Enviado por Juan MR Parrondo
Las ayudas públicas cambian el rumbo de la innovación
¿Qué será del futuro de la investigación en España? El pasado día 26 deseptiembre, se presentaron los Presupuestos Generales del Estado para el año 2007, en los que constaba que la inversión en I+D promovida desde la Administración incrementaría en un 23,1%, hasta 8.025 millones de euros.
FUENTE | Expansión
No obstante, las dudas surgen al entrar en los detalles. La partida de investigación destinada a las iniciativas de Defensa se reducirán un 5,8%, hasta 1.582,20 millones de euros, con lo que se permite ampliar el gasto en inversión civil un 33%, hasta 6.477 millones de euros.
La investigación llevada a cabo por servicios de defensa y por el sector aeronáutico ha sido, tradicionalmente, el impulsor de muchos de los proyectos, aplicados después en otros ámbitos. Los productos inventados, en un primer momento, para una aplicación militar, rápidamente eran adaptados para otras posibles finalidades.
El ejemplo más popular de este fenómeno es Internet, diseñado en 1960 como una red de comunicación interna del ejército estadounidense. Del mismo modo, la vitrocerámica o el microondas, presentes en una gran proporción de hogares, fueron inventados para naves espaciales.
También las botas de los astronautas de la Nasa inspiraron la elaboración de calzado resistente a duras condiciones climatológicas, como las moonboots, empleadas como zapato de descanso para muchos esquiadores. Los envases al vacío, por su parte, fueron pensados para evitar que se pudriera la comida de los militares que eran enviados a una misión de varios días, así como para ocupar el menor espacio posible en sus mochilas. Más recientemente, se siguen desarrollando proyectos de aviones no tripulados para la vigilancia de incendios.
¿ESTRATEGIA ELECTORALISTA?
A algo más de un año de las próximas elecciones generales, son muchos los que se preguntan si la decisión de reducir esta partida, menos popular para el electorado pero posiblemente muy útil a largo plazo, responde a razones beneficiosas para la sociedad, o a cuestiones meramente electoralistas. "Es posible que, ante la dificultad de explicar a los ciudadanos la utilidad de algo altamente impopular, como todo lo relacionado con el ejército, se opte por focalizarse en otras actuaciones", comenta Víctor Tarruella, director general de la firma Consultoría I+D+i.
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