La siguiente noticia muestra cómo en Valladolid, pese a la escasa
eficiencia del ministerio de Bono, la Legión sigue animosa y
constructiva difundiendo su mensaje de amor. Notese que del texto de la
noticia se infiere que el ministerio de Defensa no posee ningún local
utilizable para la ayuda solidaria.
Diario de Valladolid (se vende con ’El Mundo’ en Valladolid), lunes 21
de Marzo de 2005, página 10.
La Legión da un paso al frente. - Iñigo Arrue.
La asociación vallisoletana de veteranos del Tercio se lanza en 2005 a
la captación de simpatizantes.
Son 47 miembros en la actualidad, pero, según sus cálculos, en
Valladolid existen cientos de ex-legionarios que podrían engrosar las
filas de la Asociación de Veteranos Legionarios. Por esta razón, no
conformes con haber reconstituido en 2004 la entidad existente desde
1969 -antes bajo el nombre de Hermandad- quieren que el año 2005 pase a
la historia como el de la gran captación de simpatizantes del Tercio.
"Valladolid ha sido siempre una tierra que ha dado muchísimos
legionarios en todas las épocas", sentencia con voz cavernosa [sic] el
presidente de la asociación, Julian Serrano, de 72 años, que lleva
escrito a fuego en el rostro, palmario como el chaparí de la legión, su
paso de "legía" por las plazas de Marruecos y el Sahara.
Para Serrano y el pelotón de veteranos que lo escolta, ser caballero
legionario es uno de los hitos más grandes que les ha ocurrido en la
vida, con el matiz de que todos ellos consideran que tal condición no
desaparece nunca. Por esta razón, cada ex legionario ve en el otro a un
amigo y a un hermano. Se ayudan, se buscan. Hacen por verse y
encontrarse para seguir sintiéndose parte de esa familia que, por otra
parte, es la unidad de combate número uno de España.
"Todo parte del Credo Legionario. El segundo y el tercer espíritu del
Credo hablan del compañerismo y de la amistad. Una amistad que se sella
bajo juramento entre cada dos hombres, porque el binomio es fundamental
en la batalla", recuerda Serrano, ante el asentimiento de algunos de sus
compañeros de Valladolid... [entre ellos] el propietario del bar Avenida
del barrio Girón, donde está ubicada la sede de la asociación...
El más joven de todos, Mariano Arias, de 29 años, que sirvió en Ronda,
relata con un ejemplo lo que es el compañerismo en el Tercio. "Padezco
una minusvalia tras un accidente. Un día le conté mi caso a un
ex-legionario al que no conocía de nada y tres días después me llamó un
conocido suyo para ofrecerme trabajo", rememora aún emocionado.
Para potenciar este tipo de ayuda solidaria "en el plano económico,
laboral y moral", la asociación se ha marcado como gran reto encontrar
una nueva sede, ya que la actual del bar Avenida tiene los días
contados. "Hemos escrito pidiendo un local de defensa al ministro Bono
y, luego por indicación de éste, al departamento de Patrimonio. También
nos hemos dirigido a la delegación de Defensa de Valladolid, pero entre
todos nos han dicho que los locales existentes estaban mal para el uso
que queremos", se lamentó Serrano.
Inasequibles al desaliento[sic], los veteranos del Tercio piensan seguir
con toda la batería de actividades prevista para 2005 y que tendrá el
próximo dos de mayo su primera gran cita: el primer aniversario de la
sede de la avenida de los Cerros. "Está invitado todo el mundo, lo mismo
que para formar parte de la asociación. Buscamos antiguos legionarios y
también paracaidistas, pero estamos abiertos a cualquier persona que
simpatice con la Legión", aseveró, siempre con voz grave y solemne, el
presidente Serrano. Si el paso por las filas no es un requisito
excluyente, tampoco lo es la edad, el sexo o los galones. El socio más
pequeño tiene 9 años y el mayor 84. En la nomina de inscritos figura
incluso un general. "Lo más grande es que nos reunimos en perfecta
armonía gente de diferente edad y con profesiones de todo tipo", explicó
Félix Barba, de 29 años, antiguo legionario destinado en Ceuta.
Los socios esperan darse a conocer más con la Feria de Día [chiringuitos
instalados por toda la ciudad con bebida y tapas, durante las fiestas
patronales], ya que quieren sacar a la calle una caseta, frente al bar
Avenida. A partir de ahí, la imaginación se dispara [sic]. La agenda de
proyectos está repleta de conferencias, ciclos de películas y visitas a
diferentes unidades.
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