Los equipos de rescate han recuperado 23 cuerpos y buscan 24 más La desgracia de los militares chilenos se cebó con los jóvenes reclutas que apenas habían cumplido un mes de instrucción y no llevaban ropa térmica. De la cordillera de los Andes han sido rescatados los cadáveres de 23 soldados, mientras otros 24, a los que la cúpula militar da por fallecidos, continúan desaparecidos.
MARCELA VALENTE/ CORRESPONSAL LP. BUENOS AIRES
Los equipos de rescate han recuperado 23 cuerpos y buscan 24 más
Acurrucados, abrazados para darse calor, boca arriba con el fusil sobre el pecho o de pie con la mochila sobre la espalda, así aparecieron los últimos cuerpos rescatados entre la nieve, en la peor tragedia militar chilena en tiempos de paz.
“No puedo entender por qué envié a mi hijo sano a la mili y me lo devuelven en un ataúd”, repetía desconsolado el padre del soldado José Bustamante en el velatorio de 14 reclutas instalado en Los Ángeles, en la precordillera de los Andes, 500 kilómetros al sur de Santiago.
El saldo provisional de la tragedia, que comenzó a gestarse el miércoles con una tormenta de nieve, es de 23 muertos y 24 desaparecidos, todos ellos de 18 y 19 años y con apenas un mes de instrucción. Para los últimos no hay esperanzas. “Sólo un milagro permitiría encontrar a alguno con vida”, reiteró el comandante en jefe del Ejército.
“Hubo un gran error que desencadenó todo esto”, remarcó Cheyre, que ya ordenó el descabezamiento de la cúpula del regimiento de montaña y una investigación interna por presunto incumplimiento de deberes militares, castigado con penas de entre 8 y 15 años de prisión.
Equipo de montaña insuficiente
Un dato resulta inexcusable. Del total de víctimas mortales, ninguno es oficial y sólo uno era suboficial. Mientras oficiales y suboficiales tenían trajes térmicos adecuados para afrontar altas temperaturas, los reclutas portaban chaquetas de tela camufladas, que dejaban pasar el frío y el agua.
Con ese pobre equipo, los jóvenes afrontaron una tormenta de nieve que había sido anticipada por los partes meteorológicos. A 1.700 metros sobre el nivel del mar, junto a la cordillera andina, las temperaturas descendieron a 25 grados bajo cero y se desataron fuertes vientos con nieve. Este fenómeno, conocido como viento blanco , produce un escenario de nula visibilidad y frío helado que dificultan la orientación y la supervivencia. Sólo con trajes, equipo y adiestramiento apropiado se puede permanecer por algunas horas en la nieve, en carpas o madrigueras improvisadas. Pero los soldados no tenían casi ninguno de estos elementos.
Los buscadores los rastrean con sondas que penetran tres metros en la nieve. Algunos fueron hallados acostados, como dormidos. Otros de pie sobre alguna piedra que frenaba su hundimiento, con la mochila todavía al hombro como si hubieran intentado así estar más abrigado. Otros quedaron en posiciones incómodas, con una sola pierna hundida y la otra en posición horizontal. Los expertos sostienen que habrá que esperar el deshielo para ubicar todos los cuerpos.
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