Una importante declaración que requiere concreción
Lokarri valora positivamente el contenido de la declaración efectuada hoy por la Izquierda Abertzale (ver abajo).
Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, quiere transmitir su valoración positiva de la declaración efectuada hoy por la Izquierda Abertzale representada por Batasuna. El documento titulado “Principios y voluntad de la Izquierda Abertzale” contiene aspectos novedosos e interesantes, como son 1) el reconocimiento de que la situación de violencia se ha prolongado en exceso, causando costes humanos importantes, 2) la disposición a dar pasos unilaterales. 3) la apuesta por el inicio de un proceso de diálogo que culmine con un acuerdo entre diferentes que sea refrendado por el conjunto de la ciudadanía y basado en el respeto de los Derechos Humanos y 4) el compromiso de desarrollar el proceso sin violencia y de manera acorde a los “principios Mitchell”.
Lokarri siempre ha tenido la voluntad de subrayar lo positivo y las oportunidades que puedan acercarnos a la paz y a la mejora de la convivencia. El contenido del documento nos invita a pensar que estamos ante un intento de aportar al final de la violencia y al diálogo, conectando con un deseo social mayoritario de romper con el bloqueo y abordar un nuevo tiempo de oportunidades.
Ahora bien, esta declaración se encuentra con dos grandes límites. El primero de ellos es la respuesta que dará ETA a esta declaración. Un nuevo atentado laminaría las oportunidades que representa. El segundo de ellos es la respuesta que puede recibir de instituciones, partidos políticos y fuerzas sindicales y sociales. La recuperación de la confianza requiere que la propia Izquierda Abertzale manifieste con nitidez los pasos que está dispuesto a dar desde ya mismo.
Lokarri quiere transmitir tres preguntas a la Izquierda Abertzale que clarifiquen su postura ante una eventual irrupción de la violencia y que contribuyan a generar la confianza necesaria para retomar un proceso de paz y diálogo:
1- ¿El cambio de ciclo, la superación del escenario de violencia y la voluntad de abordar desde ya un proceso democrático que se desarrolle en ausencia total de violencia implica la necesidad de poner fin a la lucha armada de ETA?
2- ¿El llamamiento a dar pasos unilaterales sin esperar a la respuesta de los demás significa que ETA debe poner fin a la violencia sin condicionarlo a ningún tipo de contrapartida?
3- La Izquierda Abertzale hace referencia a los principios Mitchell, que supusieron un compromiso de todos los participantes en el proceso de diálogo de Irlanda con 1) los medios pacíficos y democráticos para resolver los problemas políticos, 2) el desarme verificable de las organizaciones armadas y 3) la renuncia al uso de la fuerza. Estos principios fueron aceptados por el Sinn Fein, aunque no entró en el proceso de conversaciones hasta que sus líderes reclamaron un nuevo alto el fuego del IRA y éste lo declaró. Así, ¿está alusión a los Principios Mitchell vendrá acompañada de una petición expresa a ETA para que declare un alto el fuego incondicional y con clara voluntad de ser permanente y definitivo?
Las respuestas a estas preguntas son ineludibles. La violencia y la incapacidad para generar la suficiente confianza pueden ser un muro insalvable para las intenciones que muestra la Izquierda Abertzale con esta nueva declaración. Ha llegado el momento de la audacia, de hablar claro y de concretar. Las esperanzas y los deseos de paz de la sociedad vasca lo merecen.
DECLARACIÓN DE VOLUNTAD DE LA IZQUIERDA ABERTZALE
La izquierda abertzale se compromete con un proceso pacífico y democrático
La apuesta de la izquierda abertzale por un proceso democrático y pacífico fue escenificada ayer al más alto nivel, tanto cualitativo como cuantitativo. Una declaración de «principios y voluntad» de tres folios detalla sus compromisos, y más de 110 personas muy referenciales com- parecieron juntas en Altsasu para hacer suyo el documento. Remarcan que la prioridad es «superar el escenario de enfrentamiento armado».
Ramón SOLA |

La escenografía del acto celebrado ayer al mediodía en Altsasu confirmaba que se trataba de una declaración muy especial. Para empezar, por su dimensión: esta vez, comparecientes y periodistas debieron intercambiar sus posiciones, ya que los primeros eran más que los segundos. Más de 110 representantes de la izquierda abertzale, de diferentes ámbitos, edades y procedencias, ocuparon de arriba abajo las gradas de Iortia Kultur Etxea, mientras los periodistas tomaban notas desde el escenario. No sólo la forma era especial, sino también el fondo: una declaración de tres folios en la que la izquierda abertzale certifica con claridad y detalle cuáles sus «principios y voluntad». La cita reunió a personas con trayectorias diversas, a las que une su militancia en la izquierda abertzale y ahora, además, su adhesión a estos principios. Su mensaje se puede resumir en el último párrafo: «Nos reafirmamos en nuestra posición sin reservas con un proceso político pacífico y democrático, para lograr una democracia inclusiva donde el pueblo vasco, libre y sin intimidación de ningún tipo, determine libremente su futuro».
La declaración refunde diagnósticos, ideas y compromisos que han venido saliendo a la luz en el último año en entrevistas o declaraciones de líderes de la izquierda abertzale -algunos de ellos encarcelados ahora- y que han tomado cuerpo en el documento de debate de Batasuna. Pero se añaden otras cuestiones que suponen un nuevo paso adelante y tienen notables resonancias internacionales.
«Principios Mitchell»
Así, destaca el acento puesto en la apuesta por un proceso democrático que siga la senda de los desarrollados en Irlanda o Sudáfrica. Y también la disposición a asumir, en un proceso de diálogo, los principios del senador Mitchell, que allanaron el camino al acuerdo resolutivo en el norte de Irlanda.
Estos principios comprome- tían a las partes a usar medios democráticos y exclusivamente pacíficos para resolver cuestiones políticas y explicitaban la renuncia a usar la fuerza para influir en el proceso. Aunque están redactados exclusivamente para el proceso irlandés, algunos de esos criterios pueden ser válidos como guía para resolver conflictos como el vasco. Siempre sobre la premisa de que se trata de un método destinado a «resolver cuestiones políticas», según reza el primer principio.
En la línea marcada en el documento de debate interno de Batasuna que sigue su curso, los comparecientes remarcaron que «somos un movimiento político al que el tiempo ha dado la razón», pero lamentaron que la violencia y el enfrentamiento armado se hayan prolongado «mucho más allá de lo que nadie debiera desear», por lo que califican su superación como algo «prioritario». Se trata, en suma, de «hacer irreversible el cambio político» a través de una herramienta: el denominado «proceso democrático».
La izquierda abertzale subraya que su decisión es unilateral, aunque para su desarrollo se requerirán «acuerdos bilaterales o multilaterales». Pero se deja muy claro que «no se trata de conocer o esperar a lo que el resto de agentes están dispuestos a hacer, sino aquello que nosotros y nosotras debemos y tenemos que hacer. La nueva fase necesita de nuevas estrategias, políticas de alianzas e instrumentos». Expresada su voluntad, la izquierda abertzale fija por escrito siete principios que asume y que traslada a la comunidad vasca e internacional. Destaca el primero, que afirma que «la voluntad popular expresada por vías pacíficas y democráticas se constituye en la única referencia del proceso democrático de solución, tanto para confiar en su puesta en marcha y su óptimo desarrollo como para alcanzar los acuerdos que deberá refrendar la propia ciudadanía. La izquierda abertzale, como debieran hacer el resto de agentes, se compromete solemnemente a respetar en cada fase del proceso las decisiones que, libre, pacífica y democráticamente, vayan adoptando los ciudadanos y ciudadanas vascas».
El sexto punto establece que «el proceso democrático tiene que desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias». Y el séptimo aboga por un proceso de diálogo y acuerdo multipartito en el país y por otro de negociación ETA-Estado sobre estas cuestiones: desmilitarización del país, liberación de presos políticos, retorno de exiliados y «tratamiento justo y equitativo al conjunto de víctimas del conflicto».
Electos, ex presos, abogados...
Aparte del contenido del documento, la rueda de prensa supuso un salto evidente también por la fotografía ofrecida. Si hasta ahora estas reflexiones habían sido expresadas desde perspectivas individuales o en pequeñas comparecencias, ayer fueron más de 110 los representantes de la izquierda abertzale que quisieron dar su apoyo al texto, componiendo una imagen nunca vista detrás de una apuesta de este tipo.
Por citar algunos nombres que pueden resumir la pluralidad de los reunidos en Altsasu, junto a Txelui Moreno e Itziar Lopategi -que ejercieron de portavoces- se sentaron Rufi Etxeberria, Itziar Aizpurua, Maite Fernández Labastida, Mariné Pueyo, Karmele Aierbe o Tasio Erkizia. Acudieron numerosos ex presos con muchos años en la cárcel, como Bixente Goikoetxea, Itziar Galardi, Begoña Sagarzazu, Juankar Ioldi o Joxean Agirre; veteranos como Periko Solabarrieta, Julen Kaltzada, Txomin Ziluaga o Anjel Alkalde; abogados como Iñigo Iruin, Adolfo Araiz, Urko Aiartza o Kepa Landa; electos y ex electos tan conocidos como Ino Galparsoro, Xabier Zubizarreta, Iñigo Balda, Loren Arkotxa o Marian Beitialarrangoitia; jóvenes como Unai Berrostegieta o Aitziber Pérez; deportistas como Endika Guarrotxena y Juan Manuel Eratsun...
Tampoco faltaron ni necesitan presentación Floren Aoiz, Sotero Etxandi, Iñaki Olalde, Joxe Agustin Arrieta, Kepa Bereziartua, Sabino Cuadra, Rakel Peña, Ane Auzmendi, Maitane Intxaurraga, Gabi Basañez, Mati Iturralde, Antxon Morcillo, Iñaki Antiguedad, Santi Hernando, Amparo Lasheras, Jaime Iribarren, Santi Lorente, Asier Imaz...
Currin llama a Madrid a atender el texto, pero también a París, Berlín o Londres
El eco de la declaración de la izquierda abertzale llegó hasta la jornada sobre resolución de conflictos y rocesos de paz que se celebraba en Venecia. Allí, el experto sudafricano Brian Currin fue uno de los que escuchó de primera mano el texto presentado en Altsasu, ya que la abogada Jone Gorizelaia se encargó de darle lectura. En la reunión también participaba el miembro del Sinn Féin Raymond McCartney o representantes del Kurdistán. Tras escucharlo, Currin consideró que el movimiento de la izquierda abertzale es «significativo e innovador» y reclamó a los gobiernos de la Unión Europea que «aplaudan» la iniciativa. En concreto, se dirigió a gobiernos como los de Irlanda, Reino Unido, Alemania o Estado francés para pedirles que se impliquen en la resolución del conflicto vasco aprovechando esa posición de la izquierda abertzale.
Al Estado español, por su parte, le pidió que valore la propuesta de forma «positiva». En su opinión, Madrid se siente «cómodo» en la actual situación de confrontación armada ya que ha apostado por las vías policiales y ha logrado resultados contra ETA.
El experto sudafricano mencionó también a esta organización y le pidió que declare un alto el fuego. Por lo que respecta al Gobierno del PSOE, declaró que tras el compromiso con las vías democráticas explicitado por la izquierda abertzale, debe de facilitar unos mínimos democráticos para que el movimiento independentista trabaje con libertad.
En este sentido, reclamó que la Ley de Partidos sea derogada. Según recordó, uno de los factores que imposibilitó que el último proceso de negociaciones llegara a buen puerto fue la situación de ilegalización de la izquierda abertzale, ya que hacía que las reuniones no se pudieran llevar a cabo con normalidad. Como prueba de ello citó el juicio que sentó en el banquillo a Juan José Ibarretxe, Patxi López, Rodolfo Ares y cinco miembros de la izquierda abertzale.
GARA
De la Izquierda Abertzale a la opinión pública
Ezker Abertzale Independentista
Unas semanas atrás hemos enviado el documento de debate interno que las bases de la Izquierda Independentista Vasca estamos debatiendo en las difíciles condiciones de represión y persecución que nos impone el estado español. Por aquel documento varios compañeros y compañeras significativos/as han sido detenidas y están en la cárcel acusadas de “terrorismo” por un tribunal especial español y el magistrado Baltazar Garzón entre otros. Sin embargo con ello no han conseguido paralizar la actividad política de la Izquierda Independentista Vasca.
En el 5º aniversario de la declaración “Ahora el Pueblo, Ahora la Paz” (Declaración de Anoeta), y en Altsasu, el pueblo que en 1978 vio nacer Herri Batasuna, la Izquierda Independentista Vasca (izquierda abertzale) ha presentado el documento “UN PRIMER PASO PARA EL PROCESO DEMOCRÁTICO:PRINCIPIOS Y VOLUNTAD DE LA IZQUIERDA ABERTZALE”, documento que recoge las bases de la apuesta política de la izquierda abertzale surgidas de este debate. Más de 100 militantes referenciales de la izquierda abertzale han participado en la rueda de prensa en la que se ha presentado el documento.
Este documento recoge la reflexiones que la izquierda abertzale realiza acerca de la situación política y del proceso de liberación de Euskal Herria- País Vasco. Del mismo modo, en el documento que os adjuntamos se presenta y define el Proceso Democrático como herramienta principal para la resolución del conflicto y se recogen las bases y principios de dicho Proceso Democrático.
El eco de la declaración de la izquierda abertzale llegó hasta la jornada sobre resolución de conflictos y procesos de paz que se celebraba en Venecia. Allí, el experto sudafricano Brian Currin fue uno de los que escuchó de primera mano el texto presentado en Altsasu, ya que la abogada Jone Gorizelaia se encargó de darle lectura. En la reunión también participaba el miembro del Sinn Féin Raymond McCartney o representantes del Kurdistán. Tras escucharlo, Currin consideró que el movimiento de la izquierda abertzale es “significativo e innovador” y reclamó a los gobiernos de la Unión Europea que “aplaudan” la iniciativa. En concreto, se dirigió a gobiernos como los de Irlanda, Reino Unido, Alemania o Estado francés para pedirles que se impliquen en la resolución del conflicto vasco aprovechando esa posición de la izquierda abertzale.
Al Estado español, por su parte, le pidió que valore la propuesta de forma “positiva”. En su opinión, Madrid se siente “cómodo” en la actual situación de confrontación armada ya que ha apostado por las vías policiales y ha logrado resultados contra ETA.
El experto sudafricano mencionó también a esta organización y le pidió que declare un alto el fuego. Por lo que respecta al Gobierno del PSOE, declaró que tras el compromiso con las vías democráticas explicitado por la izquierda abertzale, debe de facilitar unos mínimos democráticos para que el movimiento independentista trabaje con libertad.
En este sentido, reclamó que la Ley de Partidos sea derogada. Según recordó, uno de los factores que imposibilitó que el último proceso de negociaciones llegara a buen puerto fue la situación de ilegalización de la izquierda abertzale, ya que hacía que las reuniones no se pudieran llevar a cabo con normalidad. Como prueba de ello citó el juicio que sentó en el banquillo a Juan José Ibarretxe, Patxi López, actual presidente de la comunidad autónoma vasca) Rodolfo Ares (actual consejero de interior de la misma y cinco miembros de la izquierda independentista vasca.
Mientras el Estado español sigue pertrechándose de nuevos artículos del Código Penal con la previsión de alargar la guerra otros muchos años, como hizo el viernes el Consejo de Ministros, la izquierda abertzale se prepara para ir dando pasos unilaterales hacia la paz. Pese a la nitidez del documento hecho público ayer en Altsasu, no faltarán quienes califiquen el compromiso como “insuficiente” y “poco novedoso”, o “pura palabrería” y “maniobra desesperada”; también puede haber quien declare que “no queremos una sola palabra con ETA ni con nada que se mueva en su entorno”; o quien mantenga que “ofrece diálogo con una rama de olivo en una mano y la otra en el bolsillo, sin que nadie sepa lo que esconde”.
Esas son algunas de las reacciones que se produjeron hace cinco años, cuando Arnaldo Otegi hizo la declaración de Anoeta ante un velódromo a rebosar con miles de ilegalizados e ilegalizadas. Una declaración que, pasadas las respuestas a bote pronto, la mayoría del arco político entendió como fundamental y origen del proceso negociador 2005-2007. Por lo tanto, antes de que Alfredo Pérez Rubalcaba o su maestro Jaime Mayor Oreja digan nada, aclaremos que también desde estas páginas hemos descubierto la jugada que la izquierda abertzale esconde con este “primer paso para el proceso democrático”: caminan hacia una “paz-trampa”.
Si alguien opina que paz y trampa son términos casi antagónicos o se pregunta qué puede haber de tramposo en la paz, que hable con Baltasar Garzón, que considera delictivo “el conseguir treguas encubiertas” y por eso mantiene encarcelado a Arnaldo Otegi. Habrá quien diga que “encubierta o explícita, mejor una tregua que el fragor de la batalla”. Pues sepa quien así piense que la Audiencia Nacional y el Gobierno español no son de su mismo parecer. Y la izquierda abertzale se ha dado cuenta de ello.
Tras el último proceso negociador y las conversaciones de Loiola en noviembre de 2006 y las de Ginebra en mayo de 2007, la izquierda abertzale -hecha también la necesaria autocrítica sobre su actuación en aquel momento- ha llegado a la conclusión de que el terreno en el que el Estado español es más débil es el de la confrontación política desarmada. En el debate político ante observadores internacionales de solvencia democrática, se queda sin argumentos y pierde.
Lo anunció Arnaldo Otegi en una entrevista en GARA hace ahora un año y lo desarrolló más en el foro organizado en el Kursaal el 17 de enero de 2009:“Hay que confrontar con el Estado en su punto débil, el terreno político”.
Así que, como explicó Rufi Etxeberria hace apenas quince días, la izquierda abertzale anda buscando “una confrontación entre unionistas e independentistas que se desarrolle única y exclusivamente por vías democráticas”.
¿Por qué? ¿Se han arrepentido? ¿Han visto la luz? No da la impresión. Más bien parece que la izquierda abertzale entiende que después de años de lucha ahora se dan las condiciones, que no se daban en el pasado, para ganar el reconocimiento nacional de Euskal Herria y del derecho de autodeterminación a través de la articulación de mayorías políticas y sociales. Ya lo escribió ETA en su V Asamblea: “Cada avance o retroceso del proceso revolucionario en su conjunto exige unas formas organizativas y de lucha específicas”. (Nota para la Audiencia Nacional: esta cita está indultada por la Ley de Amnistía de 1977 y su léxico se circunscribe a la terminología del momento).
Si Karl von Clausewitz escribió que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, la izquierda abertzale ha llegado a la conclusión de que “un proceso pacífico puede ser la continuación de la lucha de 50 años por medios más eficaces”. La paz (aunque sea parcial, ofrecida por una sola de las partes) como “trampa” para el Estado y ganarle democráticamente. ¿Que siguen sin entender cómo la paz puede ser una trampa?
Pregúntenle a Pérez Rubalcaba, que está desplegando todo su ardor guerrero para evitarla y anoche dijo desde Cádiz que este texto es “más de lo mismo”.
No es cosa frecuente que se formulen iniciativas de riesgo desde la unilateralidad, es decir, sin haber obtenido -ni siquiera reclamado- contrapartidas o garantías previas de la otra parte. Destaca, igualmente, que la iniciativa esté siendo sometida a un debate interno -pese a la incesante persecución policial-, en el que va ganando voluntades hasta componer la foto de ayer. Y es muy reseñable, por último, que un movimiento de tal calado se realice en un momento en que el sector proponente sufre un acoso sin precedentes que, sin embargo, no ha logrado hacerle retroceder a las catacumbas políticas. La izquierda abertzale, en fin, declara y pone por escrito su voluntad de salir a campo abierto, sin escudos ni máscaras. Y eso sólo puede hacerlo quien sabe que sus posiciones políticas son sólidas, afirme lo que afirme la propaganda reinante. Sólo puede hacerlo quien ha llegado a la conclusión de que tiene mucho más por ganar que por perder.
Con ello, la izquierda abertzale muestra que no sólo se trata de un mensaje en clave interna, como podía interpretarse en algunos de los lanzados en los últimos meses, sino de una mano tendida en múltiples direcciones. A los independentistas, a quienes se ofrece una cooperación sincera. Pero también a todos los vascos, a quienes la izquierda abertzale recalca que “se compromete solemnemente a respetar en cada fase del proceso las decisiones que libre, pacífica y democráticamente, se vayan adoptando”. Y a todos los agentes internacionales, a quienes se traslada la apuesta sincera por “un cambio de ciclo que sustituya el enfrentamiento armado, el bloqueo y la falta de expectativa por el diálogo, el acuerdo y una solución justa, estable y duradera para el país”.
Todo ello aparece definido, además, como un “primer paso”. El primer paso de un camino en el que la izquierda abertzale se ha colocado en línea de salida y está dispuesta para partir.
Hace cinco años, un día como ayer, Arnaldo Otegi presentaba en el Velódromo de Anoeta a la izquierda abertzale con una rama de olivo en la mano y pedía al resto que no la dejaran caer al suelo. Hoy, la izquierda abertzale va más allá y asume en primer persona el compromiso de mantener esa rama de olivo en lo alto. Que lo haga frente a un Estado que tiene hoy a aquel líder político en prisión y que se apreste incluso a juzgar aquel acto de Anoeta constituye la declaración de voluntad más rotunda. Tras el mensaje de ayer, no hay motivos objetivos ni excusas que valgan para no ir acercándose a esa línea de salida.
La Haine
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