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Domingo.17 de septiembre de 2006 -
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Los argumentos deben ser toscos, claros y vigorosos, apelar a los instintos y a las emociones, no al intelecto. La verdad no importa en absoluto y está totalmente subordinada a la táctica y la psicología, pero las mentiras convincentes... siempre deben resultar creíbles.
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