Un ensayo reciente del preso político Mumia Abu-Jamal sobre el Martin Luther King que pocos conocen.
El Segundo Martirio de Martin Luther King
Por Mumia Abu-Jamal* 10 enero 07.
Muy pronto, cada estación y cadena de televisión y muchas radioemisoras del país transmitirán sus secuencias de archivo o grabaciones de Martin Luther King, hijo., su rostro guapo y oscuro, brillante en medio de un mar de rostros oscuros, captado en su momento de triunfo: el discurso titulado “Yo Tengo un Sueño” pronunciado en Washington.
Con todo gusto difundirán la imagen de este hombre poco peligroso, el reverendo doctor Martin Luther King, hijo., el que habló con nobleza y elocuencia de los sueños.
Pocos se atreverán a transmitir lo que dijo en la iglesia Riverside en la ciudad de Nueva York. Allí, un Martin más maduro y sabio habló, no de los sueños, sino de las realidades, de las injusticias sociales y económicas, del militarismo estadounidense rampante y de la pesadilla del racismo blanco.
Un señor que lo acompañaba, que también se convirtió en reverendo posteriormente, fue Vincent Harding, un hombre que amaba a Martin y lo conocía como hermano y no como un ícono. El reverendo doctor Harding quería que los demás conocieran al Martin que él conocía y por eso escribió un libro titulado Martin Luther King: El Héroe Inconveniente, publicado en 1996 por la editorial Orbis.
Harding nos enseña que King cayó en el pozo de la traición cuando se opuso a la guerra en Vietnam. King fue reprendido con dureza cuando abordó el tema de la guerra. Algunos críticos dijeron que se desviaba de la cuestión de los derechos de los negros. Otros temían a la terrible ira del presidente Lyndon Johnson, intolerante a la más mínima oposición a su política destructiva, especialmente a la oposición de un negro —Martin Luther King. Algunos consejeros de la misma organización de King, la Conferencia Sureña del Liderazgo Cristiano (SCLC) se opusieron a su papel en el movimiento anti-guerra por haber visto la manera en que sus aliados blancos y liberales retiraron su apoyo económico a los jóvenes radicalizados del Comité Coordinador Estudiantil No-Violento (SNCC) cuando estos se atrevieron a actuar en solidaridad con los vietnamitas resistiendo la intervención de Estados Unidos.
Ante todo esto, y en parte debido a todo esto, King persistió en su postura. Su discurso de Riverside, pronunciado precisamente un año antes de su asesinato fue el resultado más notable de su decisión. De inmediato, el compás de la feroz crítica se intensificó. Se escuchó desde varios lados, incluso de unos personajes negros como Jackie Robinson, Roy Wilkins, Whitney Young, and Carl Rowan.
El reverendo doctor Harding también recuerda que el periódico dizque liberal Washington Post criticó al doctor King por “haber hecho alegaciones cáusticas y dañinas, deducciones que no documentó y que era incapaz de documentar”. Al parecer de los editores del Post: “Muchos que le han escuchado con respeto nunca jamás le tendrán la misma confianza. Él ha disminuido su propia utilidad a su causa, a su país y a su pueblo”.
Ese Martin Luther King —crítico de la guerra, activista por la justicia económica, abogado por los pobres— se había vuelto, para Harding, “el héroe inconveniente”. Sostiene que “ese King ha desaparecido casi por completo de nuestra historia mediática y blanqueada”.
Si no fuera por gente como Vincent Harding, eso sería cierto.
Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.
Derechos reservados Mumia Abu-Jamal 2007
*Mumia Abu-Jamal es un preso político en Estados Unidos, un periodista africano-americano injustamente condenado a muerte por el asesinato de un policía blanco en 1981. Es probable que tomen decisiones determinantes en su caso a principios de este año. Los abogados de la defensa esperan ganar un nuevo juicio en base a cuestiones constitucionales relacionadas con el racismo del juicio original mientras la fiscalía pretende reimponer la pena de muerte revocada en 2001 y ejecutarlo de una vez. Mientras tanto, los policías, políticos y medios principales en Filadelfia intensifican la campaña de linchamiento en su contra. Para los que queremos lograr su libertad, éste es un momento crítico para mostrar apoyo.
Nadie en EEUU recuerda la condena del reverendo a "la guerra cruel y sin sentido..." de Vietnam.
El legado de Martin Luther King, reducido a "promover la caridad"
David Brooks
La Jornada
"Sabía que nunca podría pronunciarme contra la violencia de los oprimidos en los ghettos sin primero haber hablado claramente ante el surtidor de violencia más grande en el mundo hoy día: mi propio gobierno", declaró el reverendo Martin Luther King Jr. hace casi 40 años en torno a la guerra en Vietnam, pero esas palabras no forman parte de ningún acto oficial hoy al celebrarse el día federal dedicado a esa figura.
Cinco días después que el presidente George W. Bush anunció el envío de otras 20 mil tropas a Irak, en medio de otra guerra que cada día se parece más a Vietnam en sus consecuencias y dinámicas internas, el legado de King es reducido, por el mundo oficial, a un mensaje de cooperación y actos caritativos. El poderoso ejemplo y palabra de esta heroica figura al ser elevada al panteón de héroes oficiales es limitada a referencias a la "igualdad" y al "yo tengo un sueño" famoso de un país que supera el racismo.
El presidente Bush acudió hoy a una preparatoria pública en Washington para marcar el día feriado, acompañado del procurador general Alberto Gonzales, para participar en este "día de servicio". Ahí comentó: "insto a la gente de todo el país a que tomen la oportunidad de ayudar a alguien necesitado, y así honrar el legado de Martin Luther King". ¿Y qué estaban haciendo los voluntarios, el procurador general y el presidente en la prepa para "honrar" el legado de King? Enviando postales a víctimas del huracán Katrina para, en palabras del presidente, "decirle a alguien en la zona de Nueva Orleáns, nos preocupamos por ti, la gente está pensando en ti; con la esperanza de elevar el espíritu de alguien".
Pero fue justo en Nueva Orleáns donde Bush y su gobierno abandonaron a miles de víctimas en su gran mayoría afroestadunidenses pobres en los primeros días después del desastre y donde el país redescubrió las profundas raíces de racismo, desigualdad, opresión y la irresponsabilidad social y ambiental del gobierno en Washington, o sea, que no mucho de fondo ha cambiado desde que los días en que King había denunciado estas mismas injusticias. Un procurador "contradictorio"
Sin embargo, un procurador general que ha justificado la anulación de derechos legales básicos y hasta la tortura escribiendo tarjetas postales para "honrar" a King y su legado, es una imagen algo contradictoria, por decirlo diplomáticamente.
Aunque casi todo gobierno que designa a una figura histórica como emblema nacional la reinventa con una historia oficial, el caso de King es más notable porque surge de una historia reciente que continúa teniendo una presencia contemporánea en un país donde el racismo, la desigualdad y la discriminación no sólo no se han superado, sino que en algunos casos, están peor que nunca.
Más aún, el esfuerzo por anular parte del mensaje de disidencia King de la versión oficial revelan que sus palabras siguen vigentes 40 años después, en un país que está en medio de otra guerra. "Este negocio de quemar a seres humanos con napalm, de llenar los hogares de nuestro país con huérfanos y viudas, de inyectar la droga envenenada del odio a las venas de personas normalmente humanitarias, de enviar a casa a hombres minusválidos y sicológicamente trastornados que regresan de campos de batalla oscuros y sangrientos, eso no puede reconciliarse con la sabiduría, la justicia y el amor. Una nación que continúa, año tras año, gastando más en la defensa militar que en programas de asistencia social, se está aproximando a la muerte espiritual", declaró King en su famoso discurso el 4 de abril de 1967 en la iglesia Riverside en Nueva York.
Justo un año antes de ser asesinado, King insistió en que no se podía hablar sobre la opresión en casa sin hablar sobre la opresión y la violencia estadunidense contra otros países. Fue así que afirmó que la lucha por la justicia tenía que enfrentarse contra el racismo, la explotación económica y el militarismo, vinculando estos temas, y llamando por una "revolución radical de valores".
En su discurso en Nueva York, King denunció la guerra injusta contra los vietnamitas, pero también se refiere a los efectos que esto tiene contra los jóvenes estadunidenses enviados a esa guerra. Dijo que no sólo se estaba sujetando a estas tropas al "proceso brutalizador" de cualquier guerra, sino también que "estamos agregando el cinismo al proceso de muerte, ya que ellos (las tropas) se enterarán, en poco tiempo, que ninguna de las cosas en nombre de las cuales se dice que estamos luchando son parte de esto. No tarda para que entiendan que su gobierno los ha enviado a una lucha entre vietnamitas, y los más sofisticados seguramente se dan cuenta que estamos de lado de los ricos, los seguros, mientras creamos un infierno para los pobres".
Exigió: "de alguna manera esta locura tiene que detenerse. Debemos detenerla ahora". King convocó a la protesta, a todo tipo de acción contra la guerra. Condenó el silencio, incluso el suyo en los años anteriores, al declarar que era una traición. "No podemos mantenernos silenciosos mientras nuestra nación realiza una de las guerras más crueles y sin sentido de la historia".
No es sorprendente que Bush y otros políticos prefieran no recordar estas palabras, y que los grandes medios tampoco difundan este mensaje hoy. Ni siquiera la nueva presidenta de la Cámara baja y por lo tanto líder de la oposición política a la presidencia Nancy Pelosi, hizo alusión a estas palabras de King.
De hecho, existe la sospecha de que designar un día feriado para King fue justo un intento por desactivar su mensaje. Según recuenta el periodista Sean Gonsalves en Alternet fue el presidente Ronald Reagan quien promulgó la ley para establecer el día feriado por King. Otro famoso reverendo, Charles Adams, en un sermón en la misma iglesia Riverside en 1998, abordó este misterio: "¿Ahora, por qué firmó esa legislación Ronald Reagan? ¿Podría ser que Reagan entendía que la forma más fácil para deshacerse de Martin Luther King Jr. era rendirle culto? Honrarlo con un día feriado que él nunca hubiese deseado para celebrar su natalicio y su muerte sin comprometernos con su visión o su amor. Es más fácil elogiar a un héroe muerto que reconocer y seguir a un profeta vivo".
Pero el creciente coro de denuncia, de protesta, y de oposición a la guerra en Irak está rodeando al presidente y otros políticos mientras escriben tarjetas a víctimas de las consecuencias de sus políticas. Unos cuantos políticos, líderes religiosos, opositores a la guerra y defensores de la historia del pueblo sí recordaron y buscaron hoy hacer rebotar los ecos de la condena moral y política del reverendo sobre la actual coyuntura. A pesar del gigantesco esfuerzo para impedirlo, la sonora voz de King y sus aliados aún rompen el silencio oficial por todo el país.
Tomado de Rebelión
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