LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS PAGAN LA VACUNA MÁS CARA DE LA HISTORIA
Raúl Fernández, Madrid
Pese a las dudas sobrela efectividad de esta vacuna ”contra el cáncer de útero”, las comunidades autónomas están aplicando el calendario de vacunación a un año de su comercialización.
Ministerio de Sanidad anunciara la autorización para comercializar la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), las comunidades autónomas han ido incluyendo esta cita en sus respectivos calendarios de vacunación.
La Rioja, Navarra y País Vasco empezaron a vacunar hace un año. Aragón o la Comunidad Valenciana empezaron sus campañas hace unos días. Entre medias, todas las demás. En Galicia, la vacuna está financiada por el Servizo Galego de Saúde para las jóvenes de 14 años de edad. En Andalucía se han inoculado más de 15.200 dosis desde que empezó la campaña en septiembre, con el arranque del curso escolar, a las niñas nacidas en 1994 y cuyos padres lo soliciten. En la Comunidad Valenciana, la Conselleria de Sanitat ha invertido 7,7 millones de euros, para vacunar a unas 25.000 niñas. La lista continúa y varía entre los 19 sistemas sanitarios del Estado (17 comunidades y dos ciudades autónomas).
Tampoco hay unanimidad en la marca comercial utilizada. Dos laboratorios ofrecen ‘inmunidad’ contra ciertas cepas del VPH. En octubre de 2007 llegaba a las farmacias la vacuna del laboratorio Sanofi Pasteur MSD, publicitada como Gardasil, de Merck. Ésta promete protección frente a cuatro cepas del VPH, las 6, 11, 16 y 18 –a las que se atribuye el 70% de los cánceres de cuello de útero y el 90% de las verrugas genitales o condilomas. En enero Glaxo Smith Kline (GSK) lanzaba Cervarix, contra las cepas 16 y 18. ¿Cuál es la preferida por cada consejería? Pues depende de quién gane el concurso que celebra cada administración. Galicia, Cantabria, Andalucía, Islas Baleares y Melilla suministran Cervarix. Las otras consejerías prefieren Gardasil.

Cuándo vacunar
También hay diferencias entre las edades a las que se vacuna en unos u otros territorios. La recomendación es vacunar antes del inicio de las relaciones sexuales, así que todo puede depender de la edad media de pérdida de la virginidad que se estime en cada territorio. Navarra, por ejemplo, ha señalado dos ‘dianas’, niñas de entre 13 y 15 años, mientras que Cataluña organiza la vacunación desde los centros escolares, dirigiéndose a las alumnas de 6º de Primaria (11 y 12 años). Al final, los dos laboratorios se repartirán los 77 millones de euros que se calcula que puede costar el programa completo de vacunación para las 200.000 niñas de entre 11 y 14 años que lo recibirán. Pero, ¿qué son 77 millones a cambio de la sonrisa de 200.000 niñas? Pues unos 27 millones más de lo que cuesta el ya vigente y aún imprescindible sistema de cribado mediante citologías, que permite detectar a tiempo la mayoría de los casos.
La anterior ministra de Sanidad, Elena Salgado, había desestimado la autorización de esta vacuna por considerarla demasiado cara (la más costosa de la historia con un precio de 484 euros, incluyendo distribuidores y farmacias) para la estrecha efectividad que promete. La controversia tiene cifras. Hay más de 100 variedades conocidas de VPH, de las que al menos 13 podrían desembocar en un cáncer: las vacunas protegen sólo contra las cuatro cepas más ofensivas. Un 13% de los casos de cáncer de cuello de útero seguirán produciéndose, por lo que las futuras mujeres, hoy niñas vacunadas, tendrán que mantener las mismas pautas de prevención que se seguían hasta ahora y que han logrado que España sea uno de los países europeos con menor tasa de incidencia de este tipo de cáncer: 2.000 casos diagnosticados anualmente y menos de 600 muertes.
Los laboratorios proclaman que la vacuna es segura y eficaz, pero empezó a aplicarse hace seis años a niñas que hasta dentro de 35 años no empezarán a acercarse a una edad de riesgo que muestre resultados: la edad media de los fallecimientos por esta causa (dos muertes por cada 100.000 mujeres) es de 63 años en España, según el INE.
IMPUNIDAD Y CONNIVENCIA DE UNA MULTINACIONAL
L. CORCUERA (REDACCIÓN)
El 27 de marzo de 2008 el Juzgado de Instrucción número 24 de Madrid no admitió la querella criminal interpuesta por la Associació de Dones des Illes Balears per la Salut (ADIBS) contra la multinacional de origen francés Sanofi Pasteur MSD, que comercializa en el Estado español la vacuna Gardasil, de la farmacéutica Merck, contra el virus del papiloma humano (VPH), una de las causas del cáncer de cuello de útero. El motivo de la denuncia es “la publicidad engañosa y encubierta de la vacuna” y su fundamento, el artículo 282 del Código Penal, que sanciona a los fabricantes que en sus ofertas o publicidad hagan “alegaciones falsas o manifiesten características inciertas sobre los mismos, de modo que puedan causar un perjuicio grave y manifiesto a los consumidores”.
Según investigadoras independientes de ADIBS, la multinacional ha omitido datos y ha incluido afirmaciones falsas en su publicidad: en Europa el cáncer de cuello de útero es la sexta, y no la segunda, causa de mortalidad por cáncer en mujeres de 60 años, y no en mujeres de entre 15 y 44. La publicidad incluía la frase “protege la vida de tu hija” que, para Leonor Taboada, directora de la revista Mujeres y Salud, ha generado alarma social y condicionado la libre decisión de madres y padres. La inadmisión judicial fue dictada en tan sólo diez días. ADIBS presentó un recurso de apelación en el que alega “la ausencia absoluta de motivación en la inadmisión y la vulneración del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva”, pero a día de hoy sigue a la espera. Casi 8.000 investigadores y profesionales de la salud han firmado una declaración por una moratoria en la aplicación de la vacuna en España. Más información en www.matriz.net/caps2/declaracion/.
Vacunar en tiempos de crisis
BEATRIZ GLEZ. LÓPEZ-VALCÁRCEL*
La vacuna del virus del papiloma humano es la más cara de la historia. Los países, conscientes de la crisis económica global e impelidos a recortar gastos, priorizan como pueden. Irlanda acaba de suspender la vacunación universal de las niñas por restricciones presupuestarias. Es un buen momento para que nos paremos a analizar qué hay detrás de todo esto. La vacuna de Merck, que llegó primero al mercado, está aprobada en mas de 100 países, y la de GSK en más de 27. El lanzamiento mundial en 2006 fue el pistoletazo de salida de una carrera de recomendaciones públicas y calendarios de vacunación, en el contexto de una enorme presión sobre la población inducida por la industria, y de incertidumbre sobre su eficacia, seguridad y coste-efectividad. Actualmente, muchos países desarrollados recomiendan la vacunación a niñas preadolescentes. Bajo el falso eslogan de “vacunar contra el cáncer”, la industria presiona para extender la indicación a las mujeres no vírgenes –para las que no es eficaz– e incluso a los varones, para los que es claramente ineficiente, a los precios actuales.
¡Claro que el coste-efectividad no debe ser el único criterio para decidir! Pero en cualquier caso, conviene que las autoridades y los ciudadanos sepan cuánto nos cuesta ganar un año de vida, porque el dinero que se destine a vacunar habrá que detraerlo de otro lado, y tal vez se podrían ganar más años de vida para más personas. Pero no es nada fácil esa cuenta.
Cuando vacunas a una población cambias el mundo y cambias el futuro, y ya no será posible observarlo tal como hubiera sido de no haber intervenido. Ésa es la gran cuestión nosológica del debate. Las políticas de salud han de encontrar la combinación óptima de vacuna (a quiénes vacunar) y cribado (intervalo de edad y frecuencia de las citologías). La vacuna no protege completamente. Las cuatro cepas vacunables están presentes en el 70% de los casos de cáncer de cuello uterino a nivel mundial, queda el otro 30% que requiere seguir con las revisiones citológicas. Tras la vacunación universal, es posible que aumenten los casos no vacunables de cáncer por la reacción del sistema inmune. Si las mujeres vacunadas experimentan la falsa seguridad de sentirse inmunes, puede que cambien su comportamiento y dejen de ir a la revisión (“total, estoy vacunada”). Así, en España, que no se caracteriza precisamente por tener un buen programa de cribado, pero sí por tener baja incidencia de cáncer de cérvix, podría darse la paradoja de que la mortalidad por esa causa aumentara.
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