Info@tortuga - Cthuchi Zamarra - Viernes.14 de enero de 2005 - 2100 visitas

India quiere aprender de pueblos: hay que estudiar sistemas de alerta tradicionales indígenas.

Bolzano/Bozen

Según las informaciones de la Asociación para los Pueblos Amenazados (APA), el gobierno indio espera poder proteger mejor a los habitantes de las costas de posibles catástrofes naturales o maremotos aprendiendo y estudiando los sistemas de alerta tradicionales de los pueblos indígenas. Mientras en el archipiélago de Andaman y Nicobar muririeron miles de personas, parece que el número de los muertos entre las poblaciones indígenas sea sensiblemente menor.

Todo indica que los indígenas supieron interpretar corectamente la retirada del mar antes de la primera ola, el griterío de los pájaros y otro fenómenos naturales extraordinarios y hayan buscado refugio en las colinas y palmas de coco. También los nómadas del mar en Tailandia supieron salvarse gracias a sus conocimientos tradicionales mientras, cerca de ellos, morían miles de turistas.

En Tailandia e India, donde los indígenas siempre han sido discriminados por ser "primitivos", la sorpresa ahora es grande pues resulta que los conocimientos tradicionales pudieron más que los del "mundo moderno". La APA espera que desde ahora en adelante se tome en serio a los pueblos indígenas y a sus profundos conocimientos de la naturaleza y que sus derechos sean por fin respetados.

Mientras la mayor parte de los indígenas de las islas Andaman han sobrevivido a la catástrofe, en la cercana Nicobar miles de personas aún etán dispersas. Nueve dias después del maremoto las personas aún están esperando las ayudas internacionales. Mientras los voluntarios siguen bloqueados en la capital Port Blair, el gobierno indio antepone motivos de estrategia militar a la vida de miles de personas: para proteger de la indiscreción extranjera su base militar destruida en la isla Car Nicobar, sigue negando las autorizaciones a las organizaciones internacionales para que lleven ayudas a las zonas interesadas. La base militar permitía a las autoridades controlar el estrecho de Malacca, de importancia estratégica. Cerca de 20.000 Nicobareses sobre 25.000 vivían en Car Nicobar, mientras tampoco hay noticias de las poblaciones indígenas que vivían en otras islas del archipiélago.

No todos los pueblos indígenas son tan hostiles al "mundo moderno" como los Sentineleses del norte que el domingo atacaron con flechas un helicóptero militar. Muchos otros están esperando desesperadamente las ayudas. Lamentablemente también los Sentineleses están en riesgo, pues el maremoto cubrió los arrecifes coralinos de arena y desechos quitando a los Sentineleses su principal fuente de alimentación.


Animales de Asia siguen vivos tras los Tsunamis

Manuel Vázquez
Prensa Látina

A pesar de la violencia de los maremotos que arrasaron extensas áreas costeras de Indonesia, India, Tailandia y Sri Lanka, matando a más de 150 mil seres humanos, prácticamente ningún animal resultó muerto en el suceso.

En el Parque Nacional Yala, la más grande reserva natural de Sri Lanka, y donde las olas avanzaron entre la maleza unos tres kilómetros, los guardaparques que se encuentran en tareas de recuperación no han avistado ni un solo animal muerto o herido.

Evidentemente, aseguró H.D. Ratnayake, subdirector del Departamento Nacional de Vida Salvaje de esa gran isla, algo alertó a todos los seres vivos de la zona, con la triste excepción de los hombres.

En Sri Lanka, en la playa de Kao Lak, donde los elefantes amaestrados pasean a los turistas por las arenas, se vio un fenómeno insólito.

Ocho paquidermos, haciendo caso omiso a sus cuidadores y tras manifestar gran inquietud momentos antes de que el primer Tsunami arribara a la costa, huyeron tierra adentro con los turistas que tenían en sus lomos, quienes de esa manera salvaron sus vidas.

Otros elefantes que no estaban trabajando en ese instante, rompieron sus cadenas para alejarse del peligro que sus cuidadores no podían percibir.

Esos infrecuentes hechos han hecho ha provocado una ola de especulaciones (más grande que el mortal Tsunami), cual de ellas mas fantástica que las otras.

Así, se habla de cierto sexto sentido semimágico común a numerosas especies que las alertaron a tiempo, "aconsejándole" poner tierra por medio antes que las marejadas llegaran a la orilla.

En ese sentido, la zoóloga Debbie Marter, especialista de protección de tigres en Sumatra, no se manifestó sorprendida, ni tampoco buscó explicaciones fuera de lo común.

Aunque es cierto que algunas aves y otras especies pueden percibir cambios en el campo magnético del planeta, todos los "animales salvajes tienen un sentido muy desarrollado del oído y probablemente escucharon el avance de la inundación".

Los elefantes, en particular, son capaces de percibir frecuencias sonoras ultrasónicas e infrasónicas desde grandes distancias.

"Las vibraciones y posibles cambios en la presión del aire pueden haberlos alertados, llevándolos a desplazarse a donde se sintieran más seguros", añadió la experta.

No obstante, ese es un campo abierto en la investigación científica, toda vez que en diferentes terremotos se han observado migraciones de animales, inquietos por un fenómeno que los seres humanos no podemos predecir aun.

Además del necesario perfeccionamiento de las redes de monitoreo sísmico mundiales, que de manera tan deficiente operaron en el caso del terremoto de Sumatra y los Tsunamis acompañantes, tal vez haya que comenzar a colocar en las zonas de peligro animales que con su conducta alerten de inminentes desastres naturales.

Es que escuchar a la Naturaleza sigue siendo la mejor estrategia de supervivencia conocida.

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