Eduardo Galeano - Jueves.8 de julio de 2004 - 3600 visitas

El primer ministro de Israel tomó la decisión.

Su ministro de defensa la transmitió.

El jefe de estado mayor explicó que iba a aplicar quimioterapia contra los palestinos, que son un cáncer.

El general de brigada declaró el toque de queda. El coronel ordenó el arrasamiento de los caseríos y de los campos sembrados.

El comandante de división envió los tanques y prohibió el ingreso de ambulancias.

El capitán dictó la orden de fuego.

El teniente mandó que el artillero disparara el primer misil.

Pero el artillero, ese artillero, no estaba. Yigal Bronner, último eslabón de la cadena de mandos, había sido enviado a prisión por negarse a la matanza.


Artículo enviado por nuestras amigas del MOC Las Palmas

Comentar este artículo
Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.