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El personal de vigilancia de un polígono de Alicante mata a tiros a un hombre tras el asalto de un bar
La víctima y su hermano, herido de bala, acababan de cometer un ’alunizaje’ cuando fueron interceptados La Policía interroga a los guardas en presencia de sus abogados para depurar posibles responsabilidades.
JOSÉ C. MARTÍNEZ / I. GENOVÉS/ALICANTE
Un hombre con numerosos antecedentes por delitos contra el patrimonio perdió ayer la vida tras enfrentarse con dos vigilantes del polígono de Las Atalayas de Alicante. El servicio de seguridad privada sorprendió a la víctima y a su hermano instantes después de que, presuntamente, empotrasen un coche contra la luna de un bar, en cuyo interior se apropiaron de unos pocos cientos de euros y una caja de botellas de bebidas alcohólicas.
Acto seguido, Juan José G.G., de 29 años, y Antonio G.G., de 27, trataron de huir a toda velocidad, pero, según revelan los testimonios recogidos por este diario, se equivocaron y tomaron un vial sin salida. Un guarda que había escuchado la alarma del establecimiento asaltado tuvo tiempo de cercar a los sospechosos y de pedir cobertura a su compañero de turno.
Los detalles sobre lo que ocurrió en esos escasos minutos apenas han trascendido, puesto que el juez del caso decretó el secreto sumarial. Lo cierto es que la refriega entre vigilantes y ladrones acabó con uno de éstos, Juan José, fallecido por impacto de bala y el otro, herido de un disparo en una pierna.
La víctima mortal pereció tras recibir dos tiros. Según fuentes cercanas a la investigación, uno de ellos le dio en la cabeza. El óbito, sin embargo, se produjo a causa de un disparo en la espalda que le afectó gravemente a órganos vitales. El hermano fue detenido y trasladado al Hospital General de Alicante, donde, horas después, obtuvo el alta y pudo ser trasladado a dependencias del Cuerpo Nacional de Policía,
Antes del desenlace sangriento, los supuestos asaltantes habían chocado con su automóvil, un modelo sustraído, contra un turismo y un camión aparcados junto al local donde se produjo el robo, el Bar Restaurante Saray, y habían plantado cara a los guardas que les dieron alcance. Iban provistos de un martillo, una maza y una barra de hierro, según fuentes cercanas al caso. Al parecer, también utilizaron un extintor y un espray lacrimógeno para deshacerse de los empleados, a quienes sustrajeron uno de los dos todoterreno con los que estaban patrullando por el recinto de Las Atalayas.
Perseguidos por los vigilantes, reanudaron la fuga hasta llegar a las inmediaciones de la salida del polígono, que enlaza con la autovía de Madrid-Alicante. En este punto, el vehículo 4x4 ocupado por los presuntos delincuentes sufrió un accidente, al parecer, después de que el conductor y su acompañante fuesen disparados por el servicio de seguridad privada.
Las patrullas de la Policía Local, las primeras en llegar al lugar del suceso, se encontraron con un Nissan Patrol volcado, en cuyo interior localizaron el cuerpo sin vida de uno de los sospechosos y, al lado, un segundo joven malherido, según confirmaron fuentes policiales. Al principio, los agentes municipales creyeron que estaban ante un accidente de tráfico, como sugería la comunicación del teléfono de emergencias 112.
A pocos metros, identificaron a los vigilantes, totalmente cubiertos de espuma procedente de un extintor y con los ojos irritados, presumiblemente por el uso contra ellos de un aerosol. Los empleados relataron que se había producido un tiroteo entre ellos y los sospechosos, a quienes trataban de capturar.
Las pesquisas efectuadas indican, sin embargo, que los perseguidos no portaban armas de fuego, aunque sí las contundentes herramientas antes citadas. Ambos están catalogados como delincuentes habituales contra el patrimonio. Juan José y Antonio supuestamente acumulan decenas de arrestos por robos en todo tipo de establecimientos, si bien no se distinguían por actuar contra las personas. Recientemente, sí estuvieron a punto de arrollar a unos policías, según ha trascendido.
Juan José y Antonio, ambos, de etnia gitana, residían en Virgen del Carmen, en la Zona Norte de Alicante. Uno de ellos había sido apresado por última vez hace sólo una semana.
Las investigaciones por el caso de ayer fueron asumidas de inmediato por el Cuerpo Nacional de Policía. Los especialistas de la unidad Científica se desplazaron al restaurante Saray para tomar huellas, mientras sus compañeros de Atracos y Homicidios trataban de esclarecer lo ocurrido, sobre todo, con el fin de determinar si cabe imputar a los vigilantes por un presunto exceso en sus funciones. Ellos argumentan que actuaron en defensa propia. La última palabra la tendrá el juzgado competente.
Los dos empleados, cuyas señas identificativas responden a las iniciales M.N.L., de 43 años, y M.A.S., de 34, fueron conducidos a la Comisaría Provincial de Alicante. Allí les fueron leídos sus derechos y, en presencia de sus abogados, procedimiento formal que acompaña a toda detención, fueron interrogados. Al menos uno de los guardas, el que presumiblemente apretó el gatillo, se expone a ser acusado de un presunto delito de homicidio doloso.
Hasta el Palacio de Justicia de Alicante se desplazaron por la mañana familiares del fallecido para que el juez autorizara el enterramiento del cuerpo, pero fueron remitidos al tanatorio al no haberse concluido las diligencias.
Tomado del Diario La Verdad de Alacant
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