Seis detenidos en Cádiz por realizar un teatro que reivindicaba la abstención.
Primavera [2007-05-23 11:40:49]
Joan Peiro dijo en 1928:
“Los anarquistas y sindicalistas rehúsan, por razones de principio, toda actividad parlamentaria, porque mantienen el punto de vista de que los intereses de burguesía como clase son diametralmente opuestos a los intereses del proletariado, de que toda intervención en el terreno del parlamentarismo no solo es inútil, sino directamente nociva para los trabajadores, puesto que hace da la lucha clases una indigna comedia, y obra como un freno de las energías revolucionarias y de las iniciativas de las masas. El derecho electoral más libre no puede cambiar nada de este hecho, y toda la palabrería sobre la “democracia” es una vana ilusión, ya que la libertad política sin la igualdad económica es una mentira y un autoengaño.
Por otra parte, James Guillaume, el representante de la Federación jurasiana en el Congreso de la Haya dijo en el mismo:
“No somos de ninguna manera partidarios de la indiferencia política, como se nos atribuye falsamente. Pero, al contrario de los marxistas, somos políticos negativos, puesto que no tenemos por objetivo la conquista, sino la destrucción de todo poder político”.
Estas frases son validas aun hoy.
Escuchad a los políticos de izquierda y solo les oiréis hablar de sondeos, de elites, de líderes, de dirigentes, de jefes, de comandantes, de patronos sindicales o políticos y nunca de lo que entienden por “socialismo” y “democracia” y de cual es su proyecto de sociedad. Y no lo hacen porque enseguida se les vería el plumero.
La política para la mayoría de ellos es un “oficio”, una “profesión”, cuyo solo objetivo es gestionar la sociedad capitalista, de ninguna de las maneras de cambiarla. La mayoría de los políticos, de derechas como de izquierdas, tienen los mismos orígenes sociales, han frecuentado las mismas escuelas, frecuentan los mismos clubes y comen en los mismos pesebres.
En esas condiciones se comprende que los anarquistas no participemos en comicios en los cuales los jefes hablan y los demás escuchan y obedecen a sus ordenes si rechistar. La Boetie lo llamaría “la servitud voluntaria”.
Sin embargo no queremos perder el tiempo en militar para que la gente no vote si así lo cree conveniente, tenemos cosas más importantes que hacer.
Pero lo que no aceptamos es que nos digan que “votar es un deber” y que después de votar la mayoría nos diga que la “democracia” es aceptar lo que decida la mayoría y a callar. Votar para nosotros no es un deber en la medida que somos adversarios determinados de los Estados, que no queremos coger el poder, y que queremos conservar nuestra libertad de aceptar o de no aceptar lo que nos proponen las clases dominantes y los políticos a su servicio.
“Que gane quien gane la lucha continua”
Artículo que tomamos de Kaosenlared:
¿Por qué la abstención?
Anarquizante [22.05.2007 22:43]
Forma parte inseparable tanto de anarquistas como de anarcosindicalistas la no participación en los comicios políticos. Y hablar conjuntamente de participación y de ser anarquista supone para muchos un sacrilegio tal, que ni en esa forma de superstición llamada religión se le puede encontrar comparación alguna.
Cuando en cualquier reunión de gente progre "anarquistoide" se pregunta por qué no se debe votar, de inmediato y con cara de asco ante la osadía de la pregunta, surge siempre alguien que nos "enriquece" con una larga relación de pensadores anarquistas; y nos repite hasta la saciedad, aunque someramente, no solo los argumentos de éstos, sino aquellos de sus escritos donde están incluidos. O la relación no es de pensadores, sino de organizaciones anarquistas o anarcosindicalistas.
Pero solo en raras ocasiones, en vez de las palabras de Fulano, Mengano, Zutano o Perengano, o de esta o de aquella organización, nos dicen con toda claridad, y sin recurrir a razonamientos ajenos, por qué no votan: por qué la abstención.
No es que nosotros reneguemos de los pensadores ni de las organizaciones, todo lo contrario. En ellos, encontramos la solución a muchas de las dudas y a la debilidad que, de tarde en tarde, aflora. Aunque, a la hora de la verdad, somos nosotros mismos los que tenemos que encontrar la respuesta a por qué nos abstenemos en las elecciones políticas.
Y justo al buscar la contestación, cobra en nosotros aún más fuerza el rechazo al capitalismo; a la subordinación a un mando; a la situación de la mujer, de los homosexuales y lesbianas, de los inmigrantes, de los gitanos y otros pueblos marginados; al militarismo y la guerra, y a tantas otras formas de opresión que sufre el pueblo.
Es tan necesario ya que iniciemos el camino hacia la Revolución Social... A fin de conseguir esa sociedad sin clases y sin estado; una sociedad donde cada cual reciba según sus necesidades y aporte según sus posibilidades.
¿Por qué nos abstenemos? Lo diremos aunque, en nuestra opinión, se deduce de lo que hemos expresado: para no consolidar un sistema, al colaborar con él, que va a intentar impedir nuestras aspiraciones.
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