Ayer, el Espacio Horizontal contra la Guerra volvió a JUVENALIA. No pararemos hasta sacar al ejército de ahí...
COMUNICADO
Queridas y consumistas criaturas:
Supongo que os sorprenderéis al recibir una carta nuestra después de miles de años de escribirnos vosotras y que nos limitemos a obedecer sin rechistar.

La causa es que cada vez nuestro trabajo se está volviendo más difícil y no sólo porque nos pidáis cada año más cosas y más caras -hasta ahora la magia nos ha permitido salir del atolladero en que nos ponéis de enero a enero-, sino porque encima de que vamos más cargados hay quien se está dedicando a levantar muros y vallas por donde quiera que miremos. Y así no hay quien haga su labor.

Por donde alguna vez pasamos libremente hoy nos encontramos muros de hormigón inmensos como en toda Palestina, inhumanas vallas como en Ceuta o Melilla o criminales guerras como en Irak, Chechenia, Congo... Tenemos que pasar por estrechos controles llenos de soldados armados que nos pueden tener hasta días de pie esperando al sol y al frío, sin contar con que no nos dejan pasar con los camellos y tenemos que llevar toda la carga nosotros tres porque nuestros pajes se han declarado en huelga después de que primero a las mujeres del grupo les dijeran que ellas no podían pasar porque por su sexo no podían trabajar y donde podían cobraban la mitad, otros dos dejaron su vida en un campo minado, unos cuantos fueron encarcelados porque por su origen eran sospechosos de terrorismo y otros montados en autobuses y abandonados en medio del desierto por su color de piel.
Nosotros tres todavía estamos consiguiendo pasar las fronteras de vuestros estados, a pesar del color de nuestra piel y nuestro origen geográfico, porque por nuestras ropas y la cantidad de cosas que llevamos parecemos ricos y en esta zona del mundo (como en casi todas) al dinero es a lo único que se recibe bien; pero esto está cada vez peor y cualquiera sabe si el año que viene podremos llegar a nuestra cita.

Os escribimos para, por primera vez en la historia, pediros algo a quienes siempre pedís: tenéis que acabar con todo esto. Son vuestros gobiernos los que con vuestro apoyo y el dinero de vuestros impuestos hacen todas estas barbaridades. Estaría bien que les dijerais algo, que dejarais de apoyarlos y destinarais a mejores fines el dinero de esos impuestos que ellos usan para la guerra y la muerte.
Mandamos esta carta hoy porque nos ha sorprendido mucho ver que jugáis en un espectáculo montado por las personas que tan difícil hacen nuestro trabajo y tanto sufrimiento llevan a todas partes del mundo: los militares.
Bueno, nos despedimos ya.
Os vemos el seis de enero.
Melchor, Gaspar y Baltasar

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