Los regantes radicalizan su postura y piden al Consell la insumisión fiscal
La federación provincial considera que ya no existe solidaridad y sin agua no hay que aportar fondos propios a otras regiones.
JAVIER PASCUAL

Si no hay agua, no hay dinero. A esa conclusión llegó ayer en Elche la junta directiva de la Federación de Entidades de Riego de la Provincia de Alicante que ha pedido a la Generalitat la insumisión fiscal contra el Estado al que considera responsable de «una solidaridad entre territorios de doble dirección» que, a su entender, no se da en la actualidad. Los regantes creen que el blindaje del trasvase Tajo-Segura (que nutre a los abastecimientos y los regadíos del sur de la provincia) que establece en el estatuto de Castila-La Mancha «va en contra de los principios de solidaridad entre regiones de un mismo Estado» y abogan por la interconexión entre las cuencas, como planteaba el anteproyecto de Plan Hidrológico Nacional elaborado por los socialistas en 1993.
A través de su presidente, Manuel Serrano, la federación pidió al Gobierno Valenciano «que no se aporten ingresos por parte de nuestra comunidad autónoma hasta que el Estado central acredite interés por la agricultura y el regadío de nuestra zona» y que retenga «los fondos de aportaciones al Estado para destinarlos a mejoras de infraestructuras hidráulicas y optimación de los regadíos tradicionales, buscar los recursos hídricos que necesitamos para el mantenimiento de los regadíos y compensar las pérdidas que están sufriendo nuestros agricultores por la carencia de recursos y la falta de garantías en las aportaciones».
La propuesta responde a una serie de actitudes y situaciones que, en opinión de los regantes, han llevado a la agricultura provincial a una situación insostenible. La federación considera que el estatuto de Castilla-La Mancha «es una agresión contra el territorio y una falta de responsabilidad histórica sin precedentes por parte de los políticos castellano-manchegos que impulsan, promueven o aprueban iniciativas legislativas como ésta que van contra los principios de solidaridad entre regiones de un mismo Estado y contra el propio medio ambiente».
Serrano no quiso ahondar en la situación del Ebro durante la última semana porque «sería una clara demagogia» por lo que reclamó «la interconexión de las cuencas de los ríos españoles. Si estuviesen comunicados, ni los agricultores de Aragón ni nosotros tendríamos ahora problemas, aunque sean distintos».
El presidente de la federación considera que si el Gobierno central «tiene realmente interés por la agricultura, debe replantearse la situación. Es cierto que hay un Plan Agua con buenas voluntades, pero de buenas voluntades no se vive y la realidad es que hay muchos agricultores que no tienen agua y no podrán producir, pagar sus impuestos, mantener sus familias y devolver a partir del año próximo el dinero de la modernización del regadío que todavía no se ha podido poner en funcionamiento».
Diario Información
Nota: los comentarios podran ser eliminados segun nuestros criterios de moderacion
RSS