Llevamos un par de semanas con polémica en la frontera sur de Europa, véase el paso fronterizo entre España y Marruecos de Melilla. Polémica que a las cientos de personas que andan por allí intentando penosamente ejercer el derecho humano a sobrevivir desplazándose con libertad por su planeta les debe resultar casi de chiste. Pero polémica al fin y al cabo.
Varias asociaciones y entidades marroquís de diferente índole, entre las que se cuenta a la propia administración y a colectivos pro-descolonización de Ceuta y Melilla, pero también a organizaciones de derechos humanos llevan meses denunciando el trato violento y racista de los y las policías españolas que custodian la frontera. Hay no pocas denuncias por trato racista y también por agresiones a ciudadanos y ciudadanas de Marruecos así como también a inmigrantes subsaharianos, en las fronteras de Melilla y también de Ceuta.
En las últimas semanas la noticia ha saltado a los medios de comunicación españoles debido a la campaña de bloqueo de mercancías que algunas de estas entidades ciudadanas marroquíes están aplicando a Melilla en protesta por el comportamiento de los/las policías.
Aún ha sido más noticia el hecho de que esas entidades hayan colocado cerca de la frontera melillense sendos carteles en los que de forma muy gráfica se expresa su opinión sobre la forma de ejercer su función de los agentes españoles, en especial de su sector femenino. Vean los dos carteles (tomados de prensa española):
No seremos nosotras quienes digamos que todas esas entidades marroquíes que denuncian a los y las policías españolas por racismo y violencia gratuita son puras, incontaminadas y no están instrumentalizadas por nadie. No lo diéremos sencillamente porque no lo sabemos. Pudiera ser que así fuera. Pero pudiera ser también que la iniciativa surgiera desde entidades que simplemente se preocupan por los derechos humanos, y que a su reivindicación se sumaran otras instancias de forma oportunista.
Sin embargo, a lo que nos queremos referir desde estas líneas es al discurso unánimemente enarbolado por los medios de comunicación españoles. Aquí nadie habla de verificar las acusaciones y ver qué hay de verdad en las denuncias de racismo y torturas. Todo viene a consistir, según la prensa española, en una cuestión de ataque y socavamiento a la soberanía española de sus ciudades africanas. No solo eso, sino que además se juzgan los hechos como toda una agresión de índole machista perpetrada por la patriarcal cultura árabe de Marruecos en las personas de las mujeres españolas que trabajan abnegadamente como policías en la frontera y necesitan de nuestros abrazos, según propone su sindicato (ver noticia de más abajo). Hasta la ministra de igualdad Bibiana Aído ha sido sacada de sus vacaciones a puntapiés por el PP para que se pronuncie en contra de esta agresión "a la mujer".
Las teles y periódicos de aquí, los partidos políticos, algún oportunista como Aznar, todos ellos corren apresurados a cerrar filas y a gritar a los cuatro vientos en defensa de la españolidad ultrajada y de los pobres policías, las pobres mujeres policías calumniadas y vejadas. Ni el más mínimo intento de averiguar el porqué de las protestas, ni la más mínima intención de comprobar cómo se comportan en el día a día los policías y guardias civiles de la frontera. Ni el más mínimo esfuerzo en analizar y estudiar una sola de las denuncias por racismo y malos tratos. Ese tema como que no interesa y no hay que hablar de él bajo ningún concepto.
Y miren, que a nosotras sí nos resulta de alguna forma verosímil la queja de esas entidades marroquíes. Quizá porque ni es la primera vez, ni son los únicos que se han quejado de eso. Quizá porque nos consta que las policías españolas no siempre se comportan como públicamente tratan de dar a entender y porque las autoridades españolas y los medios de comunicación siempre han protegido a sus perros guardianes incluso, en más de una ocasión, cuando todo apuntaba a culpabilidades y violaciones graves de la ley.
Pero no oiremos hablar sobre ese tipo de cosas, pueden quedar tranquilos. El comportamiento de los/las policías españolas es intachable, y todas las denuncias –claramente falsas- obedecen a pérfidas maniobras del moro para recuperar Ceuta y Melilla.
El refrán dice que cuando el sabio señala la luna el necio se queda mirando el dedo. Con esto no queremos llamar sabio a nadie.
Desconcierto en el Gobierno ante la cascada de protestas de Marruecos
Rabat envía cinco comunicados sobre Ceuta y Melilla en menos de un mes .
IGNACIO CEMBRERO - Madrid
Los comunicados de protesta de Marruecos son ahora casi diarios. Entre el viernes y el lunes, el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí emitió nada menos que tres, el último ayer para "extrañarse" de no haber recibido "ninguna respuesta oficial" española a las anteriores quejas. "Da la impresión de que quiere entrar en el libro Guinness de los récords", ironiza un columnista marroquí.
Exteriores no acaba de entender los motivos auténticos de las quejas La nota de protesta de ayer fue la quinta en menos de un mes. Las cuatro anteriores denunciaban el comportamiento "racista" de la policía con ciudadanos marroquíes en la frontera de "Melilla ocupada" y de la Guardia Civil con subsaharianos cerca de Ceuta. "A 17 personas -ocho de ellas subsaharianos- se les han infligido múltiples heridas y traumatismos", recordaba el texto marroquí.
El Ministerio de Exteriores español respondió, en julio, a los dos primeros comunicados marroquíes, pero guardó silencio ante los siguientes. El ministro, Miguel Ángel Moratinos, "no quiere entrar en una espiral de réplicas y contrarréplicas que no conduce a ninguna parte", explicó uno de sus colaboradores.
La diplomacia española está sorprendida y desconcertada por esta cascada de acusaciones de Rabat, sin precedente desde que en 2004 la relación bilateral experimentó una notable mejora tras la llegada del PSOE al Gobierno. Ningún alto cargo de Exteriores quiso ayer valorar la tensión creciente con Marruecos, que en un país tan jerarquizado obedece, sin duda, a una decisión del rey Mohamed VI.
En el Partido Popular sí tienen claro a qué se debe la actitud de Rabat. Aprovecha la "debilidad" del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, según resaltó en rueda de prensa la senadora popular por Melilla María del Carmen Dueñas. ¿Con qué propósito? Dueñas no lo explicó.
A los pronunciamientos del Ministerio de Exteriores marroquí se añaden las concentraciones de protesta ante edificios del Estado español en Marruecos, primero la Embajada de España, después los consulados de Nador y Tetuán y, ayer, el Instituto Cervantes en Rabat. A veces las encabezan inmigrantes subsaharianos.
A la condena de las "actuaciones provocadoras" de España se está sumando también el sector más oficialista de la sociedad civil. Amina Bouayach, presidenta de la Organización Marroquí de Derechos Humanos, hizo el domingo un llamamiento a las ONG españolas para que "insten a su Gobierno a respetar (...) la integridad física de las personas" que atraviesan las fronteras.
Según la agencia de prensa oficial marroquí MAP, dos ONG españolas, Andalucía Acoge y Pro derechos Humanos de Andalucía, ya han respondido a ese llamamiento, "exigiendo a Madrid que aclare estos gravísimos incidentes" en la frontera. Sus pronunciamientos son, en realidad, mucho más matizados.
La más acreditada de las ONG marroquíes de derechos humanos, la AMDH, ha rehusado, por ahora, polemizar abiertamente con las autoridades españolas.
Antes incluso de que brotase la actual tensión, la relación de Madrid con Rabat no pasaba por su mejor momento. Marruecos carece de embajador en España desde hace casi ocho meses.
Mohamed VI designó a principios de año, para representarle en España, a Ahmed Ould Souilem, un saharaui que hasta julio de 2009 ocupó puestos de responsabilidad en el Frente Polisario, antes de pasarse a Marruecos. La iniciativa no agradó al Gobierno español, que tardó hasta abril, algo más de lo habitual, para darle el plácet. Desde entonces el rey no ha firmado su nombramiento como embajador.
Como ya sucedió en 2002, durante la crisis del islote de Perejil, la prensa argelina ha sido la primera en alinearse con España contra Marruecos. "¿No se acuerda el majzén (la corte real) de que en esa misma ciudad de Melilla sus fuerzas acribillaban, hace no mucho tiempo, a los subsaharianos que intentaban desesperadamente alcanzar el suelo español?", se pregunta en un editorial el diario Le Jeune Indépendant.
El País
Con carteles
El SUP pide ´abrazos´ para las policías de Melilla
El sindicato ha escogido uno de las imágenes de apoyo que aseguran haber recibido de ciudadanos melillenses.
EP El Sindicato Unificado de Policías (SUP) ha iniciado una campaña de apoyo a las agentes de la Policía Nacional tras los ataques que han sufrido en la frontera entre Melilla y Marruecos, para lo cual están difundiendo un cartel por toda España que se contrapone a los que usaron los activistas marroquíes para atacarlas y en el que instan a la población a "darles un abrazo".
Fuentes del sindicato han explicado este jueves a Europa Press que su intención es que este cartel se convierta en la proclama del acto de homenaje a las mujeres de la Policía Nacional que se está preparando en la ciudad autónoma a principios del próximo mes de octubre.
Las citadas fuentes han señalado que desde que comenzaron los ataques a las agentes en Melilla han recibido un gran número de carteles elaborados por ciudadanos de la ciudad para contrarrestar a los colocados por activistas marroquíes en la ’zona de nadie’ de la frontera, en los que se podían ver fotomontajes vejatorios para las agentes.
Así pues, muchos ciudadanos elaboraron los suyos propios en defensa de las agentes y los enviaron a la Policía Nacional. El SUP, según las fuentes, eligió la imagen que más le gustó para distribuirlo por todo el país a través de los comités del sindicato.
En la ciudad autónoma se difundirán carteles con la leyenda "Melillenses: vamos a darles un abrazo", mientras que en el resto del país se añadirá la palabra "españoles". El cartel estará a disposición de "cualquier persona que esté de acuerdo con defender a las compañeras de Melilla que han sido agredidas", han explicado las fuentes consultadas.
Diario Información
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