NOTA de Tortuga Internacional: hacía tiempo que no leíamos algo tan increíble.
El pacifismo de la LOGSE
Tirso Lacalle
Sacado de El Semanal Digital
7 de mayo de 2005.
Gustavo Bueno llama "Síndrome de Pacifismo Fundamentalista"(1) al conjunto de fenómenos sociales que estallaron en todo el mundo occidental con ocasión de la tercera guerra del Golfo en 2003. El filósofo, un hombre evidentemente de izquierdas, se sorprendió entonces por la amplitud de la respuesta social contra la guerra, y por su radical simpleza. Sin embargo, ese pacifismo ajeno a la realidad de las cosas, que sigue vivo, es una de las señales distintivas de la generación LOGSE.
La Ley misma, en su artículo 1, define como uno de los objetivos de la educación de los jóvenes españoles "la formación para la paz, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos." Santas y bellas palabras que pocos reconocerán no compartir. Ahora bien, ¿qué relación tienen con el "pacifismo fundamentalista"? y ¿qué consecuencias tendrán para el futuro de nuestra sociedad?
Cuando se trata de explicar una realidad compleja con instrumentos intelectuales y éticos muy limitados el resultado suele ser malo (no se consigue explicar qué sucede) y puede ser incluso muy malo (se adquiere una falsa sensación de comprender algo que no se comprende). Esto sucede cuando se trata de entender la política internacional y la historia reciente o remota del mundo desde las premisas morales de la LOGSE.
Porque la guerra, como la violencia, es parte inseparable de la vida del hombre. No sólo ha habido siempre guerras, y siempre las habrá, sino que todos los intentos de acabar definitivamente con la violencia han causado guerras y catástrofes aún mayores. Y en la raíz de esos intentos utópicos de afirmar la paz eterna está la convicción pacifista, que desde Immanuel Kant hasta Woodrow Wilson ha sido causa de mucha sangre. Esa misma convicción es la que se ha impuesto, ya antes de la LOGSE, desde nuestro sistema educativo.
Frente a utopismo, realismo. Nada educará mejor para la paz que un sano escepticismo sobre la naturaleza humana, ya que la bondad rousseuniana ha causado muchos más muertos que Thomas Hobbes, Francisco de Vitoria y Oswald Spengler juntos. Conocer en profundidad la realidad educará mejor para la paz, pues ya Vitoria decía cosas tan ¿crueles? ¿realistas? como que "cuando es necesario para el fin de la victoria matar a los inocentes es lícito hacerlo".
Y además de ir contra la realidad histórica el pacifismo LOGSE parece ir contra el sentido actual de los grandes formadores de la opinión mundial. Dijo Juan Pablo II que "no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa mediante la fuerza militar". Ha escrito Benedicto XVI que "en los últimos decenios hemos visto cómo en nuestras calles y plazas el pacifismo puede desviarse hacia un anarquismo destructivo y hacia el terrorismo". Frente al simplismo utópico, que termina en mayor violencia, realismo hacia la paz posible. Valores transversales para la reforma futura.
(1) Este texto está disponible aquí
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