Sin permiso - Viernes.10 de marzo de 2006 - 4330 visitas - 2 comentario(s)

Sin Permiso

Teela Sanders

Los proyectos recientemente anunciados por el gobierno británico tienen cosas positivas, pero evitan todavía tomar medidas que probadamente funcionan, escribe Teela Sanders

Más allá de la cansina y rutinaria retórica de la "tolerancia cero" publicitada por los ministros de Blair como solución para prevenir cualquier tipo de conducta que "esté por debajo de lo normal", hay ciertos cambios positivos en la estrategia de gestión de la prostitución anunciada recientemente.

Esa estrategia suministra medidas nuevas para defender a los niños en riesgo de explotación sexual, e introduce medidas de mayor protección para los que ya son explotados en el mundo de la prostitución.

El tráfico ocupa un lugar prioritario, merced a un enfoque proactivo y a propuestas de más investigación con objeto de estimar mejor la dimensión del problema.

El término "prostituta común", estigmatizante y con sesgos de género, será rechazado, y se habla mucho de "garantizar la justicia" para las mujeres víctimas del crimen en sus experiencias de venta de sexo.

El cambio más significativo es el rechazo de la ley que impide hasta ahora a las mujeres trabajar juntas en pequeños grupos, una ley que tradicionalmente ha ido a redropelo del buen sentido experto en materias de seguridad.

Bienvenido sea ese cambio, que permitirá a las mujeres trabajar legalmente en grupos de dos o de tres.

El relajamiento que de esa ley se hace ahora sugiere algo más fundamental, y es a saber: que tras 18 meses de consultas, el gobierno ha entendido o admitido finalmente que los mercados de puertas adentro y los callejeros son escenarios muy distintos, que deberían tratarse de modos completamente distintos.

Sin embargo, sobre todas esas cosas positivas planean las sombras de las "soluciones" impracticables e irrealistas ofrecidas frente a la prostitución callejera.

Influido por el modelo sueco, que ilegalizó la compra masculina de sexo, el gobierno está obsesionado con la erradicación de la prostitución callejera. El objetivo declarado de "destruir los mercados de sexo" significa que tanto los hombres como las mujeres serán tratados como víctimas propiciatorias.

Detener a los hombres que merodean por las aceras, emplear las tácticas de dar nombres y avergonzar y quitar permisos de conducir son consideradas soluciones aptas para reducir el lado de la demanda de la prostitución.

Este no es un fallo menor en la estrategia, al demonizar a todos los hombres que compran sexo como si, por esencia, hicieran algo inmoral y perturbaran a la sociedad.

Los asaltos esporádicos a los merodeadores pueden alarmar a unos pocos hombres y mandar mensajes de "no vayas allí", pero esos vistosos resultados a corto plazo no consiguen otra cosa que el desplazamiento hacia otras áreas.

Más al punto aún: ahuyentar a los merodeadores y curiosos y tener una importante presencia policial aumenta el peligro para las mujeres que venden sexo, pues genera un clima de miedo e incentiva a las mujeres a aceptar mayores riesgos en un medio ya sufcientemente precario.

En Europa -en Colonia y en Utrecht, señaladamente- hay soluciones de gestión con sensibilidad, que han creado zonas de tolerancia a fin de proteger a las trabajadoras del sexo, a los clientes y a la comunidad.

Esas zonas han tenido un gran éxito en punto a reducir la violencia contra las mujeres, y no se han dado en ellas casos de asesinatos.

Compárese esto con los elevados grados de violencia experimentados por las trabajadoras sexuales en las calles británicas, con una tasa de homicidios diez veces mayor que entre las mujeres que no son trabajadoras sexuales.

Esas zonas posibilitan los servicios de apoyo en temas de salud y de droga, así como negociaciones vigiladas por la policía. Las zonas gestionadas constituyen un ejemplo válido de garantía de justicia para las mujeres y de facilitación de la prostitución en un ambiente seguro, no estigmatizante y protector.

En Liverpool, tras largas consultas con la comunidad de trabajadoras del sexo, hubo un consenso abrumador a favor de la creación de una zona piloto gestionada, pero los funcionarios veteranos de policía y una firme resistencia al cambio de la ley malograron la innovación.

Informalmente, algunas fuerzas de policía ponen por obra zonas sin acoso en Gran Bretaña, zonas en las que se permite a las mujeres vender sexo a ciertas horas sin temor a ser detenidas.

Estos ejemplos demuestran que hay soluciones practicables que tranquilizan a los residentes, permiten a las mujeres trabajar en condiciones seguras y ponen a la policía en el centro de la gestión de la prostitución, en vez de criminalizar a mujeres que ya están en situación de vulnerabilidad y marginación.

El rechazo de la experiencia piloto de una zona gestionada en Liverpool, y la afirmación de una estrategia cuyo propósito es erradicar la prostitución callejera, cae como un mazazo para quienes hacen trabajo de base con las trabajadoras del sexo. Los muchos proyectos punteros que trabajan sin desmayo para proporcionar apoyo a las trabajadoras sexuales probablemente tomarán nota de que, con toda la retórica dura de la tolerancia cero, no hay más dinero extra disponible. Falta de recursos adicionales para la policía, significa falta de actividades policiales intensas, lo que significa, a su vez, aumento de los riesgos que corren las mujeres. Pero las mujeres serán capaces de buscar opciones alternativas -cuando estén disponibles- a través de proyectos punteros, no de los tribunales.

Teela Sanders es profesora de sociología del crimen y de la desviación en la Universidad británica de Leeds. Es autora del libro: Sex Work: A Risky Business [El trabajo sexual: un negocio arriesgado].

Traducción para www.sinpermiso.info : Ramona Sedeño


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  • Aplaudiendo la dignificación humana

    12 de marzo de 2006 21:13, por Ray Alberto Gutiérrez Balanzar

    Desde aquí levantó mi voz, en reconocimiento a las autoridades del Reino Unido, las cuales han dado el paso de crear zonas exclusivas para el oficio más viejo del mundo, oficio, el cual ha sido persiguido y estigmatizado por la sociedad moralista, dando a pie a que grupos de extrema vulnerabilidad queden a merced de ampones, los cuales obtienen jugosas ganancias, reduciendo a un ser humano, a nada más que un producto con la marca de <>, sería ilógico de mi parte el decir que los gobiernos buscaran medidas que de forma paulatina erradicaran esta actividad, y esta fuese cosa del pasado, pero no es así pues aunque la prostitución, se relaciona al aspecto sexual, y el sexo es algo que de alguna forma a todos nos mueve, pienso que la prostitución seguirá ahí, ofreciendo el producto que alguien con poder adquisitivo, este dispuesto a comprar, y esta puede manifestarse, no únicamente en la clasica imagen de mujeres paradas en las esquinas ofreciendo su "amor y compañía" por una noche, si no que mediante recursos satisfactores que la persona disponga(uno de ellos puede ser el sexo), este seguro de lograr un beneficio inmediato, intercambiando con la otra persona satisfacción inmediata, apuesten a que esto pueda darse,y pongo ejemplos, desde:

    A- La clasica secretaria o trabajadora, lo haga, ya sea para un buen puesto o un buen aumento.

    B- O en la política, que sin que necesariamente se implique al sexo, que ya sea por unabuena suma de dinero o un buen puesto en el gobierno, se renuncie a los ideales.

    C- O que por conseguir dinero de forma autonoma sin ningún tipo de esfuerzo, hombres y mujeres, recurran a vender sus cuerpos.

    Pero independientemente de que esto pase, pienso que en todos los países, si se deben establecer pequeñas zonas de tolerancia o zonas rojas, para el desempeño de este oficio, las cuales tengan la protección de las autoridades, y devengar un impuesto especial, por otro lado evitar que bandas delictivas no atenten contra el respeto y dignidad de otras personas y que se encuentren en estado de vulnerabilidad(menores de edad, inmigrantes y personas marginadas o en extrema pobreza) dando opción al libre albedrio de desempeñar o no la profesión más antigua del mundo.

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    • Aplaudiendo la dignificación humana 3 de noviembre de 2006 13:38

      Es bastante atrevido que hablemos de dignificar y desestigmatizar habilitando zonas específicas para mujeres prostituídas...debemos entonces crear zonas para médicos? zonas para secretarios?...acaso a alguien le cabe la menor duda de que lo que se vende no es precisamente amor y compañía?...

      Me parce significativo que se mencione la prostitución como un "trabajo sin esfuezos" pero al que ninguno está dispuesto a acceder...quién no desea un trabajo rentable y sin esfuerzo?, es la prostitución la panacea y resulta que nadie la desea para si mismo o para los suyos?

      Quién librará a la mujer prostituída de sus agresores, los clientes, que no buscan, precismente cariño y comprensión...?

      Es más, hay quien aconseja cobrarles un impuesto, para ello tienen un buen trabajo ¿no?. Antes de aleccionar es importante recordar que el ser humano tiene la capacidad de empatizar, y la obligación de utilizar esa capacidad si quiere dar consejos...aconseja a su hija terminar la ESO y prostituírse?, a su madre? a su pareja? a su amiga?...resuelvame estas dudas, convénzame, y le daré la razón...

      Ver en línea : DIGNIFICAR MARGINANDO

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