado que el campo de maniobras de San Gregorio tiene una partida, que es una veinteava parte de lo que en los dos últimos años se han destinado a uso militar del campo, que se ha publicitado como dinero para mejora medioambiental”.

Para estos activistas que charlaron junto a DIAGONAL hay mucho por hacer, no en vano su trabajo cotidiano fundamental no es otro que luchar contra valores militaristas y patriarcales anclados en la sociedad. Recordando las movilizaciones contra la guerra de Iraq alguien cita de memoria: “El pacifismo es como una ballena que viaja sumergida y que sólo aflora a la superficie cuando necesita tomar oxígeno”.


El trabajo cotidiano de estos activistas es luchar contra los valores militaristas y patriarcales

M.O.C. Madrid


Cronología antimilitarista

AÑOS ‘70

Pese a los antecedentes durante la Guerra Civil y la objeción al Servicio Militar Obligatorio (SMO) y a los objetores testigos de Jehová, el movimiento tiene su primer referente como preso político antimilitarista en Pepe Beunza. Su objeción en 1971 animó a muchos jóvenes a rechazar la mili por motivos de conciencia pacifistas.

Esta primera generación de objetores crea de forma autogestionada Servicios Civiles como alternativa al SMO. Una de las experiencias fue la de Can Serra en L’Hospitalet, puesta en marcha en 1975.

1977 es el año en el que se funda el MOC. Los grupos se colocan bajo este paraguas común para elaborar una estrategia contra la futura Ley de Objeción (LOC). Esta ley contemplaba la Prestación Social Sustitutoria (PSS).

AÑOS ‘80

En 1984 se aprueba definitivamente la LOC. Un tribunal, el Consejo Nacional de Objeción de Conciencia (CNOC), decidirá sobre los motivos para objetar. El MOC no acepta la ley, que no recoge el sentido de la objeción e impone un sistema de prestación militarizado. Ante esto la estrategia de la objeción colectiva deja en jaque temporalmente a dicho tribunal.

En 1988 se aprueba el Decreto-Ley de incorporación de la Mujer a las FF AA. Es en este año cuando el CNOC deja de aceptar las declaraciones colectivas. La década termina con las primeras presentaciones colectivas de objetores insumisos.

En 1990 están cumpliendo la PSS 386 objetores y hay 2.459 insumisos, de los que 130 son detenidos.

Durante la Guerra del Golfo desertan varios reclutas destinados a las fragatas españolas. También en 1991 acontece la huelga de hambre de insumisos encarcelados en la prisión militar de Alcalá.

En 1994 los objetores destinados en Bosnia denuncian su instrumentalización y firman un escrito de apoyo a los insumisos. Con la victoria del PP en 1996 se anuncia la profesionalización para 2003. Más adelante, en 2001, el PP impedirá con sus votos despenalizar la insumisión.

2005

Segunda edición del ‘Mayo caliente’ contra las instalaciones militares. Cuatro activistas bloquean durante tres horas la salida en Valencia de un tren cargado de material militar de la base de la OTAN que se dirigía a unas maniobras en San Gregorio (Zaragoza).

www.antimilitaristas.org

Bibliografía recomendada (ver sección de reseñas en esta web):

- En legítima desobediencia, Editorial Traficantes de Sueños.

- La utopía insumisa de Pepe Beunza, Editorial

Comentar este artículo
Nota: los comentarios podran ser eliminados segun nuestros criterios de moderacion