Tortuga Internacional - Lunes.13 de junio de 2005 - 1205 visitas

Sevilla, 11 jun (EFE).- El 40 por ciento de los mandos del Ejército padece o ha padecido situaciones de acoso moral, según un estudio del investigador Militar Operativo Juan Manuel Molina Valdés, diplomado en Estadística Militar y comandante de Artillería.

"Un total de 120 de los 300 oficiales del Ejército de Tierra entrevistados entre 1994 y 2003 -de los cerca de 4.000 de la escala superior- reconocían haber padecido o padecer acoso por parte de superiores, compañeros o subordinados, o por todos a la vez".

El estudio, de próxima publicación y al que ha tenido acceso Efe, se elaboró con entrevistas individuales a militares del Regimiento de Artillería 63 de León, Mando de Artillería de Campaña de El Ferral del Bernesga, Regimiento Lanzacohetes de Astorga, Mando de Adiestramiento y Doctrina de Granada, y Cuartel General de la División Brunete en Burgos.

Los principales motivos que fomentan el acoso moral son las contradicciones entre normas militares y actuaciones ordenadas, la carencia de inspección en el trabajo en el ámbito militar y la inexistencia de gabinetes deontológicos, al no estar legalizados los colegios profesionales de militares de carrera.

Molina dijo a Efe que "los oficiales están expuestos a vivir permanentemente en contradicción entre las normas y las actuaciones exigidas contrarias a lo reglamentado, por lo que es frecuente que entren en conflicto moral sin que puedan manifestar sus objeciones".

Entre las "contradicciones" más frecuentes están "la elaboración de informes técnicos a medida de los intereses de quien los manda -como la identificación de cadáveres del YAK 42-, el blanqueo de vales de gasóleo por dinero en gasolineras, y la prohibición de ayudar a los subordinados en procedimientos administrativos".

Además "los formularios de ’Sugerencias y Quejas’ permanecen escondidos desde 1996 en los desvanes de los acuartelamientos, en un entorno profesional donde no existen Comisiones Deontológicas que resuelvan los conflictos morales, aseguró Molina.

"El conducto reglamentario obliga que sea su propio superior quien ordena la orden de trámite de la alegación administrativa o moral que se plantea, lo que implica un calvario para el militar que así actúe, pues será tachado de ’desleal’", según explicó.

"La desmoralización del oficial que en ejercicio de su derecho plantee objeciones reglamentarias a las órdenes, sin dejar por ello de cumplirlas, se consigue no dándole órdenes y obligándole a asistir al cuartel para no trabajar y con cambios de destino frecuentes por procedimiento de libre designación", añadió.

El estudio señala que "será frecuentemente reprendido por escrito y sancionado, produciéndole una acumulación de faltas leves que le conducirán a situación de incapacidad para defenderse emocionalmente y legalmente, así como el aislamiento emocional respecto a sus compañeros, que verán peligroso mantener contactos de compañerismo con el afectado".

Según el estudio, "este ambiente irrespirable para el militar afectado, le produce un cuadro sociolaboral enmarcable en el término "mobbing u hostigamiento", por lo que "la salida formal que se plantea es pedir la baja en el Ejército acogiéndose a alguna medida circunstancial".

"Si no es así, puede desarrollar violencia con agresiones a compañeros, como el caso Peñafiel, que actualmente se está juzgando en el Tribunal Central de Justicia Militar de Madrid, donde llegan todos los casos relacionados con jefes", señaló Molina, para añadir que también "se puede denunciar con pruebas un acoso, como el caso Armero -acusación al coronel Armero por acoso a un comandante-, y que será juzgado por ese mismo Tribunal".

"El militar que en ese estado no es separado del servicio y tratado por un servicio médico independiente, puede caer en depresión con riesgo de suicidio o ser víctima de accidentes al acudir o salir del acuartelamiento", según el estudio.

El estudio se basa en otro anterior titulado "Prevención de agresiones y suicidios en las FAS" presentado en 1994 en la Escuela de Estadística de la Dirección de Servicios Técnicos del Ejercito de Tierra, que engloba al servicio de Psicología Militar e Investigación Militar Operativa. EFE

Comentar este artículo
Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.