En la anterior entrada se mencionó cómo apalean despiadadamente el idioma español nuestros progres, pero quedó agazapada en mi inocente teclado una referencia a los crímenes que perpetran contra la lengua latina.
Los izquierdistas siempre tuvieron especial inquina al latín y no pararon hasta eliminarlo de la educación obligatoria (el griego también pilló cacho). Supongo que esa bella lengua les evocaría el franquismo más rancio, misas latinas y, cómo no, esos pervertidos sacerdotes sobones que documentó Almodóvar, artista de conocida mentalidad liberal, famoso por el respeto que exhibe por las creencias ajenas. Con lo cultos que son los progresistas seguro que piensan que Franco, como era tan anciano cuando se reunió con Satanás, había conocido la Roma imperial y planeó el alzamiento en comandita con Nerón y Tigelino, su feroz prefecto pretoriano...¡y seguro que conspiraban en latín los muy bandidos!
Es harto curioso observar a políticos y periodistas de todo pelaje político simular hondura intelectual trufando de locuciones latinas (con errores gramaticales) las sandeces con que nos bombardean a diario: una cosa es utilizarlas en determinados ambientes, como el judicial, y otra ser un pedante y un paleto. Tiene bastante guasa ver cómo les importa un rábano el significado real de las deyecciones expelidas por sus fauces: mientras suene bonito y “pofesional” les da lo mismo Ana que su hermana.
A continuación van unos pocos latinajos de entre los muchos que emplean los políticos de izquierdas cuando intentan aparentar culturilla. También lo hacen los facholis pero: ¿No fueron los progres quienes lo eliminaron de las escuelas? ¿Para qué lo usan entonces los hipócritas?
Alter ego. Otro yo. Manera repipi de señalar que dos tipejos se parecen.
Alma máter. La suelen confundir con la anterior. Los analfabetos también la emplean para indicar que alguien es el alma o impulsor de un proyecto o empresa (“alma” en latín es anima, pero les da igual). Alma máter significa literalmente: “madre nutricia” y siempre se refiere a la Universidad.
Statu quo. Se pronuncia: [Statu kuó]. Mi favorita. Los muy borricos dicen: “Status qúo”, como la banda de rock, y se quedan tan anchos. Designa el estado de las cosas en un momento dado. Queda más solemne que referirse a una situación o escenario a secas.
Resumiendo: esos patéticos engreídos prefieren usar: De facto en vez de “no oficialmente”; “de motu propio” (motu propiro, sin “de”) en lugar de “espontáneamente”; “a grosso modo” (grosso modo, ¡Sin la “a”!) por “aproximadamente”... luego vendrían los muy socorridos: a priori, a posteriori, in extremis, in situ, peccata minuta, rara avis, sine qua non, vox populi, etc, etc... (etcétera viene del griego, por cierto). Menos mal que eliminaron el latín de la escuela: si no lo llegan a quitar cualquiera les aguanta.
En cambio un requetefascista como yo piensa que el latín, por ejemplo, es una herramienta utilísima para mejorar el conocimiento del español y además facilita el aprendizaje de otros idiomas (alemán y ruso entre otros tienen declinaciones)... pero hicieron bien en fulminarlo del sistema educativo ¡Qué coño! ¡Lo siguiente las matemáticas, que tenemos calculadoras!
Che Guevara que estás en los ciel... bueno...donde estés ¡Perdona que defienda lo indefendible! ¡Qué asco me doy con mi fascismo en el organismo!
Vale. (Fórmula de despedida latina que significa: “consérvate sano”, ”pásalo bien”).