*Zona Sur desmilitarizada*
Hace dos años colectivos de la zona sur de Madrid decidimos impulsar una marcha contra la Base Aérea de Getafe y denunciar las numerosas instalaciones militares que se ubican en nuestros municipios. Entonces denunciábamos la inminente guerra contra Iraq. Hoy la guerra sigue, y se ciernen amenazas considerables hacia otros países, además de los conflictos armados repartidos a lo largo y ancho del globo. Consideramos que la guerra es permanente, y que nuestra respuesta también debe serlo. Debemos enfrentarnos a las guerras dislocando su posibilidad desde nuestros territorios. Sin el apoyo prestado por los gobiernos municipales, regionales y nacionales a la máquina de guerra global ésta no sería posible. Queremos enmarcar nuestra actividad política criticando lo global desde lo local.
Detener las guerras supone interrumpirlas, cortocircuitarlas, hacerlas imposibles. En el Sur de Madrid se ubican empresas del complejo militar industrial que nutren de material bélico al capitalismo global: CASA y CESA —que forman parte de la Sociedad Europea Aeroespacial y de Defensa (EADS)—, BÓREAS, Amper Programas de Electrónica y Comunicaciones, Telecomunicación Electrónica y Conmutació/n, /SPA y TGA. Sólo en la Comunidad de Madrid hay 86 empresas importantes que producen armamento, además de subcontratas que hacen pequeños trabajos. Estas empresas presionan para aumentar los gastos militares (en el Estado español, en 2005, este asciende a 18.909 millones de euros —3 Billones 146.206 millones de pesetas, o lo que es lo mismo, un gasto militar diario de 52 millones de euros—, mientras numerosas necesidades sociales siguen sin estar resueltas).
En 2005 el Estado español gastará en Investigación más Desarrollo Militar 1.330 millones de euros. Los gobiernos municipales, si bien /formalmente /se oponen a la guerra, realmente la apoyan cediendo suelo público a empresas privadas y basando el tejido industrial en la producción de armamento que tarde o temprano será utilizado en algún conflicto. No se puede decir NO A LA GUERRA y apoyar a la OTAN. No se puede decir NO A LA GUERRA y tener ubicadas en nuestro municipio empresas productoras de armas. No se puede decir NO A LA GUERRA y colaborar prestando apoyo logístico. No se puede acusar a quienes reclaman que se detenga la producción militar de atentar contra los puestos de trabajo. Son los propios procesos de globalización económica los que poco a poco van diezmando los empleos por la cada vez mayor aportación tecnológica a los procesos productivos. Debemos articular prácticas y discursos que pongan en jaque la idea de que tanto vale producir misiles que alimentos, que es lo mismo crear un avión de combate que un avión contra incendios.
Debemos denunciar el colaboracionismo de los consistorios municipales y la participación de las empresas militares con la guerra. Debemos exigir que aquellos terrenos que un día fueron enajenados al municipio "por el bien de la defensa nacional" nos sean devueltos sin contraprestación alguna. No queremos comprarlos, porque con el dinero que recaudan compran más armas. Queremos que estos terrenos e instalaciones nos sean devueltos para uso y disfrute de la población, como zonas verdes, lugares de ocio activo y creativo, y no para ser pasto de la especulación de los ladrilleros que pretenden hacer del Sur un inmenso paisaje muerto de cemento y asfalto.
Queremos vivir en pueblos que no colaboren con la guerra desde ningún frente, que recuperen espacios ocupados por los militares y que den respuesta a los crecientes procesos de globalización económica que poco a poco van degradando nuestras vidas y nuestro medio ambiente. Desterremos el militarismo.
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