Me llama la atención que la inmensa mayoría de los medios informativos arremetan contra el presidente de Bolivia, por su decisión de nacionalizar los recursos de su país. Lógicamente si analizamos la política actual de Bolivia desde el punto de vista del liberalismo económico, o sea que el que más pueda que se lleve más, la postura de Evo Morales es criticable.
Pero se pueden razonar las cosas desde otro punto de vista, comparemos el mundo con una familia, imaginemos que un padre tiene doce hijos y a la hora de repartir la herencia en vez de hacerlo por partes iguales, decide que cada uno se lleve la parte que se merezca según su inteligencia. ¿Seria esto justo?
A nivel mundial desde hace muchos siglos es sabido como multinacionales de países ricos explotan los recursos de países pobres dejando solo migajas. ¿Es esto justo?
El problema de Bolivia y de otros países subdesarrollados, no es solo cuestión de política y economía, es un problema ético por que no podemos permitir que la riqueza mundial esté tan desigualmente repartida y también es un problema religioso porque Dios que es padre de todos quiere que todos sus hijos sin excepción tengan las mismas posibilidades de desarrollo.
Evaristo Torregrosa Rodríguez
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