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Libertad para Rafael Braga

El pasado 8 de agosto la Cámara Criminal del Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro denegó el Habeas Corpus a Rafael Braga, un preso brasileño que se ha hecho tristemente famoso por el empecinamiento de la Justicia brasileña en mantenerlo en prisión cuando las acusaciones de la Policía no se sostienen y se le niega sistemáticamente el derecho de defensa efectiva. Medios libertarios y otros en Brasil y ahora también en Europa han llevado a cabo campañas de apoyo y algunos medios de comunicación se han hecho eco del caso.
El 20 de junio de 2017 hizo cuatro años que Rafael Braga, un habitante de la favela (poblado de chabolas) de Vila Cruzeiro en Río de Janeiro, negro y de 25 años en la época, fue detenido en la dispersión de una manifestación en la cual no participaba contra la subida del precio de los autobuses en la región Centro de Río. Fue apresado con dos botellas de plástico con desinfectante "Pinho Sol" y lejía "Barra", que fueron presentadas por la Policía abiertas y con trapos. Rafael fue usado como chivo expiatorio del gobierno brasileño en respuesta a las manifestaciones de 2013, en cuyo contexto es el único condenado. Fue acusado por la Policía de portar cócteles molotov. Defendido por un abogado de oficio en el juicio, fue condenado a 5 años y 10 meses de reclusión por portar "material incendiario". Sin embargo, el informe del Escuadrón Antibomba de la Policía Civil testificó que Rafael llevaba productos de limpieza con ínfima posibilidad de funcionar como cóctel molotov. El 1 de diciembre de 2015, salió en libertad condicional monitorizado con una pulsera electrónica gracias a la defensa asumida por el Instituto Defensores de Derechos Humanos que apeló la sentencia y Rafael pudo volver a la favela con su familia en Cascantinha. El 12 de enero siguiente, apenas un mes después, Rafael fue detenido de nuevo por policías de la UPP local (Policía Militar), que está vez se aseguraron de pringarlo bien y utilizaron el llamado "kit flagrante" que consiste en colocarle al detenido drogas (0,6 gramos de marihuana, 9,3 de cocaína) y en este caso también un cohete de fuegos artificiales comúnmente usado en las favelas para avisar de la entrada de la Policía. Esta práctica del "kit flagrante" es utilizada normalmente por la Policía porque según la Ley del Estado de Río de Janeiro, aunque no haya otras pruebas inculpatorias, la palabra de un policía es suficiente para condenar a un acusado. Sobre todo si es negro, pobre y chabolista. Así que se utiliza para justificar muertes, detenciones e inculpar en delitos a inocentes como Rafael Braga. También para tropelías como asaltar a turistas a los que contactan en lugares públicos vestidos de civil y mediante la repentina introducción de una bolsita de droga son detenidos o extorsionados. A elegir. Tras esta detención Rafael es acusado de tráfico de drogas, asociación para el tráfico y colaboración para el tráfico de drogas. La asociación y la colaboración no son compatibles según la ley brasileña. El juez no tuvo en cuenta las contradicciones de los policías que intervinieron en la detención, ni admitió las diligencias pedidas por la defensa, y en junio de 2016 condenó a Rafael a 11 años de prisión, convirtiéndolo en una víctima de la más infame violencia del Estado contra los pobres, los chabolistas y los negros que son además la gran mayoría de la población penitenciaria de Brasil. En estos cuatro años se han desarrollado numerosas campañas de apoyo y el caso es reconocido en todo Brasil como una barbaridad más del sistema judicial brasileño por negar a Rafael Braga, pobre, negro y chabolista el derecho de defensa. Sin embargo, el gobierno brasileño no se da por enterado y mantiene a Rafael en prisión. Por ello, iniciamos una campaña internacional para demandar al gobierno brasileño que lo libere inmediatamente. La Justicia brasileña tiene un plan para Rafael Braga: la cárcel, el pudridero de negros pobres, una vuelta de tuerca más al castigo ejemplarizante de negros, pobres y chabolistas para mantenerlos a raya. Nosotros tenemos otro: El de exigir su libertad, extender por el mundo desde Europa la solidaridad con Rafael, con su madre que lucha en las calles de Río por la libertad de su hijo, que sobrevivía recogiendo latas para reciclar, que no es terrorista ni narcotraficante y según cuentan sus allegados ni siquiera entiende bien lo que le está pasando y porque sólo es un joven pobre, negro, chabolista e inocente arrollado por el Estado y sus jueces racistas.

J. Termis Subir


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SEPTIEMBRE DE 2017