SECCIONES

La Iglesia nunca ha tolerado la libertad en general, pero sobre todo para
concretar más, nunca ha tolerado la libertad de expresión.
La destrucción de libros, la quema de herejes, la condena de la libertad
de prensa, han sido hitos en su historia que ni siquiera ellos mismos se
atreven hoy a negar. Pero otra cosa es hablar de ello.
El hecho de anunciar una conferencia sobre los crímenes cometidos
por esta institución a lo largo de la Historia ha sido suficiente
para que el Arzobispado de Toledo haya denunciado ante el juzgado al compañero
que figuraba como conferenciante y posiblemente a la CNT y a la FAI de la
localidad. La mordaza esta vez viene en forma de querella por la que piden
30.000 euros de fianza por un "delito para la discriminación
en conjunción ideal con un delito de escarnio de los sentimientos
religiosos". Lo de la discriminación no acabamos de entenderlo,
pero el resto se entiende perfectamente. Sí, has leído bien,
pretenden hacer uso del Código Penal para castigar la parodia, el
sarcasmo, la burla o simplemente la divulgación de las tropelias
de este poder fáctico, responsable del mundo injusto en que vivimos.
Hace algo más de un año la CNT y la FAI de Toledo prepararon
una conferencia que
llevaba por título: "Fundamentos, actitudes y comportamientos
de una organización criminal: la Iglesia católica". Habiendo
hablado de este tema otras veces sin problema, incluso en la misma ciudad,
se esperaba una exposición histórica y un análisis de
la realidad actual con un coloquio posterior. Desde luego no se convocaba
dentro de ninguna Iglesia ni se obligaba a asistir amordazado a ningún
cristiano para ver si abría los ojos a modo de exorcismo. Pero en esta
ocasión intervinieron los perros bien adiestrados.
El día anterior a la conferencia, el principal diario de la localidad,
El Día, publica a página entera y con una llamada en la portada,
la atrocidad que se cierne (literal) sobre Toledo: se va a hablar. ¿Pero
cuestiona el artículo el contenido de la conferencia? No, no, ¿para
qué? La preocupación de este vocero de los notables toledanos
es quién podía usar legítimamente el patrimonio sindical
acumulado (edificio donde se realizó), quién había dado
permiso, cómo se podía evitar, y qué pensaban los sindicatos
y partidos que ya conocemos. Pues bien, el presidente provincial de la UGT,
Rubén Martín, decía: "nosotros no hemos dado autorización,
de hecho me sorprende esta noticia porque no sé cómo habrán
conseguido las llaves". El de CC OO, Jesús García Villaraco
decía no conocer la noticia: "pero no entiendo cómo pueden
anunciar una conferencia o una actividad sin que nosotros lo conozcamos".
Luego dejan caer que CC OO ha planteado la posibilidad de cambiar la cerradura,
y que la Subdelegación del Gobierno y la Delegación desconocían
el tema y no lo habían autorizado. ¡Qué error! Se debió
pedir permiso al Gobierno para poder hablar. No hubo anteriormente ningún
problema con las decenas de actos de todo tipo y materia. Ni llaves ni autorizaciones,
pero ¡ay, amigo! ¡Se trataba de la Iglesia!
El día señalado volvieron a la carga. En portada ya aparecía
que "PSOE y PP dicen que la charla de CNT podría ser un delito",
y que IU "critica las formas en que se ha organizado". Y a página
entera en el interior, además de decir que "el propio título
de la conferencia puede ser constitutivo de delito", el portavoz del
PSOE afirmaba que "el contenido y el título de la conferencia
no corresponde al sentir de casi nadie en la ciudad de Toledo". A su
grupa, el presidente de los Populares toledanos mostraba su "negativa
a este tipo de actos bochornosos, lamentables, inadmisibles y hasta casi delictivos"
y que "en una ciudad como Toledo que tiene la categoría de primada
de España no se pueden producir este tipo de actos". Esta bella
persona, después de hacer "un llamamiento a las autoridades para
que no consientan que se haga", hizo un pronóstico (siempre según
el diario): "supongo que si al final la hacen seguirán diciendo
sandeces similares a las del título".
Pero si parecía que ahí acababa la cosa, justo antes de comenzar
el acto se presentan dos personas que dicen ser periodistas de El Día
diciendo que vienen a grabar el acto. Por supuesto, se les invitó amablemente
a no estropear el material de grabación con semejantes "sandeces",
pero ellos insistían porque "vamos a los sitios a grabar lo que
nos da la gana". Después de que a Leo Bassi le pusieran una bomba
en el camerino del Teatro Alfil en Madrid, de que desalojaran una librería
vallisoletana por amenaza de bomba durante la presentación de un libro
crítico con los dogmas cristianos, de Fernando de Orbaneja, y de que
a Íñigo Ramírez de Haro le dieran una paliza en el Círculo
de Bellas Artes durante la representación de la obra "Me cago
en Dios", y sobre todo recordando que los de la otra mejilla son ellos,
se les dijo que nada de grabar pero que se podían quedar a escuchar
la conferencia. De hecho se quedaron, pero a los cinco minutos se marcharon
porque en la escuela de periodismo no les debían haber enseñado
a hacer un crónica de algo que se ha escuchado y sobre lo que se ha
tomado nota. Al día siguiente, eso sí, se encargaron de escribir
que "la CNT veta a El Día y nos prohíbe grabar y tomar
imágenes".
Si creen que las amenazas judiciales van a servir para taparnos la boca se
han equivocado. En el año del asesinato de Francisco Ferrer instigado
por la Iglesia seguiremos enumerando sus crímenes y el lastre que supone
para cualquier aspiración de libertad. Continuaremos informando.
NOVIEMBRE DE 2009