Se está juzgando estos días en la Audiencia Nacional a los presuntos miembros de ETA Igor Portu y Mattin Sarasola. Hay un amplio eco mediático en torno al proceso judicial y se escucha decir casi cualquier cosa según la escora ideológica de cada medio en cuestión. La presunción de inocencia parece arrojada al excusado -"pistoleros de ETA", los denomina el ABC- y para la flor y nata de la prensa española Portu y Sarasola no solo son conspicuos miembros de ETA, sino que son indiscutiblemente los autores del terrible atentado de Barajas que acabó con la vida de dos inmigrantes latinoamericanos. No contentos con eso, las acusaciones a sus supuestos crímenes e intenciones aumentan cada día. Ahora se dice que preparaban un atentado en Marina d´Or. Parece evidente que sobra el gasto y esfuerzo de realizar un juicio cuando tan claro se tiene el crimen cometido, la maldad de los acusados y, como no, cual va a ser la sentencia.
No decimos nosotros/as, sino que es rumor entre algunos miembros de la abogacía vasca –no necesariamente abertzale- que muchos presos que cumplen condenas como miembros de ETA tienen sus sentencias intercambiadas, estando unos cumpliendo cárcel por hechos cometidos por otros. Tal así como si el Ministerio del Interior fuera adjudicando la autoría de los atentados cometidos por ETA de forma casi aleatoria a los supuestos miembros de la organización que va deteniendo, y teniendo en cuenta sus conveniencias políticas en cada momento.
Tal hipótesis cuadraría perfectamente en el caso de Portu y Sarasola, detenidos cuando volvían del monte de transportar algo cerca de sus casas, y que en caso de pertenecer a ETA, serían miembros más bien de tipo auxiliar (transportistas, intendentes, y custodios de depósitos), como se ha dicho más de una vez desde diversas fuentes.
Portu y Sarasola tuvieron la mala fortuna de ser de los primeros detenidos tras los sucesos de Cap Breton, en los que hubo dos Guardias Civiles fallecidos. Aunque según testigos presenciales, y contrariamente a lo afirmado por la Guardia Civil, las detenciones fueron limpias, parece que ambos fueron golpeados posteriormente cerca de un río y –según la fiscalía- en dependencias de la Guardia Civil. Uno de ellos casi se les muere y tiene que ser trasladado a un hospital.
Sin apenas tiempo para llegar a conclusiones fundadas, las versiones del Ministro del Interior se van sucediendo de forma contradictoria e incongruente, culminando con la entonces definitiva declaración en la que se les proclama –sin aportar dato alguno- autores materiales del atentado de la T-4. Así el Ministerio del Interior y el mismo Gobierno logran –según nuestra hipótesis- un doble objetivo. Por un lado se tapa el escándalo de las supuestas torturas a los detenidos (¿quién se va a escandalizar de que se haya maltratado a tan grandes asesinos?), y por otra parte, tras el fracaso de la tregua y de la negociación con ETA, el gobierno se apunta el tanto mediático de la rápida detención de los autores del atentado de la T-4.
Si tal cosa es así no resulta difícil imaginar que el aparato policial y judicial del Estado tiempo y medios tiene para –si quiere- construir las materias probatorias que concluyan con aquel fallo judicial que al mismo Estado pueda convenir.
Naturalmente todo esto solo son conjeturas. Si quieren situarse en los previos de este caso pueden leer los siguientes enlaces:
Casos de torturas a detenidos en España: El caso Portu-Sarasola y otros
Portu, Sarasola, la verdad, la mentira y las elecciones
¿Por qué hay tan pocos policías españoles cumpliendo condena por torturas?
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