No existen servicios especializados de intervención en extranjería y refugio dentro de la Administración. - Sábado.30 de octubre de 2010 - 454 visitas

Manuela Cornejo Flores

En primer lugar, me gustaría decir que detesto el término inmigrante ya que resulta peyorativo, prefiero y es más correcta la calificación de ciudadanos-as extracomunitarios-as en la que caben todos los seres humano procedentes, tanto de países desfavorecidos como ricos (japoneses, norteamericanos, australianos, sudamericanos, norteafricanos, sudafricanos, ...), que buscan mejorar sus condiciones de vida en el Estado Español-Europa . Al distinguir entre inmigrantes y ciudadanos-as extracomunitarios-as ya estamos discriminando.

El diccionario de la Real Academia Española define, en su tercera acepción, el término integrar como " Hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo" y, en la quinta, como " Aunar, fusionar dos o más conceptos, corrientes, etc., divergentes entre sí, en una sola que las sintetice".

Las administraciones españolas, supuestamente, apuestan por la interculturalidad es decir por la interacción entre culturas, de una forma respetuosa, donde se concibe que ningún grupo cultural está por encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia entre culturas. Y es cierto que, hasta ahora, se está conviviendo-cohabitando con más o menos conflictos pero no se está integrando. Se está discriminando positivamente, duplicando servicios y fomentando con ello la xenofobia y el racismo.

No existen servicios especializados de intervención en extranjería y refugio dentro de la Administración (el todo) si no que se "subarriendan" a las asociaciones privadas y mal denominadas organizaciones no gubernamentales (pocas, pueden contarse con los dedos de la mano) para ello. Existen cursos de formación, bolsas de trabajo, asistencia social, orientación jurídica, etc., exclusivos, para ciudadanos-as extracomunitarios-as regularizados administrativamente, inscritos como demandantes de empleo y en situación de precariedad social. Ciudadanos-as de pleno derecho que deberían estar integrados en el sistema general de servicios sociales.

Las asociaciones privadas sin ánimo de lucro (presido una de ellas), las organizaciones no gubernamentales (las que no reciben subvenciones de las administraciones) están para actuar, puntualmente, en situaciones problema y prevenir su estructuralización, para plantear propuestas de acción resolutivas a las administraciones a las que corresponde la atención ciudadana, no para ser el yacimiento de empleo de hijos, primos, sobrinos, amigos..., de los muchos políticos (¡ojo al dato!) que las presiden.

Hay entidades sociales que manejan más presupuesto que muchas concejalías y ayuntamientos (no voy a dar nombres aquí), que mantienen increíbles estructuras, que prestan favores, que reciclan sus estatutos para poder llegar a más convocatorias de subvenciones, que colocan galardones de solidaridad, que promocionan líderes políticos, etc. y que, por tanto, no les interesa resolver si no parchear para garantizar su continuidad. Y, los ciudadanos-as extracomunitarios-as son su garantía.

En cierta ocasión, uno de mis muy respetados jefes, cuando le planteé que iba a trabajar con aquellas personas extracomunitarias que quedan en situación de desprotección (solicitantes de asilo a los que se le ha denegado la protección, recién llegados a la península con órdenes y decretos de expulsión a los que no se puede repatriar por desconocer su lugar de origen,..), seres humanos que están aquí pero que no existen ni interesan al no ser rentables económicamente (sólo se puede intervenir con los regularizados administrativamente) me dijo: "¡Ay Manoli! ¿no te das cuenta que esto es un mercado, en el que la mercancía son las personas? ¡Cuánto vas a sufrir y qué poco vas a durar!."

Es cierto que sufro, día a día, porque a mí me educó una socialista convencida (mi abuela), que sufriió vejaciones y cárcel, que perdonó pero no olvidó y que, desde el Pico, sentada en unas lanchas, me decía: "Mira, niña, ya se bajan las cigüeñas para África, buscando el calor, la alimentación. Igual que nuestros hombres se van a Francia, a Suiza y a Alemania. Igual que tu madre ha tenido que emigrar para que podamos comer. Hija, que en tu casa nunca falten unas patatas y unos huevos que poder ofrecer a aquel que viene de lejos".

En lo que se equivocó es en la duración, porque, desafortunadamente, el COSOP [1] recibe, día a día, desde 1995, las demandas de orientación, formación y apoyo de los cientos de ciudadanos-as extracomunitarios-as que residen en el Estado Español y que acuden "rebotados" de otras entidades (públicas y privadas) no especializadas, no de intervención para la resolución.

El artículo 13.1 de la Declaración de los Derechos Humanos reza:" Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado" y en su artículo 2.1: "Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición".

Tomado de WebIslam.

[1] COSOP Centro de Orientación Social y Promoción personal, Asociación privada sin ánimo de lucro, no vinculada confesional e ideológicamente, constituida en marzo de 1995 y autorizada administrativamente para la intervención socio comunitaria, actuando en la Comunidad de Madrid )

Comentar este artículo
Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.