Remake de un videojuego que ya es inmortal
Nos encontramos en lo que se dió en llamar “la edad de oro del soft español” (por analogía con la edad de oro del pop español) una época en la que existían en España multitud de pequeñas desarrolladoras que realizaban videojuegos para los sistemas de la época.
Este auge creativo se debía, sobre todo, a los bajos costes necesarios para el desarrollo, lo que hacía que cualquiera con un ordenador, los conocimientos necesarios y algo de tiempo libre, pudiera lanzarse a programar un videojuego practicamente en solitario.
El volumen de producción de la época fue tan importante que España llegó a ser el segundo productor mundial de videojuegos para sistemas de 8 bits, (mayoritariamente, Spectrum) tan sólo superada por el Reino Unido
En ésta época se programó mucho, y muy bueno, como dirían algunos. Y si bien toda época de explosión creativa está también llena de experimentos que fueron olvidados sin pena ni gloria, también es cierto que ésta edad de oro nos ha dejado algunos de los mejores videojuegos, ya no españoles, sino a nivel mundial, que se han creado nunca. Éste es el caso de “La abadía del crimen”.
Programado por Opera Soft, el juego salió al mercado en 1988, para Amstrad CPC (aunque luego se trasladó a otras plataformas). El argumento está basado en la famosa novela de Umberto Eco “El nombre de la rosa”.
Al no conseguir la autorización del autor del libro para llamar al
videojuego como la novela en que se inspiraba, en Opera Soft decidieron
llamarlo con el nombre con el que ha pasado a la historia.
Durante el juego encarnamos a un monje franciscano, fray Guillermo de Occam, que deberá llevar a cabo una investigación dentro del monasterio para descubrir al asesino que está acabando con los monjes. El abad quiere solucionar el asunto antes de la llegada de los representantes de la Inquisición, razón por la que solicita nuestros servicios. Para ello sólo contaremos con siete días de tiempo, en los que además debemos cumplir con las obligaciones del convento para no levantar sospechas. No debemos faltar a las misas ni a las comidas, ni pisar la biblioteca prohibida, ni salir de nuestra celda durante la noche.
El día a día se rige por las horas de rezo del monasterio (maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas). Si somos descubiertos transitando por los pasillos del monasterio durante la noche, el abad nos expulsará del mismo. Sin embargo, la noche es un elemento clave ya que muchas acciones sólo pueden realizarse entonces. De éste modo, el juego combinaba el sigilo con la investigación, siempre con el tiempo corriendo en nuestra contra ya que, como he dicho antes, sólo contabamos con siete días para desvelar el misterio.
Lo que hace aún más impresionante a éste juego es que fue programado por una sóla persona. Paco Menéndez se encargó del código, mientras que su amigo Juan Delcán, futuro arquitecto, se ocupó de los gráficos.
Paco quería diseñar un videojuego en tres dimensiones, algo imposible para la época. Sin embargo la limitación técnica se solventó con imaginación. Fue Juan Delcán el que, merced a sus aptitudes artísticas y sus conocimientos de arquitectura, eligió trabajar sobre una perspectiva gráfica isométrica, que permitía dar sensación de tridimensionalidad en un entorno bidimensional.
Dicho recurso, totalmente algo innovador para la época, se ha seguido empleando muchos años después de la introducción de las 3D, aplicándose en juegos modernos como el mismísimo Starcraft.
“La abadía del crimen” fue un éxito rotundo. El juego era brillante en todos los aspectos: desde la música, con el chip de sonido del Amstrad emulando las campanas del monasterio, a los ya comentados gráficos y la sorprendente profundidad de la trama. Todo contribuía a crear una atmósfera de total inmersión del jugador en la historia. No es extraño que sea considerado por muchos el mejor videojuego español de todos los tiempos.
Sin embargo, poco tiempo después de su publicación, Paco decidió abandonar la programación de videojuegos. Sus motivos fueron claros: el videojuego se estaba convirtiendo a pasos agigantados en una industria, en donde contaba más el marketing que la calidad del producto. “La abadía” es un ejemplo de calidad: un juego bien terminado, con un tiempo de desarrollo larguísimo para le época (unos 14 meses). En definitiva, algo hecho con cariño y sin un plazo de entrega que afectara al proceso de trabajo de los desarrolladores. Por tanto, Paco dejó la industria y se embarcó de lleno en un nuevo proyecto tecnológico: la Memoria matricial inteligente, cuyo objetivo era permitir una alta paralelización a bajo coste.

Desgraciadamente para la historia del software español, Paco se suicidó en 1999, acuciado por las deudas de su nueva empresa. Su legado, personificado en “La abadía del crimen”, cuenta actualmente con un grupo de fans que está haciendo un remake del juego original, como tributo al título que tan buenas horas les hizo pasar y al genio que lo programó.
El propio Paco declaró en una ocasión: “Prefiero el reconocimiento de la gente al dinero”. Un reconocimiento que, para todos los aficionados a los videojuegos y los que tuvieron la suerte de conocerle en persona, sin duda se ha ganado con creces.
Fuentes:
Remake de La abadía del crimen
La abadía del Crimen (Wikipedia en español)
“Paco Menéndez y La abadía del crimen”, artículo en Meristation
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