Tomado de Diagonal
Los samurais españoles se preparan para el siglo XXI
El joven legionario español ha cambiado. Nuestro suplemento conversó con tres de ellos y nos demostraron que los viejos tópicos ya no sirven en la España del siglo XXI. Wilson Sonete es ecuatoriano pero se siente “tan español como El Zorro”. Dice que lo que más le gusta del cuerpo es el buen humor: “como por ejemplo aquella vez que hicimos una competición de petanca con los cráneos de unos afganos. El teniente coronel se enfadó tanto que mató a unos moracos para que le diéramos la revancha”.
Marvin Atero es otro extranjero adoptado por la legión. En su caso nos quedamos sorprendidos por su sabiduría: “Creo que fue Kant el que dijo: ‘En casa de la puta, el que la pilla la disfruta, y que por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra, y que en el bar y en la ruta se conoce al hijoputa”.
Aunque es español “hasta la médula”, Josema Carrón es un buen compañero para los sudamericanos que se alistan: “Hay que enseñarlos a comerse los cadáveres con cubiertos”, comenta. Cuando le hablamos de la cabra Blanquita se le ilumina la cara: “Las noches de invierno se harían muy largas sin ella”. En cuanto a si se considera “el novio de la muerte”, Carrón contesta: “Las muertas son chicas muy abiertas, pero a la larga resultan un poco frías, no como Blanquita”.
Antes de finalizar el reportaje quisimos que los tres analizasen los conflictos en los que han participado. Empezamos por el veterano Carrón, de 37 años, que estuvo en la guerra de los Balcanes: “Fue como un sueño, era tan parecido a España que daba la sensación de que podías destrozar el salón de tu casa con un bate de beisbol y nadie te iba a reprochar nada: me sentí tan a gusto como el chaval ese que mató a sus padres con una katana”.
Algo parecido dijo Wilson de los talibán: “Me creía Indiana Jones cuando destrozaba a aquellos barbudos con turbantes”.
Atero, que ha estado en Iraq y Afganistán, apuntó: “Como dijo Schopenhauer: en el amor y en la guerra todo hoyo es trinchera, y el cagar y el matar todo es empezar”.
Este artículo es una parodia, una exageración de los tópicos, o sea, una broma, que seguro que más de un militar se lo cree. Ah, y no lo hemos escrito en Tortuga. Que quede claro que nosotras/os aunque estamos muy en contra de todos los ejércitos y trabajamos por su abolición, respetamos a los seres humanos que -todavía- los componen. Si a algún militar pica esta broma le animamos a que nos remita un artículo en el mismo tono, en el que se satirice a los antimilitaristas. Saludos (nota de Tortuga).
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