es una iniciativa editorial colectiva y autogestionada.
Una apuesta por aquellos textos que exigen un esfuerzo encendido para
ser inteligibles. Si la tinta limón fue uno de los modos de la
escritura clandestina, volvemos a requerir de ella con una exigencia
contemporánea: la de escapar de lo obvio y orientar el pensamiento en
la labor cotidiana de forjar experiencias de construcción.Una nueva clandestinidad, entonces, para evadir nuevas prisiones: aquellas que nos recluyen en la banalización de lo que hasta ayer fueron instrumentos de lucha, en la destrucción de lo común y en la normalización de nuestras vidas.
La tinta limón reclama siempre un trabajo de visibilización: aquel que hace emerger una narrativa política, un tejido de nociones, y un movimiento del pensamiento que crea nuevos lenguajes para nuevas prácticas. Que nombra lo que hasta entonces no tenía palabra.





