NOTA de Tortuga Internacional: nuevo fichaje llegado de las profundidades de Malasaña... damas y caballeros, neorrurales y granjeros, con todos ustedes... STRIGOIU
He sido invitado por un miembro de este foro para dar regularmente mis opiniones. No daré su nombre porque, aunque está entregado a la causa y es persona limpia y aseada, en este país la gente de izquierdas es tan sumamente tolerante que lo perseguirían por la calle con perros y antorchas. Además, si soy la causa de su perdición cualquiera aguanta después la bronca de su familia.
Para evitar ser ofensivo intenté consultar los criterios de moderación del GrupoTortuga, pero llevan a grupotortuga.org y sus links de anuncios comerciales, hecho harto desconcertante. Como tras mucho buscar los dichosos criterios entre los anuncios no los encontré por ninguna parte, presupongo cierta tolerancia; por lo que si escribo, por ejemplo: “Che Guevara, feo”, supongo que no sería censurada mi bienintencionada aportación editorial.
Una vez hechos los primeros amigos entre vosotros, voy a contaros cómo he descubierto que soy un fascista, facha, de derecha extrema, nostálgico del franquismo, falangista, nazi, malo malísimo, el gollum, Darth Vader, etc, etc:
Cierto día, cuando estaba a punto de abrir el portal de casa, anhelante de las maravillas que me esperaban en la calle, topé con la entrañable visión del pene de un borracho orinando la puerta y parte de la alfombra. Me invadió tan grande alegría que me vi obligado a compartirla con aquel humanoide, pero no debió gustarle cómo le agradecí que miccionara en mi casa porque me llamó fascista.
Días después observé cómo otro jovenzuelo, uniformado con la parafernalia típica de chapas del Che, estrellas rojas, logotipos de los ocupas, etc, hacía uso de su sagrado derecho a la libertad de expresión (utilizando un rotulador de tamaño familiar), compartiendo sus ideas y su firma en la puerta de casa. Ignoro si mi portal tiene algún secreto magnetismo, como el monolito de la película 2001 con los homínidos; o si el del rotulador y el meón se conocían, pero resultó chocante que, tras compartir con él lo mucho que me gustó cómo decoró mi puñetera puerta: ¡también me llamó fascista!
Tiempo más tarde, al pedir silencio a un grupo de chicos (con similar aspecto a los anteriores) que hacían botellón de madrugada y no dejaban dormir a la calle entera, respondieron haciendo más ruido aposta y con el socorrido ¡fascista!... y otra vez con otros chavales, y otra, y otra, y otra...
Pensé en ir al médico, por si eso del fascismo se quitara con medicación, hasta que deduje lo siguiente: ¿no será que los jóvenes actuales (incultos, hedonistas, pasotas, caprichosos, egoístas, vagos y maleducados), llaman fascista -sin tener repajolera idea de lo que es el fascismo, su historia o su ideología- a cualquiera que no les deja hacer lo que les da la gana?
Seguiré investigando y lo compartiré con vosotros.
P.S.: ¡Che Guevara, feo!
Nota: los comentarios podran ser eliminados segun nuestros criterios de moderacion
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