En el artículo que referenciamos (ver abajo) vuelve el más rancio nacionalismo patrio.
¿Argumentaciones? Pues bastante curiosas: estamos en semifinales de la eurocopa, Alonso ha ganado el gran premio de Valencia, Nadal nos tiene contentos a todos, … El deporte nos hace sentir más españoles y nos hace estar más juntos animando y haciendo piña para empujar a estos jóvenes deportistas.
Todo esto hace que sea lógico ensalzar también que haya españoles en Valencia jurando la bandera, y también en el País Vasco, pasando por Valencia, Canarias, Murcia, Madrid, y un largo etcétera.
Y, ¡cómo no!, todo lo anterior nos lleva a que: los ciudadanos se han acercado a sus Fuerzas Armadas, no sólo en el Día de su festividad (cuyo acto central de este año se celebró el 2 de junio en Valladolid), sino que ha sido algo que se ha continuado haciendo en días posteriores. Ciudadanos anónimos que se merecen un respeto y, por qué no, admiración.
¿Acaso no merecemos también respeto y, por qué no, admiración, todos aquellos ciudadanos que no juramos bandera porque nos parece rancio y carente de sentido? ¿Estaría permitido un acto público de antibeso a la bandera, de antijura a la bandera?
Porque los que no estamos por estos actos de alabanza al nacionalismo sí que somos anónimos y sí que nos sentimos acosados por el sentir nacionalista (supuestamente mayoritario) sea de donde sea.
¿Cuál es la forma de la jura de bandera?: ”¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y si fuera preciso entregar vuestra vida en defensa de España?”.
¿Y si no estamos por guardar muchas de las cuestiones que consagra la actual constitución, y si queremos una honda reforma de la misma? ¿Ya no somos españoles? ¿Nos habéis echado? ¿Nos hemos ido? ¿Nos obligaría nuestro honor y nuestra conciencia a comernos nuestras ideas con patatas porque es lo que hay y es lo que debe haber por los siglos de los siglos, amén?
¿Y si no somos monárquicos o no nos cae bien un rey derrochador, militarista, campechano en los hospitales cuando se los abren en domingo para no molestarnos a los demás, colándose a todas las listas de espera? ¿Y si no nos gusta que se hereden los privilegios? ¿Y si no estamos orgullosos de la historia de despropósitos que nos han contado y que al parecer es lo que hace España?
¿Y si preferimos la noviolencia para resolver los conflictos y nos da un poco de reparo entregar nuestra vida si fuera preciso, sobre todo, si somos conscientes de que los que damos la vida siempre somos los mismos y que en muy pocas ocasiones nuestro rey, príncipe, primer ministro, presidente del tribunal constitucional, jefe del estado mayor de la defensa, jerifaltes variosetc, son los que mueren por “sus ideas”? ¿Y si descubrimos que sus ideas no son nuestras ideas?
¿Y si no nos creemos las esencias de eso que llamáis España? ¿Merecemos respeto? ¿Merecemos tener un rey que también nos respete a nosotros y sea antimonárquico y antimilitarista? ¿O es que nos habéis echado de España y sólo cabéis vosotros? Porque dar por sentado que todos somos iguales y además, iguales a vosotros, nos parece un claro ejemplo de violencia cultural.
En fin, todo patético. Bueno, todo no porque nos alegra encontrar al final del artículo el buen consejo de que las mujeres que vayan a jurar bandera no lleven carmín en los labios, para no manchar la bandera. Y es que en lo militar, todo está reglado y muy apañado.
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¡Sí, soy español!
Gema Nieves / Madrid martes, 26 de junio de 2012 La Selección Española de Fútbol ya está en semifinales de la Eurocopa 2012 y todos los españoles hemos hecho piña para empujar a estos jóvenes deportistas ganadores de la Eurocopa 2008 y del último Mundial de fútbol. Este mismo fin de semana, Valencia ha vivido la ya bautizada como "carrera del siglo" de Fórmula 1, gracias a la espectacular remontada de Fernando Alonso desde su puesto 11 de la parrilla hasta lo más alto del pódium. La imagen más representativa se ha producido cuando el asturiano paraba frente a las gradas (repletas de españoles identificados con sus insignias rojo y amarillo gualda) y portaba orgulloso su Bandera. Todos hemos vibrado y todos nos hemos sentido representados, a la vez que orgullosos.
Hablamos de fútbol, fórmula 1, tenis (no pasemos por alto al gran Rafa Nadal),. y no nos escandalizamos. ¿Ocurre lo mismo si destacamos ese mismo sentimiento pero trasladado a las Juras de Banderas de civiles que se están llevando a cabo en los últimos meses? Es una realidad, pero en la sombra, no hablamos de Casillas, Iniesta o "Magic Alonso". No, se trata de ciudadanos anónimos que han querido presentarle su respeto a la Enseña Nacional. Ciudadanos anónimos que se merecen un respeto y, por qué no, admiración.
"¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y si fuera preciso entregar vuestra vida en defensa de España?". Esta fórmula -adaptada de la que se pronuncia durante la jura de los soldados profesionales- se ha escuchado en decenas de ciudades y acuartelamientos en las últimas semanas. Para algunos de los hombres, el Ejército presenta el acto como la "renovación" de los votos a la bandera en su etapa militar, mientras que para otros y para las mujeres es un acto voluntario "de adhesión y respeto".
Desde el País Vasco, pasando por Valencia, Canarias, Murcia, Madrid, y un largo etcétera, los ciudadanos se han acercado a sus Fuerzas Armadas, no sólo en el Día de su festividad (cuyo acto central de este año se celebró el 2 de junio en Valladolid), sino que ha sido algo que se ha continuado haciendo en días posteriores.
Cabe destacar la importancia de este compromiso de la sociedad civil con su país (sin que por ello haya que tacharlos de nacionalistas extremos), que hace uso de su derecho como ciudadanos libres. Ciudadanos, gracias a los cuales el Ejército, como institución, se ha ganado el derecho a ser una de las más valoradas por la sociedad española, tal y como destacan las encuestas. Y si nos cubrimos con las banderas durante los partidos de fútbol, ¿por qué no respetar que algunos también la besen?
Asimismo, habría que analizar el ensalzamiento de la Bandera y de la necesidad de decir "Soy español" que en los últimos días se está produciendo. ¿Podría ser la unión deportiva o el incremento de juras de Bandera una excusa para buscar alivio y ánimos dentro de la crisis que se está atravesando? Sin entrar en valoraciones políticas, podríamos encontrar la respuesta: un sí.
Los españoles estamos viviendo unos momentos en los que necesitamos sentirnos unidos por una meta. Que gane España su tercera Eurocopa (recordemos que ’No hay dos sin tres’), o reconocer nuestra admiración por nuestra Bandera podrían ser nexos de unión para unos españoles cansados de tanta crisis y de tantos problemas. Y, sí nuestras Fuerzas Armadas están dando, en ocasiones, su vida por representarnos, es de agradecer que haya ciudadanos que quieran demostrar públicamente su apoyo.
Siento personalizar, pero en los momentos que corren me van a disculpar si digo que ¡Sí soy español!, y así lo siento cuando veo a los mejores deportistas españoles dejarse la piel por el título; pero también digo que ¡Sí soy español!, y así lo manifiesto para apoyar a nuestras FAS, por su entrega y su trabajo sin fisuras, independientemente de la situación política, económica y social.
Jurar Bandera, derecho de todos los españoles
El Juramento o Promesa ante la Bandera de España viene contemplado en el artículo 3 del Título Preliminar de la Ley 17/1999, de 18 de mayo, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas (publicada en el BOE nº119 del 19 de mayo de 1999).
Mientras, según ORDEN DEF/1445/2004, de 16 de mayo, se establece el procedimiento para que los españoles puedan solicitar y realizar el juramento promesa ante la Bandera de España. Así, los españoles que deseen prestar juramento o promesa ante la Bandera, manifestando de esta forma su compromiso con la defensa de España, podrán realizarlo con arreglo a lo que establece la presente Orden Ministerial.
Los requisitos que se tendrán que cumplir son: tener la nacionalidad española; tener cumplidos los 18 años de edad en el momento de la jura o promesa ante la Bandera de España; y no haber sido declarado incapaz por sentencia judicial firme.
Consejos para jurar Bandera
Durante la fórmula de Juramento o Promesa ante la bandera, el Jefe de la Unidad cruzará su sable con la Bandera y pronunciará, según lo indicado en la Disposición Final décima de la Ley 39/2007, la siguiente fórmula:
"¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?".
El personal que jura bandera deberá contestar: "¡Sí, lo hacemos!".
Se recomienda utilizar vestuario adecuado a la formalidad del acto. Traje oscuro para caballeros y traje corto para señoras parece lo más adecuado.
Se ruega a las mujeres que presten su juramento o promesa ante la bandera que no lleven carmín en los labios, con objeto de no manchar la bandera.
Se recuerda la necesidad de rellenar la solicitud para poder obtener el correspondiente certificado de jura, que podrá recogerse posteriormente en el Ayuntamiento.
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