¿O no? - Sábado.13 de agosto de 2011 - 542 visitas

Según arguye en “Tratado de república” (1521) Alonso de Castrillo, “la riqueza es mala”. En efecto, es mala de manera múltiple, como riqueza privada y como riqueza social: distrae de lo espiritual, exige un trabajo embrutecedor, quita tiempo para las funciones superiores, debilita la voluntad, niega la fortaleza psíquica y enferma al cuerpo, lleva al hedonismo y al felicismo, por amarla se desama a los seres humanos y proporciona los instrumentos físicos de dominación que hace omnímoda a la moderna tiranía.

De donde la doble meta de una revolución civilizante ha de ser: sin capitalismo y, al mismo tiempo, sin riqueza material. Ello establece también las condiciones que permiten constituir un orden social cualitativamente superior al actual, cuyo primer fundamento ha de ser la conversión interior al desinterés, a la frugalidad 67 y a la preferencia por los bienes del espíritu.


67. Lo enunciado por Francisco de Asís, «yo necesito poco, y ese poco lo necesito muy poco», debe llegar a ser el criterio fundante de un nuevo orden civilizado, en lo económico, técnico y social. Con todo, hay que decir que Asís, al vivir por decisión meditada de la mendicidad y al negarse al trabajo productivo, fue en definitiva un parásito del cuerpo social, y por tal fue tenido por los mejores de su tiempo. Esa es la cara negativa del personaje.


Texto tomado del libro de Félix Rodrigo Mora “La Democracia y el Triunfo del Estado: Esbozo de una revolución democrática, axiológica y civilizadora” (Ed. Manuscritos).

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