Paul R. Pillar, quien fue el responsable de la CIA encargado de Oriente Medio y Asia del sur entre 2000 y 2005, denuncia en el artículo que la información de los servicios secretos no se tomó en cuenta en la decisión de invadir Irak sino que fue seleccionada para justificar la guerra.
"La información de los servicios secretos fue mal utilizada públicamente para justificar decisiones que ya se habían tomado" asegura Pillar en su artículo.
"Las informaciones sobre los programas armamentistas iraquíes eran defectuosas -reconoce- pero aun así no condujeron a la guerra".
El Gobierno de EEUU "se embarcó en la guerra sin solicitar, y por lo visto sin dejarse influir, por cualquier evaluación a nivel estratégico sobre cualquier aspecto de Irak", según afirma Pillar en su articulo para Foreign Affairs.
Agregó que "se creó mala voluntad entre el Gobierno y los responsables de los servicios secretos, y el propio trabajo de los servicios de inteligencia fue politizado".
La Administración de Bush "instó repetidamente a la comunidad de la inteligencia (los servicios secretos) a descubrir más información que contribuyera a los argumentos a favor de una guerra", incluido el "supuesto vínculo" entre Sadam Husein y Al Qaeda, según Pillar.
"Satisfacer el apetito voraz de la Administración por material sobre la relación Sadam-Al Qaeda ocupó una cantidad enorme de tiempo y esfuerzo", afirma Pillar, quien fue considerado el principal analista de la CIA sobre terrorismo hasta su jubilación hace un año, tras 28 años de servicio.
Al final de su carrera, Pillar era responsable de la coordinación de las evaluaciones sobre Irak realizadas por todas las 15 agencias de espionaje estadounidense.
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