Las nuevas formas de limpieza social en los países ricos - Domingo.22 de octubre de 2006 - 1670 visitas - 4 comentario(s)

Derecho Penitenciario

El Ministerio del Interior busca con esta medida combatir la masificación de las cárceles.

LA RAZON (GONZALO SUAREZ).- El Gobierno británico acaba de aprobar una medida inédita para paliar la crisis de su acogotado sistema penitenciario: ofrecer una «recompensa» a los delincuentes extranjeros que acepten regresar a sus países de origen. Con tal de aliviar la masificación de las cárceles, el Ministerio del Interior está dispuesto a pagar hasta 3.700 euros a cada preso foráneo que deje libre su celda.

La única condición es que los beneficiarios destinen esta «beca» a fines productivos, como montar un negocio o apuntarse a un curso de formación. «Mantener a una persona en la cárcel cuesta más de 50.000 euros anuales, así que esta alternativa resulta más barata», replicó ayer un portavoz gubernamental ante la catarata de críticas de la oposición.

En las últimas semanas, las prisiones de Reino Unido han estado a punto de alcanzar su capacidad máxima, estimada en 80.053 plazas, a la espera de la inauguración de miles de nuevas celdas en los próximos seis años. El Ministerio del Interior espera salvar temporalmente la crisis con parches de todo tipo, como emplear los calabozos de las comisarías de policía o conceder el tercer grado a aquellos reclusos que acepten ponerse brazaletes electrónicos.

Mientras tanto, la oposición conservadora ha clamado contra este tipo de medidas «blandas» y ha acusado al Gobierno laborista de Blair de «descuidar su deber de proteger a los ciudadanos» británicos al no invertir en el sistema penitenciario durante sus primeros años en el poder.

Pero, de lejos, la medida más polémica ha sido la concesión de «subvenciones» a los presos extranjeros que accedan a salir del país, siempre que no sean ciudadanos de la Unión Europea. Algunos de estos reos cumplirán sus condenas en sus lugares de origen, mientras que el resto quedará automáticamente en libertad al abandonar el territorio británico, puesto que el Gobierno de Blair se conforma con que renuncien a ocupar una celda mientras el sistema judicial tramita su deportación. Eso sí, ninguno de ellos podrá cobrar sus «premios» en metálico: los contribuyentes británicos pagarán directamente las facturas, ya sea para reintegrarles en la sociedad o cubrir sus necesidades básicas, como el alojamiento o la atención sanitaria.

RECELOS DE LOS MEDIOS

Estas garantías no tranquilizaron a los tabloides, que recelan del sistema penitenciario desde que en abril se filtrara que 1.023 presos extranjeros quedaron en libertad sin ser sometidos al necesario proceso de deportación. Alguno llegó a quejarse ayer de que los malhechores extranjeros sean tratados con más generosidad que los locales, que reciben una «beca» de sólo 70 euros al salir de presión.

Y más de uno alertó de que el Gobierno laborista está creando un incentivo involuntario para que los delincuentes foráneos se asienten en el país. «Por definición, no podemos contar con que estas personas sean honestas», se quejó David Davis, portavoz de Interior de la oposición conservadora. «¿Cómo podemos impedir que esta gente se aproveche de los contribuyentes británicos y luego vuelva a nuestro país?».

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