José Luis Martín Descalzo -
Domingo.15 de marzo de 2009 -
572 visitas
Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.
Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acorralarme.
Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reir cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.
Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.
Comentar este artículo
Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.
Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.
RSS