Patricia Dopazo, - Lunes.3 de octubre de 2005 - 1698 visitas

La Condomina, lo que queda de la Huerta de Alicante, se encuentra hoy seriamente amenazada por planes urbanísticos empeñados en hacer de Levante una zona especializada en golf, playa y asfalto. Antaño bien defendida de los saqueos de los piratas, hoy se encuentra acorralada por las nuevas formas de ver el desarrollo. Una historia rica y casi desconocida, un aprovechamiento de la tierra basado en los recursos y condiciones locales y un punto de encuentro de las culturas que la poblaron, la Huerta de Alicante está a punto de desaparecer.

En La Condomina y sus alrededores se han encontrado numerosos yacimientos arqueológicos ibero-romanos que nos hacen pensar que fue entonces cuando esta fértil llanura costera se empezó a cultivar. A lo largo de todo este tiempo se ha venido trabajando la tierra en la zona, abasteciendo ciudades y asentamientos de culturas que se iban sucediendo y aportando conocimientos agrícolas y costumbres cotidianas, siempre adaptándose a condiciones locales permanentes como el clima y las limitaciones hídricas, que se reflejaban en las plantaciones de variedades que evolucionaban junto con el entorno. Los campesinos y campesinas sabían seleccionar y criar el tipo de plantas, árboles y ganado que mejor rendimiento les daba y que más satisfacía los gustos y exigencias gastronómicas de la época.

Alicante adquiere título de ciudad en 1490 y es entonces cuando su población empieza a aumentar, elevándose la demanda de alimentos y convirtiéndose la agricultura en una de las principales actividades económicas. En estos tiempos empiezan a producirse en toda la costa mediterránea desembarcos de piratas berberiscos que saquean las poblaciones costeras y hacen prisioneros a sus habitantes. Los moradores de La Condomina, para defenderse y prevenir estos ataques, construyen una red de torres de defensa que se extiende por toda la huerta desde la costa.

Desde estas torres, hoy declaradas Bienes de Interés Cultural (BIC), los habitantes de la huerta se avisaban unos a otros de los ataques con señales de humo, campanas, o haciendo volar cometas. Normalmente estaban adosadas a las casas de labranza y cada una reflejaba las posibilidades económicas de la familia a la que pertenecía y daba refugio. Hoy quedan cerca de treinta, pero se dice que hubo muchas más. En muchas de ellas aún se distinguen dibujos de las embarcaciones piratas y las escenas de los combates.

Otra peculiaridad de La Condomina son sus haciendas y casas señoriales, muchas de ellas pertenecientes a los llamados indianos, alicantinos que emigraban a América y regresaban al cabo de los años convertidos en poderosos terratenientes. La mayoría de estas viviendas tienen bodega en semisótano, almazara, capilla y en el caso de los palacios, jardines históricos de gran singularidad.

Hasta hace unas décadas el tipo de agricultura que se ha practicado en la Condomina ha sido totalmente tradicional, alternándose el cultivo con el pastoreo del ganado y trabajando el suelo con tracción animal. Al tratarse mayoritariamente de explotaciones pequeñas no se empleaban apenas productos químicos y la fertilidad del suelo se garantizaba con los aportes de abono orgánico de la cabaña local. Esta actividad ha ido decayendo a medida que la agricultura dejaba de ser rentable para los pequeños propietarios.

Una ley Polémica

En los últimos años y especialmente desde la entrada en vigor en 1994 de la Ley Reguladora de la Actividad Urbanística (LRAU) en la Comunidad Valenciana, los procesos urbanizadores se han ido sucediendo cumpliendo el objetivo principal de esa ley, que es facilitarlos. Su constitucionalidad ha sido puesta en duda por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana y por el propio Parlamento Europeo que, gracias a las denuncias transmitidas por grupos como Abusos Urbanísticos No, ha abierto un expediente a la ley valenciana por no respetar la legislación europea en materia de transparencia y publicidad y ha decidido enviar una comisión para investigar posibles irregularidades en la aplicación de esta ley.

Cuestión de Tiempo

A día de hoy la Condomina está clasificada como suelo no urbanizable, pero los constantes movimientos que se dan en los alrededores y en la propia huerta advierten que le queda poco de ser así. En los últimos años se han construido carreteras que la atraviesan, y se ha saturado de urbanizaciones lo legalmente urbanizable de las cercanías. Y es que esta muy cerca del mar, rodeada de zonas comerciales, bien comunicada por trenes, tranvías y carreteras en una zona de mucha afluencia turística; queda poco para pasar del frotarse las manos de los especuladores a ponerse manos a la obra con grúas y excavadoras. En el verano de 2001 se presentó un avance del nuevo Plan General que dota de uso a los suelos, y ya allí se contemplaban los cambios de calificación que, sin embargo, no eran tan drásticos como lo que ahora se espera, ya que dejaba algo de suelo agrícola y rústico y la parte urbanizable se describía como "de intensidad media". Las empresas constructoras presentaron poco después sus propios planes para la zona, adelantándose a cualquier consideración oficial para así ejercer más presión y que el futuro Plan General, sea el que sea, se base en sus proyectos y no al revés.

La propuesta con más posibilidades de progresar es la de Hansa Urbana S.A., una habitual del área, que planea agrandar en 8 hoyos más el campo de golf adyacente, construir más de 6000 viviendas (muchas de ellas en torres de apartamentos) y crear una ciudad residencial autónoma para jubilados europeos, con sus propios servicios y acceso directo al campo de golf. Los Bienes de Interés Cultural no van a derribarse, debido a la figura de protección que los ampara, pero la ausencia de derribo no implica el respeto a estas construcciones, que quedarían totalmente descontextualizadas. Por supuesto las casas de labranza y los árboles y vides centenarias se eliminarían, al igual que algunos caminos tradicionales y la red de acequias. Mientras se cumplen los plazos para que salgan adelante los planes de ordenamiento (siempre en verano, para que los alegadores estén de vacaciones y no estorben mucho) se suceden las irregularidades en La Condomina. Asociaciones de vecinos han denunciado destrozos y expolios en algunas Torres de la Huerta e igualmente se han arrancado olivos centenarios en varias parcelas y se han producido incendios sospechosos.

Alternativas

Por supuesto existen otras formas de ver las cosas. Una de ellas se refleja en la alternativa presentada por la Colla Ecologista D’Alacant-Ecologistas en Acción, que propone, por una parte, el mantenimiento e impulso de la producción agropecuaria, creando cooperativas de productores y consumidores, la recuperación de los cultivos y razas ganaderas de la zona (banco de germoplasma activo), la creación de un centro de capacitación agraria especializado en agricultura ecológica y xerojardinería y de pequeños huertos sociales, viveros forestales y escuelas de verano. Por otra parte se recuperaría y promovería el Patrimonio Histórico de la zona, restaurando los monumentos y creando un Museo de la Huerta y se establecería un gran parque urbano-cultural con redes de senderos peatonales y ciclistas y un Jardín Botánico, que albergaría la popular Romería de la Santa Faz.

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