Leídos los anteriores comentarios de quienes se identifican como militares o de quien, al parecer, va a ejercer funciones de vigilancia en relación a la marcha por la desmilitarización de la Sierra de Aitana, manifiesto:
1º) Que me llama poderosamente la atención la evidente violencia, beligerancia -digna de mejor causa- y falta de educación de la mayoría de los comentarios críticos a la marcha.
2º) Que conozco personalmente a varios de los organizadores de la citada marcha.
3º) Que me resulta asombrosa la osadía con la que se les etiqueta, acusa e incluso insulta desde el absoluto desconocimiento de sus trayectorias personales. De hecho -y, como digo, desde el conocimiento de las personas de los organizadores- me consta que muchos de ellos han dedicado y dedican gran parte de su tiempo a esas actividades solidarias a las que esos comentarios críticos les “recomiendan” que se dediquen. Me consta -y concreto- la generalizada y continuada participación de los organizadores en parroquias, asociaciones de vecinos, grupos de apoyo a drogodependientes, grupos de apoyo a discapacitados intelectuales, grupos ecologistas, educación de adultos, etc, etc, etc.
4º) Que también me llama la atención lo burdo y tópico de la mayoría de las críticas: de la misma manera que, quiero creer, no todos los militares responden a la imagen chusquera que se deriva de los comentarios críticos precedentes, no todos los que somos contrarios o críticos con la militarización de la sociedad o con la resolución armada de los conflictos vivimos fumando hierba y somos alérgicos a la ducha. Supongo que es más cómodo pensar que los que no piensan como cada cual o lo cuestionan son un hatajo de vagos y débiles mentales. Cómoda postura, sin duda, aunque absurda y contraria al sentido común y al respeto de la libertad ideológica que, por cierto, está consagrada como derecho fundamental en esa Constitución Española que habéis jurado defender.
5º) Que siendo, como soy, asidua lectora de esta página, también a mi, en algunas ocasiones, me han resultado demasiado simplistas o incluso demagógicas determinadas noticias o comentarios publicados por sus editores. Dicho esto, no considero que este sea el caso. Y es que no parece que exista ninguna duda respecto de que los ejércitos, a día de hoy, siguen siendo, mayoritariamente, ejércitos ofensivos y no meramente defensivos; que las armas que se utilizan son ofensivas (no creo que sea discutible que cualquier tipo de munición es ofensiva; para que hablar de los bombarderos, por ejemplo); que el entrenamiento de la tropa profesional también incluye el entrenamiento para matar a otros seres humanos; y, finalmente, que, para todo ello, los ejércitos se sirven de determinadas instalaciones militares. El hecho de que, a día de hoy, el ejército español “mate poco” o “mate menos que otros” no empaña una realidad incuestionable: las armas que se fabrican en nuestras fábricas son idóneas -esa es su función y para ello están diseñadas- para acabar con la vida de otros seres humanos, el entrenamiento de la tropa incluye el manejo de dichas armas y para todo ello son precisas industrias e instalaciones militares.
6º) Si la marcha es útil o inútil, sirve o no para algo es algo que, a mi modo de ver, sólo incumbe a los organizadores y sólo a ellos debiera preocupar. Lo que es incuestionable es que es absolutamente inofensiva -de ahí mi sorpresa ante semejante beligerancia verbal- salvo que consideremos ofensivo el hecho de que a algunos les toque trabajar -a cambio de la correspondiente remuneración- ese fin de semana o que ofenda el que a uno le hagan pensar sobre el papel que, quizás, desempeña en la sociedad o sobre las funciones más propias de su trabajo.
Un saludo. PATRICIA
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