Los aficionados a la captura de alimañas dicen que el/la zorro/a es una de las más escurridizas por su agilidad,su astucia y su capacidad para hacerse invisible debido al estrecho parecido entre su color y el terreno que suele rodear a los corrales y granjas avícolas.Tanto es así, que en ocasiones la única forma de acabar con ellos es mediante el veneno.
La habilidad del actual Director General del Menor, el Sr. Arregui, para pactar con unos y otros a espaldas de la opinión pública, con el sano objetivo de normalizar la convivencia en los centros de menores tras el fracaso estrepitoso de la Fundación IDEO, le convierten en una persona tan astuta y ágil como el mencionado mamífero y con el poder que el puesto que ostenta le otorga, pero no debe olvidar que hay gente dispuesta a contar toda la verdad, con tal de que la zorra no se salga con la suya. Porque si no es así, si no es por el veneno de la libertad de expresión el Sr. Arregui sería capaz de traicionarse a sí mismo y de convertir los centros de menores en lo que tanto tiempo dedicó a descalificar.En cárceles.No es que yo tenga nada contra las cárceles pero el Sr. Arregui sí lo tiene, al menos lo tenía.
Tras su nombramiento como Director General y salir en los periódicos de mayor tirada como la solución a la nefasta política de menores sostenida por el gobierno canario desde la destitución de la Asociación Cicerón, el Sr. Arregui ha aportado poco, muy poco desde su flamante investidura.El propio Arregui contestaba hace pocas fechas a un periodista que las cosas habían mejorado porque ya no había fuegos en los centros de menores, como si éste fuera un indicador de peso tras la inauguración del centro de menores más moderno de España, tomado literalmente por equipos y agentes de seguridad privada.
Pero no debemos olvidar que en política de menores lo que realmente debe importarnos es la efectiva rehabilitación y futura reinserción de los internos en sociedad. ¿Cómo va a ser esto posible en las circunstancias actuales? Desde que IDEO tomó el relevo en la gestión de los centros sigue sin haber proyecto educativo (me refiero a la ejecución de uno en concreto y no a uno sobre el papel guardado en un cajón) y sin haber la más mínima disciplina (las coacciones, insultos, amenazas e incluso agresiones están, por lo visto, a la orden del día); y la dirección de los mismos se caracteriza por la inconsistencia educativa y la indulgencia sistemática. Todo ello a pesar de incorporar a un ilustre profesor de psicología de la ULL como director del centro de Valle-Tabares. El miedo es tal a la acción fiscalizadora de la propia D.G.P.M.F que por mucho que el citado profesor encuentre oportuna una reducción legal (las reducciones físicas son contempladas por la ley 5/2000 siempre y cuando se utilice la mínima fuerza imprescindible para neutralizar al menor y cuando éste se encuentre en una situación de evidente estado de agitación y agresividad)y la ley le ampare en tomar esta determinación, se encuentra atado de pies y manos por las posibles consecuencias de ésta, imposibilitando así cualquier sincronización razonamiento-acción. Conclusión: el experimento del profesor de psicología ha sido un fiasco. Pero el zorro no piensa salir del gallinero con tanta facilidad. Conoce perfectamente el sistema penitenciario (ha trabajado durante años en prisión como educador y sus contactos con funcionarios se han hecho habituales por mucho que, en su día, criticara sus procedimientos) y no ha tardado en mover ficha a lo grande.El nuevo director del centro es, hoy por hoy, el ex-director de la cárcel de Tenerife II. Pero ¿Cómo es posible? dirán algunos.¿Y el psicólogo? Si la D.G.P.M.F se pasó años criticando a la Asociación Cicerón por trabajar con estos profesionales hasta que se deshizo de ellos con más que dudosas imputaciones. La jugada de Arregui parece maestra en cuanto a que puede mantenerle en el gallinero pegándose un auténtico festín durante mucho tiempo pero también puede encontrarse con algo de veneno o con algún que otro cepo por el camino.El ex-director de Tenerife II no está habituado a un mundo atormentado en que la disciplina brilla por su ausencia y no va a soportarla por sistema. No es de recibo para todo un director de prisiones que los menores salgan de la habitación a la hora que les venga en gana y que no se impartan las clases porque éstos no quieren acudir a las mismas (recordemos que las clases son obligatorias hasta los 16 años y que los mayores de esta edad deben acudir a talleres u otro tipo de actividades formativas). Es más, será él quien tenga que levantar a los niños o llevarles "de la oreja" o "con asertividad" a clase porque su personal educativo, esas cuadrillas de psicólogos y sociólogos que Arregui incorporó a los centros de menores, se muestran incapaces de ejecutar una sola orden porque tienen miedo; a los menores por un lado, a la propia dirección del centro por otro y para colmo también a D.G.P.M.F. Temen quedarse sin empleo porque, por "de locos" que parezca, aquí se queda sin empleo el que hace bien su trabajo, el que se hace respetar.Y el profesor de psicología se negará en rotundo a sacar a un chaval de la cama "por la oreja" o "con asertividad" por los traumas que pudiera acarrearle de por vida o por su incapacidad para persuadirle. Porque este es el gran conflicto nos guste o no, los menores deben acudir a clase y cumplir unos horarios; y si no lo hacen estamos infringiendo la ley.
Arregui no fue capaz, en su día, de apoyar los métodos efectivos y disciplinados de los señores funcionarios cuando trabajaban para la Asociación Cicerón. Es más, criticó su labor diciendo que los menores no tenían nada que ver con los internos que cumplen condena en prisión y que el tratamiento penitenciario de estos últimos, basado en una disciplina más estricta, no debía imperar en los centros de menores en los que debían ser atendidos con grandes dosis de empatía y asertividad.¿Qué tipo de amnesia invade a Arregui a pocos meses de haber tomado el mando? ¿Dónde están los malos tratos que infligía la anterior empresa gestora a los menores? Todavía no se ha probado ninguno. ¿Será el cambio de disciplina por empatía lo que propició las muertes de Phillip y de la chiquita de Valle-Tabares? ¿Se va a responsabilizar a alguien de estas muertes?
¿Y del profesor de psicología de la ULL qué me dicen? ¿Es que no vale o qué? ¿O es que va a ser este señor el Judas que denuncie al ex-director de Tenerife II cuando "considere" sus métodos represivos (por distantes)?
De lo que el ex-director de Tenerife II no se da cuenta es de que la zorra permanecerá en el gallinero hasta que acabe con todas las gallinas, nunca se irá antes. Si alguno de los chivatos que la D.G.P.M.F tiene en su centro considera desproporcionada una reducción, que no le quepa la menor duda de que se encontrará con una denuncia en el juzgado. Y la presunción de inocencia no le valió la libertad a su antecesor en "Nivaria". Le entalegaron.Y luego las palmaditas en el hombro y los choques de manos se olvidan y no le quedan a uno más que unos billetes en el bolsillo.Puede que tengan un pacto. Puede que lo que antes no valía, ahora sí que valga porque está él en el gallinero poniéndose como el kiko y quiere seguir hasta hartarse. Curioso ¿no?
¿Por qué no se ha publicado la contratación de este señor del mismo modo que se dijo en un principio que el nuevo director de Valle-Tabares era un profesor de psicología? ¿A quién tratan de engañar? ¿Es que uno cuadra con la imagen que le han dado a la opinión pública de lo que debe ser un director de un centro de menores y otro no? ¿Por qué nos engañan a todos? Si los políticos saben que a estos chavales hay que darles un "cocotazo" de vez en cuando, que lo digan pero que no nos mientan a todos. Que no se engañen a ellos mismos que lo han intentado absolutamente todo y no han sido capaces de nada más que de hundir un proyecto que funcionaba.
El Sr. Arregui tiene guardado un As en la manga. Dirá que no se ha comunicado nada porque el director sigue siendo el profesor en psicología y que el ex- director de Tenerife II es un funcionario en excedencia que presta sus servicios para formar a los menores en habitos disciplinados y para dar formación "in situ" al personal, sin recordar que esos mismos argumentos eran los que le daba el personal de la Asociación Cicerón cuando los técnicos de la D.G.P.M.F preguntaban por las funciones del Subdirector; osea, del funcionario de prisiones en excedencia. O padece Alzheimer o Arregui no tiene dignidad.
El tiempo y las barbaridades cometidas por la D.G.P.M.F han hecho que en el corral haya cada vez más veneno (voces en desacuerdo con un sistema cada vez más corrupto)y la zorra se ha hecho amiga de un zorro para compartir el riesgo de caer envenenado,pero este último no sabe que el corral está lleno de muerte.Que no se olvide el eventual amigo de la zorra que los pactos quedan luego nada más que en palabras y un desacuerdo entre dos directores puede acabar en denuncia y en consecuencia en la cárcel.
Imagino que el señor fiscal,estará al día de todo. El cazador escucha jaleo en el corral pero prefiere no sacar los cepos. Prefiere que sea el propio veneno el que acabe con la avaricia de los zorros.
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