Correo Tortuga - Coordinadora Antifascista de Madrid - Domingo.28 de mayo de 2006 - 2839 visitas - 8 comentario(s)

Retirada de placas de la calle dedicada al General Yagüe, responsable de la matanza de la plaza de toros de Badajoz

En la mañana del Sábado 27 de mayo la Coordinadora Antifascista de Madrid ha retirado dos placas de la calle dedicada al General Yagüe para restituir su verdadero nombre: Calle de San Germán.

El hecho de que en Madrid existan calles, plazas y parques dedicados a torturadores, asesinos o violadores franquistas como Yagüe, Mola, Queipo de Llano, Arias Navarro y un largo etcétera supone una humillación para las víctimas del terrorismo franquista, para sus familiares y compañeros/as.

Es especialmente humillante que aún exista una calle con el nombre del criminal de guerra del franquismo, General Yagüe. Está totalmente demostrada la matanza que este criminal realizó en la ciudad de Badajoz en 1936. Varios miles de personas fueron fusiladas en la plaza de toros. Sus mercenarios de Rif realizaron castraciones a ciudadanos que se opusieron al golpe de estado fascista. Al ser preguntado por esta matanza, el mismo General Yagüe declaró al Herald Tribune de Nueva York: “Claro que los fusilamos. ¿Qué se figuraba? ¿Cree que iba a llevarme conmigo a 4000 rojos mientras mis columnas avanzaban en una carrera contra reloj?” Y el responsable de esta barbarie tiene, con el beneplácito del alcalde y presidenta de la Comunidad de Madrid del PP, una calle a su nombre.

Con esta acción de retirada de placas de calles fascistas queremos contribuir a la recuperación de la dignidad de las víctimas de la dictadura y el terror franquista.

Este año, en concreto el 18 de julio, se cumplen 70 años del levantamiento fascista contra el gobierno popular y legítimo de la II República. Este año, 167 calles en Madrid siguen recordando a los asesinos, violadores y torturadores que dieron el golpe de estado, que exterminaron a cerca de medio millón de personas, y que después de acabar la guerra y hasta la muerte de Franco, fusilaron alrededor de doscientas mil personas e hicieron prisioneras a más de un millón, cuyo único delito fue actuar contra un régimen impuesto a sangre y fuego.

Este año se supone vivimos en democracia. Una democracia que permite que estos símbolos continúen en la calle. Una democracia que amparada en la ley de punto y final, permite que miembros destacados del franquismo se hallen hoy en cargos públicos, en gobernaciones o en consejos de administración de empresas públicas y privadas.

¿Cómo se vería en Alemania que calles de Berlín siguieran teniendo nombres como Himmler, Goebbels o Hitler? ¿Como se vería en Italia si la Jefatura del Estado estuviera en poder de alguien designado por Mussolini? Pero esto es lo que tenemos aquí y ahora. Las nietas de los torturados salimos a la calle y vemos con horror como son nombrados nuestros barrios con placas que recuerdan a los asesinos de nuestros abuelos. Con placas que nos recuerdan su prepotencia, su fascismo, sus ganas de seguir pisando a los movimientos sindicalistas o vecinales, y a todas aquellas que, como nuestros mayores de la República Popular, buscamos un mundo distinto, más justo y solidario.

Defender la Memoria Histórica es vital para la ciudadanía. Nuestro pensamiento depende de nuestro pasado y de cómo nos cuenten ese pasado. Seguir permitiendo esta simbología en nuestros barrios significa seguir considerando la dictadura de Franco como algo legítimo, sin ni siquiera poder argumentar lo que realmente fue: un régimen sanguinario, ilegítimo, terrorista. Perder la Memoria Histórica es desarticular el poder de crítica contra la monarquía, ese sistema impuesto por Franco, incompatible por definición con los principios de la democracia.

La Coordinadora Antifascista de Madrid convoca este año a ejercer el derecho de soberanía popular, en barrios y calles y retirar esas placas. Actuar contra estos símbolos del fascismo significa recordar a todos aquellos que se dejaron la vida, las ilusiones o la esperanza para fomentar un mundo más justo. Significa también actuar legítimamente y defender la democracia borrando de nuestras ciudades toda referencia a regímenes fascistas que son contrarios a los principios de la democracia. Por último, significa también, criticar duramente a la Transición, y a este “Estado de Derecho” que permite que en las calles la prepotencia franquista siga estando presente. Animamos además a individuos y colectivos a que ellos mismos sean quienes se organicen. No esperamos ni delegamos estas actuaciones en Instituciones públicas. Durante más de 30 años han demostrado su incapacidad y negación a hacer nada y solo obviar el problema. Solamente un trabajo organizado conseguirá ejercer la presión necesaria para que los ayuntamientos decidan renombrar las calles. Solamente los vecinos de los barrios tienen la fuerza suficiente para hacerlo.

Ni un día más saldremos a la calle y veremos como se honran los nombres, batallas y lemas franquistas. Ni un día más se olvidará la historia de quienes yacen en fosas comunes. Ni un día más el franquismo permanecerá en nuestras calles.

COORDINADORA ANTIFASCISTA DE MADRID

Más información:

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Coordinadora Antifascista de Madrid

http://www.nodo50.org/antifa
antifa@nodo50.org


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  • Enhorabuena y ánimo. Que este ejemplo se extienda por todosslos lugares sdonde siguen figurando nombres de personas infames.

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  • Este artículo es un retroceso en el discurso político español.

    Yágüe fue un militar de contrastadas capacidades y que defendió los intereses de España y los españoles hasta que estalló la guerra civil.

    Retomar los hechos ocurridos durante la guerra civil para su enjuiciamiento jurídico, ahora en el siglo XXI es un paso atrás que ya habiamos solucionado a finales del siglo pasado, en nuestra actual Constitución.

    Animo a todos a realizar un enjuiciamiento histórico a traves del estudio de nuestra historia, antigua y moderna, que es apasionante y mucho mas cinemaográfica de lo que parece a primera vista. Yagüe, sin duda ofrece uno de los capítulos mas interesantes de la historia militar de España, hasta las atrocidades de la guerra civil.

    Por favor, no nos hagan propaganda.

    Un saludo

    Mahan

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  • No conocí a ese señor, para mí es como si pusiera "Calle de César Augusto", es un personaje histórico, más allá de juzgar su ética, pero a lo mejor ustedes tienen razón.

    Lo que en realidad me importa, es que esa es mi calle , además de que en Madrid tenemos mal método y pocos carteles para orientarnos, encima hay quién está empeñado en jugar a las escondiditas. Vamos, si un familiar mío me quiere visitar por primera vez y le quitas los carteles, le vas a dificultar, y a mí y a todos mis vecinos, por extensión nos vas a molestar.

    Debe haber otras maneras algo más democráticas de lograr lo que perseguís (por ejemplo, ponedlo en vuestro programa electoral y ganad las elecciones!!) Para mí, el hombre de la foto me parece una especie de hooligan con poca educación y demasiado tiempo libre, me parece.

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    • Una muestra más del revanchismo de nuestro actual rojerío, el cual todavía niega Paracuellos, las checas, y los juicios sumarísimos a españoles de bien como José Antonio, Maeztu, y tantos otros, mientras se desgañitan llamándonos "fachas" a quienes no comulgamos con su versión de la historia falseada y pervertida.

      ¿Qué decir? Pues que sólo las ratas se toman venganza con nocturnidad y alevosía después de no ser capaces de vencer con gallardía en el campo del honor.

      ¡Arriba España!

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      • Me parece una falta de ética y un cinismo fuera de lo común que ciertos señoritos falangistoides y la derecha intolerante en general pongan el grito en el cielo porque haya calles en Vascongadas homenajeando a héroes que ejecutaron a ogros franquistas como Carrero y, sin embargo, permitan que genocidas demostrados como Yagüe, Varela, Millan Astray y el Comandantín Franco, entre muchos otros, tengan su callecita y su homenaje. Los que vivimos en Madrid lo tenemos que soportar porque así lo impone nuestro ayuntamiento democráticamente elegido. Ah, y no critiquen tanto a AlQuaeda, que gracias a los moros ganaron la guerra.

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