Curioso y autocompasivo artículo publicado en “El Confidencial Digital” - Martes.25 de mayo de 2010 - 869 visitas - 6 comentario(s)

Los militares se sienten rechazados. La desaparición de la ‘mili’, el término “operaciones de paz” y la consideración de ‘mercenarios’ centran un hondo debate en el Ejército

¿Qué sentido tiene hoy el Ejército? ¿Por qué el militar está desacreditado? Existe un debate de fondo en el seno de las Fuerzas Armadas españolas sobre las causas (y posibles soluciones) al rechazo social hacia la institución que se percibe en la sociedad. Dos artículos recientes que han abordado la cuestión, están teniendo una gran difusión entre mandos y tropa.

El diagnóstico de esos análisis, publicados en abril por las revistas Atenea y Ejército, es demoledor. La ciudadanía no entiende la profesión militar, siente rechazo hacia ese trabajo y juzga con severidad a unas personas que, sin embargo, se juegan la vida por el país. Según esos artículos, falta pedagogía pero también los políticos han cometido errores que es preciso corregir.

El comandante Alberto de Blas firma en la revista Ejército un texto que comienza aludiendo al juicio abierto el pasado año en Francia contra el Ejército y los oficiales que dirigieron una operación en Afganistán y que terminó con la muerte de diez militares franceses en un ataque talibán. El abogado de las familias exigió responsabilidades penales por las decisiones militares tomadas en la operación. Algo inaudito. A raíz de este hecho, realiza las siguientes reflexiones:

— La sociedad civil ve en estos momentos al Ejército como algo lejano, aislado, pretoriano. Tiene una visión reduccionista del mismo. Las muertes en acciones de guerra no se toleran. Por ello, los militares se sienten también cada vez más distanciados de la sociedad a la que sirven.

— ¿Es la condición militar una profesión como el resto? No. Es muy diferente a los demás trabajos. A ningún servidor del Estado se le pide estar dispuesto a dar su vida: a los militares, sí. Deben asumir, además, la responsabilidad, directa o indirecta, de sus acciones. Existe disponibilidad teórica absoluta y sacrificio personal por la colectividad, por la misión y carácter vocacional.

— ¿Por qué entonces está tan mal vista la profesión militar? El comandante De Blas señala dos posibles causas: “la divergencia en los valores” y la falta de una “cultura de la defensa”.

En los últimos treinta años, la sociedad ha cambiado radicalmente su juicio sobre lo que está bien y lo que está mal. El estamento militar ha sido, por el contrario, mucho más estático. De ahí este alejamiento. Y que haya personas que no entiendan el trabajo militar.

Falta cultura de la defensa. Como en el caso de España, las Fuerzas Armadas han estado ligadas a conflictos internos (la guerra civil) y eso ha provocado que se pierda su carácter de servicio público. Además, la sociedad española no percibe un riesgo real de conflicto con otro país (sólo un 9% lo cree posible) y es enormemente pacifista. También, se ha perdido el componente pedagógico que suponía el servicio militar obligatorio. Se explica poco la estrategia de defensa y las Fuerzas Armadas no siempre son eficaces al hacerse entender.

Soluciones. Es preciso acercar el Ejército a la sociedad: que los ciudadanos perciban que los militares son como ellos, con problemas para conciliar vida profesional y familiar, con hipotecas, problemas para escolarizar a sus hijos por su movilidad, mismas aficiones, diversiones… Pero, por otro lado, es preciso no perder de vista que el Ejército debe seguir siendo un referente moral: servir como modelo a la sociedad, al contar con individuos con alta preparación física, técnica y sobre todo, principios. Acercar el mensaje para ganarse la confianza.

Y hay que evitar eufemismos. Un soldado sometido al fuego de una emboscada talibán está en una operación de guerra, al margen del “apellido” que hayan dado los políticos a esa misión. Hay que contar, entonces, con los riesgos de una acción de este tipo y asumirlos. Así se valorará mejor el trabajo del militar.

Antiamericanismo y pacifismo generalizados

El análisis de Francisco Gallego Aranda, en Atenea, comparte bastantes rasgos del diagnóstico anterior: las Fuerzas Armadas en España tienen una baja consideración porque no se reconoce su misión. No ayuda mucho el creciente antiamericanismo y el pacifismo generalizados, de gran arraigo social.

— Las operaciones militares se realizan lejos del suelo español y bajo mando internacional. De ahí que el Ejército ya no es concebido como “guardián de la Patria”.

— El giro hacia el término “Operación de Paz” provoca algunos beneficios pero, cuando hay muertos, ahonda el rechazo hacia unas tropas que no logran su objetivo.

— La desaparición del servicio militar no permite formar a los españoles en las tareas de defensa de su nación. Tampoco hay amenazas exteriores percibidas como tales, por lo que las Fuerzas Armadas no están ligadas ya a conceptos como unidad, soberanía, integridad territorial.

Denuncia además, otros problemas:

— Los militares están perdiendo el carácter vocacional de su desempeño. Cobran, y el patriotismo queda entonces únicamente como algo interno.

— La decisión de la clase política de optar por términos como “misión de paz” y fotos con repartos de víveres o medicinas, descarta otros como patria, España o enemigos.

— El Ejército ya no tiene la misión de garantizar la unidad, soberanía e integridad territorial de España. Y se cita el caso del teniente general Mena, arrestado y destituido por sus palabras contra la amenaza que suponía el Estatuto Catalán. El autor afirma que no cometió infracción alguna sino que se trató sólo de una exposición desfasada y poco realista.

— Se llega a decir que “estamos transformándonos en un Ejército de ‘mercenarios’. Mercenarios que hacen su trabajo a cambio de dinero. Es la mejor aproximación, aunque el hecho de ser mercenarios no implique irse a trabajar para otro patrón que pague más”.

— Y remata: “Los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas se han convertido en un recurso, caro y valioso. Y, como todos los recursos, se compran con dinero, que es a fin de cuentas lo que más peso tiene para alcanzar un Ejército operativo y eficaz”.

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Los anuncios «ñoños» de Defensa

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  • Un artículo muy clarificador que debería abrir los ojos a quienes cacarean que el ejército español ahora es muy democrático, nada que ver que el de épocas franquistas y tal y cual.

    “Falta cultura de la defensa” dice el comandante De Blas, al tiempo que se lamenta de que la población española sea “profundamente pacifista”. Por otra parte cita el extinto servicio militar obligatorio como algo que fue “pedagógico” en esos sentidos. Suerte tenemos de carecer de esa “cultura de la defensa”. “El patriotismo es el último refugio de los canallas”, se decía en una conocida película.

    Comandante, no nos quiera trasvasar su cultura del odio, la intolerancia y el desprecio de la vida humana. Ahórrenos su pedagogía criminal y déjenos seguir educándonos en la paz y en la convivencia para ser mejores personas y tener una mejor sociedad en la que vivir.

    La solución según los militares encuestados: “acercar el ejército a la sociedad”. Justo en lo que se están gastando millonadas en publicidad y presencia militar en centros educativos y ferias infantiles y jueveniles. No debe faltar tanto –a lo que se ve- para que en los planes de estudios se elimine la “educación para la paz” y se incorpore algún tipo de instrucción militar rescatada del pasado.

    También nos proponen que el ejército sea “un referente moral de la sociedad”, ya que los militares son gente de “principios”. O sea que su propuesta es que nuestra moral se flexibilice hasta el punto de que la vida humana ajena sea algo prescindible y eliminable a partir del momento en que hay algún tipo de interés económico en juego. Que nuestros principios nos obliguen a ejercer neocolonialismos, a invadir países y matar a gente que no nos ha hecho nada, a la obediencia acrítica y la “ley del más fuerte” para que la voluntad de quienes nos dan las órdenes se imponga a cualquier precio. Lo dicho, las declaraciones no tiene desperdicio.

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    • Es el fin de los ejercitos. Y es un problema para TODOS.

      Yo creo que la unica salida para toda esta gente es QUE SE DESARMEN y se dediquen de verdad a ayudar y colaborar en la busqueda de la Paz.

      internete 1234567

      PD: Lo que llevan haciendo mas de 20 años (desde la movida de la insumision y el fin de la mili), que es intentar ganarse a la gente con anuncios, pero no con hechos, no hace mas que empeorar su situacion.

      Es mucho mas sencillo, soldados: DESARMENSE, y entonces mucha gente se "alistará".

      Podrian cambiar el mundo entero si quisieran, CON UN PAR DE HUEVOS DE VERDAD, y dando un ejemplo absolutamente historico, pero va a ser que no hay tanto valor, y moriran matando, que parecen estar tan convencidos de que es lo suyo, como para no ser capaces de creer en ninguna otra posibilidad.

      PD2: El desarme no tiene porque ser tajante: Puede ser progresivo, pero lo que si que es, es inevitable.

      PD3: Nos guste o no, los antimilitaristas tenemos en nuestro karma la conciencia de haber sido los desencadenantes de esta situacion, y por tanto tenemos que tratar de buscar la solucion, o por lo menos señalarla.

      Es sencillo, muy sencillo: DESARMARSE.

      Pero el problema es que para quien está dispuesto a usar armas, el miedo pesa siempre mucho mas que la sensatez.

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      • DESARMARSE. ¿Quién tiene que desarmarse? El Militar. ¿Así de fácil? ¿Ya está? ¿Ha llegado la Paz al mundo, a España?. No, ¿verdad?. ¿A que no? ¿A que no es tan fácil?. Porque la PAZ con mayúsculas no es debida a la guerra con minúscula. Porque la PAZ con mayúsculas no es la ausencia de guerra. La PAZ es la falta de todo tipo de agresión directa e indirecta, con hechos o con palabras. La GUERRA con mayúscula engloba desde el violador que viola y asesina a tu hija, el ladrón que tima a la pareja de jubilados, el que te grita desde el coche improperios hasta el padre que agrede al maestro porque su hijo es tan maleducado como él. Todo eso es la GUERRA que tenemos hoy en día. Y tenemos muchas clases de militares que la combaten: policías, jueces, bomberos... Hay muchas clases de guerras en la vida, y mientras las haya debemos tener quien las combatan. Toda clase de militares para cada clase de guerra. ANTIMILITAR !NO!, PROPAZ !SI!. Ya sabemos que hay guerras que SI hay que luchar: defender y proteger al débil, a la familia, la naturaleza, a los animales, la cultura, sociedades... HAY QUE ESTAR CON QUIEN TIENE COMO MISION DEFENDERNOS Y EN CONTRA DE LOS QUE HACEN MAL USO DE ELLOS.

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        • A mí este discurso me recuerda al guerrero del antifaz. Esa concepción épica y romanticona del brazo violento, armado y poderoso al servicio del débil y la justicia. Una mistificación que solo existe en las novelas y en los tebeos.

          Hoy en día los militares no defienden otra cosa que injusticias e imposiciones. De acuerdo en que hay más violencias en la sociedad que las "bélicas", pero la apuesta del "pacifismo", tal como tú lo nombras nunca puede ser la de tener un garrote más gordo que los demás "porque nosotros somos los buenos y los demás son los malos".

          El "a ver quien pega más fuerte" no es una solución ni siquera romántica hoy día. Es puro atraso, pura barbarie y puro compromiso con las injusticias que cimentan el mundo en el que vivimos.

          La verdadera alternativa es la búsqueda de la justicia social y como método de cambio la lucha noviolenta. No la pasividad, sino el combate, pero exclusivamente por medios noviolentos. Una sociedad organizada y unida que responde sobre las causas que provocan todas esas violencias, que no las permite, que las impide y que las previene para el futuro. Todo lo demás son puras excusas para seguir con el militarismo, con los negocios de unos cuantos, con las injusticias y con la muerte violenta de inocentes.

          Saludos.

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          • Hablas de concepción épica y romanticona... ¿tú? ¿Que avogas por los métodos no violentos? ¿De verdad vives en el mismo mundo en el que yo vivo? Si quieres paz, prepárate para la guerra...gran verdad. Hoy en día por desgracia los militares estan a disposición de los polítiquillos de pacotilla que defienden ideas de cuento como las que tu tienes en la cabeza. Los ejércitos son necesarios en tanto en cuanto haya otros países que cuenten con ellos... Quieras que no son un agente de disuasión, aún en las malas condiciones en las que se hayan hoy en día...y ojalá no haya que hacer uso de ellos en ningún momento. Seguro que ibas a conseguir tú mucho con tus palabras delante de un marroquí armado... sí, sí... irías corriendo a buscar a un militar de los que tanto desdeñas para esconderte detrás de el/ella. Vergüenza me da oir hablar a cuidadanos como tú...

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            • Si quieres paz, prepárate para la guerra...gran verdad.

              Será una gran verdad para tí y para la gente como tú, a la que le han taladrado bien en su cabeza ese slógan. Por aquí lo usan una y otra vez los militares, pero no lo suele hacer el resto de la gente. ¿Por qué? Pues porque ese concepto falso forma parte del adoctrinamiento.

              Te diré tres cosas:

              1.- Hay países en el mundo sin ejército que nadie ataca: Andorra, Costa Rica, Islandia y un montón de pequeños estados.

              2.- Los ejércitos hoy día no están para "defendernos" Si un marroquí lee tu comentario racista, antes que la indignación le entrará la risa. Marruecos es nuestro aliado comercial. El ejército español no está para defendernos "de los moros" sino para invadir países lejanos en los que hay intereses comerciales.

              y 3.- Deberíais limpiar un poco vuestra mente de esa idea tan interesada de que las personas son violentas por naturaleza. Puedes leer esto: www.nodo50.org/tortuga/La-violencia...

              Por último te diré que no me gusta que me llamen "ciudadano" sino persona. Y si te da vergüenza que haya gente como yo pues lo siento mucho; a mí lo que me da es esperanza ver que no todo el mundo es pesimista y derrotista y da por bueno este mundo tan injusto en el que vivimos.

              Saludos.

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