Correo Tortuga - Viernes.15 de octubre de 2004 - 4 comentario(s)

Estimados compañeros: Les escribo desde Suecia. Leyendo en internet he llegado a un articulo que creo es necesario publicar,para denunciar una mas de las atrocidades que se cometen en Latinoamerica.Asi que les enviare el articulo por separado. No es desgraciadamente el primero,pero en Jujuy, Argentina,esa provincia que tiene un dueño,al cual se le esta tratando de juzgar, le hace falta mucha ayuda. Quisiera si por vuestro medio podriamos denunciar el caso, y hacer una cadena de mail para hacerla llegar a las autoridades de Jujuy, para que se resuelva este caso prontamente y se haga justicia.Muchas gracias por cuanto uds. puedan hacer.
A. P.


"Que la justicia no me siga castigando. Yo ya pagué"
ENTREVISTA CON ROMINA TEJERINA

En agosto de 2002 Romina Tejerina tenía 19 años, estudiaba en el secundario y vivía con sus dos hermanas en San Pedro, Jujuy. Una noche fue violada y quedó embarazada. Sumida en la humillación y la vergüenza ocultó todo a su familia. Cuando siete meses después se produjo el parto, mató a su beba en un episodio psicótico. Está detenida desde hace un año y medio: un juez muy sospechado la procesó por homicidio, y un juez muy sexista sobreseyó al violador. Pocos días después de haberse confirmado el procesamiento de Romina, Contracultural pudo entrevistarla en la cárcel donde espera el juicio oral en el que podría ser condenada a prisión perpetua.

Por Marcelo R. Pereyra (desde Jujuy)

No tuve tiempo de comprarle nada. Yo había leído en una nota que necesitaba "unas buenas toallitas, porque no tengo y acá no venden". "Acá" es "La Granja", la Unidad Penitenciaria de San Salvador, Jujuy, en la que Romina Tejerina está presa desde marzo de 2003, acusada de homicidio agravado por el vínculo, cuando siete meses después de haber sido violada mató a la beba que se le apareció entre sus piernas. Allí iba a visitarla y quería comprarle las toallitas u otra cosa que pudiera necesitar, pero esa tarde en el aeropuerto de San Salvador de Jujuy me esperaba Mirta, su hermana mayor, con la noticia de que nos íbamos directamente para la cárcel.

En la ruta, mientras Mirta comenzaba a relatarme la tragedia de su hermana, yo desconfiaba de la posibilidad de un fácil ingreso al penal. Sabía que una de las formas en las que se castiga a Romina es a través de la restricción de las visitas; y sobre todo el juez que la procesó, Argentino Juárez, no quiere entrevistas periodísticas, salvo que el periodista en cuestión convenza a Su Señoría con un buen montón de argumentos.

Desde afuera "La Granja" ciertamente no parece una cárcel. No hay altos muros, apenas un simple alambrado que rodea una gran extensión de tierra y unos edificios bajos y grises donde están las celdas. Un camino arbolado desemboca en la barrera de acceso, donde un guardiacárcel saluda amablemente sin dejar de leer una revista de historietas. Superamos luego sin dificultad el control de ingreso y así, sin haberle comprado nada y sin permiso judicial, me pude encontrar cara a cara con Romina.

Acompañada de Erika -su otra hermana-, bien arreglada, negros y grandes los ojos, negro también el pelo, un anillo de fantasía y un relojito por adornos, Romina me conduce a una rústica mesa de madera situada en el parque del penal, donde hace la ranchada con su grupo de internas amigas. Unos arbolitos flaquitos apenas si pueden detener el poderoso sol del invierno jujeño. A unos pocos metros está el alambre que diferencia la libertad del encierro; del lado de la libertad unos pibes juegan despreocupadamente a la pelota en una canchita a la que le falta pasto y le sobra tierra.

Lo primero que noto en Romina es enojo, rencor; primero para con su violador, Eduardo Vargas, rápidamente sobreseído por un juez que se preocupó más por saber si ella lo había provocado con su vestimenta y actitudes, que por el relato verosímil de la violación que hizo la víctima. También está enojada con la justicia, que en el año y medio que lleva detenida le negó durante mucho tiempo la necesaria atención psicológica y la posibilidad de seguir estudiando: "Que la justicia no me siga castigando -me dice- yo ya pagué. El juez Juárez se la agarró conmigo"; pero además, siente la bronca de la injusticia de estar ella encerrada y libre el causante del drama, su violador.

Apenas llegó al penal la cosa fue difícil para Romina: tanto las internas como las celadoras la agredían de hecho y de palabra. "Esta es la guasa famosa", la presentó una oficial. Y es que una guasa -una infanticida- es considerada en el ambiente carcelario como la peor de las delincuentes. Con el tiempo, cuando pudo contarles a sus compañeras cómo había ocurrido todo, el trato mejoró. Ahora, mientras charlamos y tomamos gaseosas, Romina tiene en sus brazos delgados al pequeño hijo de su mejor amiga en La Granja.

Romina nació en San Pedro, una ciudad de 70.000 habitantes a 63 kilómetros de la capital jujeña, el 24 de junio de 1983. Fue una nena extremadamente retraída y tímida, temerosa de los retos de sus padres: "Papá se desentendió de nosotras cuando éramos chicas, pero yo lo quiero igual". De chica, como la del tango, nunca tuvo novio; cómo iba a tenerlo si la madre la mandaba a la iglesia todas las noches a las 8 a rezar el rosario, y no la dejaban ir a los campamentos "porque había chicos". Y cuando se vino más grande y empezó a salir en compañía de su hermana Erika el padre las apostrofaba: "No quiero que salgan. Un día de estos me van a volver embarazadas y a mí me va a dar un infarto". Pero ellas salían igual. A la bailanta. A bailar música tropical, que las apasiona. Con sus amigas habían formado un grupo famoso -"las galponeras"- donde no había cabida para hombres; por eso a los 18, inevitablemente, Romina se enamoró por primera vez del único que podía pasar por arriba de esa regla: el animador del boliche.

La noche del 1º de agosto de 2002, en celebración de la fiesta local de la Pachamama, hubo bailanta; y allí estaba como siempre Romina con sus amigas. Las rondaba Eduardo Vargas, un hombre de 38 años que vivía con su mujer e hijo en la casa vecina a la de las tres hermanas Tejerina, que para ese tiempo se habían ido a vivir solas para despegarse un poco de la marca a presión de los padres. Vargas y Romina jamás habían cruzado palabra, pero él le había hecho saber por intermediarios que estaba interesado. Esa noche en la bailanta fue más allá y la acosó permanentemente hasta que se las arregló para llevarla afuera y meterla a los empellones dentro de su auto donde la violó.

"Después de la violación estaba muy mal, muy enojada -dice mientras nerviosamente se arranca los pellejos de los dedos-, me sentía impotente. No podía decirle nada a nadie porque me moría de vergüenza, me acordaba de lo que siempre me decía mi papá, y justo me estaba pasando a mí. Y cuando me di cuenta que había quedado embarazada no entendía nada, lloraba todo el día de bronca, de angustia. Hasta que un día no pude más y se lo conté todo a la Erika, pero le dije que no le contara a mis padres porque sino me iba a suicidar. Y después me lo quise sacar, primero me puse perejil, pero no quise ponerme una sonda, me daba miedo, no quería lastimarme. Al final fui a un doctor con una amiga. Pero me dijo que tenía que volver con una persona mayor, y no volví porque yo no quería decirles a mis padres, y tampoco a mi hermana Mirta (la mayor de las Tejerina) porque yo sabía que ella estaba en contra del aborto".

Siete meses después de haber sido violentada, una mañana muy temprano, Romina -una otra Romina, no la que en las clases de artesanía de la cárcel hace angelitos y bebés de yeso, no la que es sancionada por cederle su comida a los hijos de otras internas-, esa otra Romina se encontró en el baño de su casa con una beba que salía de sus entrañas. Esa otra Romina creyó ver en la criatura la cara desencajada de Vargas aquella noche en el auto, y esa otra Romina quiso terminar con él para siempre, pero no pudo saber que en realidad a quien le estaba clavando una y otra vez un trinchete era a la beba. Tampoco pudo oír su primer llanto y luego sus gritos de dolor. Sí los escucharon sus hermanas que corrieron al baño para encontrarse con su hermana desvariando y su sobrina ensangrentada. Llevaron primero a la beba al hospital, luego volvieron por Romina. La madre estuvo dos semanas internada por un colapso físico y psíquico; la hija murió a los dos días.

Romina estaba todavía internada cuando le fue notificada su detención. Una vez que le dieron el alta fue llevada directamente a la comisaría de San Pedro y luego enviada a esta cárcel, lugar en el que se acentuó su depresión que llegó hasta un intento de suicidio. Ahora, a pesar de la reciente ratificación de su procesamiento, parece estar entera y se lo comento. Jugueteando con una lapicera que le acabo de regalar, me responde que sí, que pese a todo está fuerte, aunque no imagina de dónde sacó la fuerza. "Será porque mis padres me apoyan
 arriesga-, porque ni ellos ni mis hermanas me dejaron sola. Mi papá, por ejemplo, viene ahora y me dice: ’¿Por qué no me dijiste?’". Así, con este golpe fortísimo, Romina sostiene que aprendió a valorar la libertad y a su familia.

Y mientras el sol y la conversación van cayendo, me dice que no ve la hora de que llegue el juicio oral (para el que todavía -inexplicablemente- no se ha fijado fecha). Cree que ésa será la oportunidad para gritar su verdad, que la van a entender y que quedará libre. Ya en la despedida alcanza a comentarme que sus proyectos son terminar el colegio y luego dedicarse a ayudar a otras mujeres: "Yo quería ser policía, pero ahora quiero ser defensora de mujeres violentadas".

Cuando vamos saliendo con Mirta de la cárcel tengo sensaciones ambivalentes. Por un lado, estoy satisfecho por haber conseguido ver a Romina, algo que no es fácil de lograr; por otro, siento una pesada tristeza por ella
 víctima de un emergente de una sociedad injusta y machista-, pero también siento tristeza por la muerte estúpida de una criatura nunca tan inocente. Y mientras desandamos el camino arbolado que lleva hacia la ruta me parece que Mirta -el rostro desbordado de lágrimas- me está explicando que para ella el dolor fue doble, por su sobrina muerta y por su hermana encarcelada, y que bautizaron a la beba Milagros por el milagro del nacimiento, y Socorro por sus gritos de dolor.

Anochece. Ahora hace frío en Jujuy.

Revista Contracultural | www.contracultural.com.ar

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  • > La Justicia en Argentina: El caso de Romina Tejerina

    10 de junio de 2005 20:58, por CAROLINA LOPEZ.
    estos casos, van a seguir,pasando,mientras la justicia argentina,no permita la despenalizacion del aborto,me pregunto y si empezamos a indagar la vida privada,de nuestros jueces,fiscales,alguien tendra la valentia,de decier que en su juventud,se hizo algun aborto?....claro estan preparados para sentenciar, pero no para salir a decir la verdad, nuestar sociedad esta plagada, de hipocresia.que se haga justicia verdadera con esta piba.

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    • La mina estuvo mal... no hay vuelta que darle a eso... sé que suena egoista pero si se mando la cagada ahora qeu se la banque... Ella no es nadie para sacarle la vida asi a otra persona... Esta bien, entiendo que haya sido "violada"... pero eso no le da derecho a nada... si no queria a la criatura, la hubiese dado en adopcion... Esta enferma la mina

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  • > La Justicia en Argentina: El caso de Romina Tejerina

    1ro de octubre de 2005 11:03, por ALEX
    HOLA, ROMINA : QUIERA DIOS QUE PUEDAS LEER ESTAS LINEAS QUE TE ESCRIBO DESDE BS. AS., SEGUI CON ATENCION TU CASO Y SI EN PRINCIPIO TENIA ALGUNAS DUDAS AHORA YA NO TENGO DUDAS QUE MERECES LA LIBERTAD Y EL APOYO, POR SUPUESTO QUE HABRA QUIENES TE CRITICARAN, PERO FIJATE QUE HASTA AL MISMISIMO SEÑOR LO CLAVARON EN UN MADERO, ASI QUE, POR LO TANTO ACORDATE DE LA FRASE " A PALABRAS NECIAS, OIDOS SORDOS ", Y NO LES DES CREDITO ALGUNO. SE QUE, DESDE AFUERA, TODO SE VE DE OTRA MANERA,PERO POR FAVOR LUCHA Y PERSEVERA QUE LA JUSTICIA TARDA PERO LLEGA, SOS MUY JOVEN, TENES UNA VIDA ENTERA POR DELANTE, UNA FAMILIA QUE NO TE ABANDONA Y UN PAIS ENTERO QUE TE RESPALDA, POR LO PRONTO Y EN MI CASO PARTICULAR, APARTE DE QUERER AYUDARTE, COLABORO EN TU CAUSA CON UNA REMERA QUE YO MISMO ESTAMPE CON TU FOTO Y LA LEYENDA " FUERZA ROMINA", QUE LLEVO SIEMPRE QUE PUEDO, ESPERO QUE ESO AYUDE AL MENOS....BUENO, ROMINA, SOLO QUERIA DECIRTE ESTO POR AHORA, POR FAVOR, NO PIENSES EN COSAS RARAS, TEN EN PAZ TU CONCIENCIA Y QUE DIOS TE BENDIGA A VOS Y A TU FAMILIA EN ABUNDANCIA.

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