"Entre el protocolo informal y la guerra humanitaria"
“La ministra de Defensa dio la nota al acudir a la Pascua Militar con un atuendo y un discurso destinados sólo a llamar la atención, provocar y diferenciarse. La Casa Real es clara en sus exigencias de etiqueta para una ocasión en la que casi con toda seguridad lo más importante es el protocolo: chaqué para ellos, vestido largo para ellas. Incluso a los periodistas, que no son invitados y están allí para cubrir el acto, se les impone como “indispensable” acudir con chaqueta y corbata o con “indumentaria adecuada” si son mujeres. El vestuario de Chacón exhibido ayer no sólo no fue el adecuado, sino que evidencia un frívolo deseo de convertirse en el centro de todas las miradas. Por un lado, su afán por aparentar una marcada masculinidad da mucho que pensar, porque si ella asume que ésta combina mejor con el cargo de Defensa resultaría difícil de encontrar un ejemplo más claro de pensamiento machista. Por otro lado, resulta un tanto ofensiva para el resto de asistentes su disposición a saltarse las reglas a su antojo, dando a entender que mientras los demás son unos anticuados o unos conformistas, ella es capaz de vestirse de gala marcando un estilo propio e informal. No deja de tener su lógica que después de utilizar ayer la Pascua Militar como una pasarela personal, la ministra aprovechara su discurso para lanzar una admonición, entre pacifista y utópica, a Israel. (…) Estamos seguros de que el sueño no sólo de cualquier militar, sino de todo ser humano, es que las guerras sean humanitarias, cosa que lamentablemente la realidad hace imposible. Lo que distingue a la actual ministra de Defensa no es su deseo de vestirse de forma heterodoxa o de desear que las armas no hagan daño. Lo que la hace diferente es la frivolidad con la que traza esos círculos cuadrados, como si hubiera percibido que en ese romper moldes radica la receta de su repentino éxito”.
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