Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos... ¿Toda? !No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor.
Esta historieta de Astérix se encuentra entre las dos o tres de mayor calidad de la serie, siendo de las últimas escritas por Goscinny, antes de su muerte (es una pena ver como ha degenerado este cómic merced a la sobreexplotación descuidada de Uderzo -por otra parte grandísimo dibujante-, tras la desaparición del genial René Goscinny, autor de otros cómics como Lucky Lucke, Iznogud y personajes literarios como el Pequeño Nicolás entre otros).
En este episodio asistimos a un nuevo ataque al poblado de los irreductibles galos por parte del imperio romano de Julio César. En esta ocasión la ofensiva, diseñada por los nuevos cuadros del sistema, recién salidos de "la Escuela Imperial de Administración" se centra en vencer a Astérix y amig@s integrándolos en el circuito económico "capitalista" de la época. Lo que las mejores huestes de César no han logrado, lo conseguirá el poder del dinero. La abundandcia material y el afán de lucro convertirá a los disidentes galos en sumisos y decadentes subditos del Imperio. Para ello se articula la inclusión de la economía de la aldea gala en los circuitos mercantiles de la época, convirtiendo a ésta en una neta exportadora de menhires. Las consecuencias serán insólitas.
Con estas premisas el magistral guión se convierte en una metáfora del sistema económico capitalista y de su brutal poder de integrar las disidencias, quebrantando las resistencias más enconadas mediante la receta de sobornar la naturaleza humana que subyace en las personas y grupos a base de dinero, seguridad y posición social.
Aunque la mayoría sucumba persistirá un resto incontaminado ante esta final tentación que, como en cada tebeo de Astérix, pondrá las cosas en su sitio a base de astucia, y sobre todo de mamporros (no es un cómic especialmente pacífico, aunque sí recuerda en muchos aspectos a la noviolencia).
En fin, no por ser historieta debe ser menospreciada esta obra, tan simbólica acerca de la realidad que nos toca vivir y tan positivamente esperanzadora acerca de que no todo está perdido, y que en las circunstancias aparentemene más cercanas a la derrota siempre es posible la resistencia, la alegría y la amistad.
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